jueves, 28 de enero de 2010

INCREMENTO DE ROBOS EN BARRIOS CERRADOS

Publica: Andres Penachino


La crisis financiera global también extiende sus efectos sobre la seguridad y esta realidad inapelable no sólo es una cuestión inherente a los barrios humildes y zonas marginales del Gran Buenos Aires: también los countries y barrios cerrados del conurbano son escenarios donde los robos y hechos delictivos experimentaron un incremento debido a la reducción, en algunos casos, de hasta el 40 por ciento en los costos asignados a la contratación de seguridad privada.El correlato del sacudón que hizo crujir a la economía mundial en el tramo final del 2008, hizo sentir su rigor en todas las esferas sociales al extremo que en los sectores más acomodados que eligieron residir en countries para, entre otras razones, tener dominado el costado de la inseguridad, la "malaria" terminó jugándoles en contra de lo planificado.El principal problema que franquea las puertas al delito tiene que ver, según señalaron las fuentes consultadas, con las dificultades financieras y económicas que se expresan, por ejemplo, en el aumento de morosidad en el pago de expensas comunes de los countries que repercuten negativamente en la calidad de la prestación del servicio de seguridad contratada.Duro y parejoEl director del Centro Argentino de Seguridad (CAS), Gustavo Ruckauf, explicó que en los último días del "hubo un incremento en los hechos delictivos" en countries y barrios cerrados donde en muchos de ellos, dijo, "se dado un fenómeno singular: se redujo hasta el 20 por la estructura de seguridad".Ruckauf dijo a este diario que de acuerdo a datos aportados por empresas que se dedican a ese rubro, "hoy en dia las dificultades en la economía acarreadas por la crisis global lleva a que los countries tengan entre un 20 y un 30 por ciento de morosos respecto al pago de expensas".La situación tiene esta lógica, según Ruckauf. "Lo primero que se deja se pagar son las expensas y en los countries la situación no es diferente a lo que pasa en otros ámbitos" con una particularidad. En los barrios exclusivos, aclaró el responsable del CAS, "mantenimiento y seguridad hacen al 80 por ciento" de esos gastos comunes.Menos puestos fijosEn ese contexto, "algunos countries vieron reducir sus respuestas en seguridad privada hasta un 40 por ciento", indicó Ruckauf, y eso se traslada a que por ejemplo "haya menos personal en el acceso principal, baje la cantidad de puestos fijos y se reduzca el número de rondines".Ese relajamiento es lo que a criterio de Ruckauf da marco a una situación que "va en aumento por más que no haya estadísticas que midan estos hechos convenientemente, dado que a veces no se denuncian para mantener la reputación del country o porque las víctimas prefieren directamente no hacerla".La realidad indica que la merma en la seguridad privada son detectadas por la "inteligencia" delictiva que de allí en más buscará la forma que le permita dar el golpe en propiedades donde el poder adquisitivo de sus moradores, por más que hoy esté algo resentido, siempre garantizará botines sumamente atractivos sea en dinero o pertenencias.En el norte, peorEn rigor el panorama derivado del remezón financiero no se circunscribe únicamente en los countries y barrios privados. "La crisis económica obligó en empresarios, administradores de countries, comerciantes y bancos a recortar gastos y estos gastos suelen comenzar por la seguridad".Acerca de la geografía del delito, el director del CAS sostuvo que "si bien el sur y el oeste del Gran Buenos Aires son zonas complicadas por la actividad del delito, los hechos que ocurren en la zona norte tienden a cobrar un mayor perfil mediático".Y en ese sentido dijo que "puede ser que no trascienda un hecho de sangre ocurrido en lo profundo del conurbano, pero difícilmente eso ocurra con un homicidio que tenga por víctima a un profesional, por ejemplo, de San Isidro".No obstante, la proliferación de este tipo de urbanizaciones en el norte del Gran Buenos Aires multiplica la posibilidad de los hechos delictivos que hoy se registran puertas adentro de estos barrios privados, en los cuales alguna vez la seguridad fue uno de los atractivos centrales para aquellos que imaginaron alambrados, garitas y barreras como símbolos inexpugnables de una mejor calidad de vida.
Sergio Tomaro
Diario La Nación

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