martes, 12 de julio de 2011

CRIMEN DE SOLANGE GRABENHEIMER, ABSUELVEN A LUCILA FREND ¿IN DUVIO PRO REO?

PUBLICA: ANDRES PENACHINO
FOTO DE LA MUJER ACUSADA, Y DE SOLANGE LA CHICA ASESINADA

In dubio pro reo es una locución latina que expresa el principio jurídico de que en caso de duda, por ejemplo, por insuficiencia probatoria, se favorecerá al imputado o acusado (reo). Es uno de los pilares del Derecho penal moderno donde el fiscal o agente estatal equivalente debe probar la culpa del acusado y no este último su inocencia. Podría traducirse como "ante la duda, a favor del reo".

Su aplicación práctica está basada en el principio de que toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. En caso de que el juez no esté seguro de ésta, y así lo argumente en la sentencia, deberá entonces dictar un fallo absolutorio.

Además de ser un refuerzo del principio de inocencia, su aplicación está relacionada con el principio de legalidad. Sabemos que para juzgar a alguien en sede penal, su conducta debió estar penada por una ley anterior a los hechos del proceso. En caso de que la pena posteriormente se agrave, se suavice o se derogue no debe aplicarse la ley vigente al momento de los hechos del proceso sino aquella más favorable al imputado. Si este ya fue condenado, su pena debe adecuarse a la legislación más benigna, incluso si ello implica su liberación.


LA NOTICIA


"Otras hipótesis de autoría surgieron durante el debate", advirtió el juez Lino Mirabelli en el fallo que por unanimidad absolvió a Lucila Frend del cargo por homicidio doblemente calificado por ensañamiento y alevosía por el crimen de Solange Grabenheimer. El magistrado no sólo recomendó "la prosecución de la investigación" sino dio por tierra con la mayoría de las pruebas planteadas por la Fiscalía, en especial la hora de la muerte, y criticó con dureza la labor del primer perito forense que revisó el cadáver.

"Es mi convicción que los elementos de juicio colectados durante esta investigación... resultan a todas luces inadecuados e insuficientes para sostener la acusación que se ha pretendido", se lee en el fallo sobre la labor del fiscal Alejandro Guevara.

Los jueces Mirabelli, Oscar Zapata y Hernán San Martín consideraron que "la información que se tenía del estado del cuerpo al momento del hallazgo era incompleta o errónea" y así criticaron el trabajo realizado por el testigo principal de la fiscalía, el médico Eugenio Aranda, quien fue el primero en llegar al lugar de los hechos y establecer la hora del crimen entre la 1 y las 7 de la mañana. "Si sus datos hubiesen sido completos e inequívocos de inicio mucho tiempo podría haberse ahorrado a este doloroso proceso", sostuvieron.

Tras cuatro años, seis meses y dos días del crimen de Solange, en el análisis de 168 fojas firmado por los jueces del Tribunal Oral de San Isidro determinó que no había elementos para acusar a la joven del homicidio de su amiga y planteó que el crimen no pudo haber ocurrido antes de las 8 de la mañana, cuando Frend ya había abandonado la casa, en función del estado del cadáver.

Y agregaron: "Fue un hecho no controvertido que Lucila Frend abandonó el domicilio ... siendo las 7.30, aproximadamente, para dirigirse a su trabajo" al que llegó a las 8.35, según consta en los registros laborales.

Además, constataron que el/los asesinos de Solange tuvieron "que manipular el cadáver y que, según las livideces del cuerpo, los movimientos tuvieron que haberse hecho cuando la acusada seguía en su trabajo".

El cuerpo de Grabenheimer estuvo en "tres posiciones posibles: una primera boca abajo sobre la cama, luego sobre la misma cama boca arriba y una tercera posición final producto del arrastre que el autor realizó desde la cama al piso".

El tribunal descarto también que el asesino fuera zurdo, como la acusada, porque -se sostuvo- "no se puede ser concluyente respecto de la secuencia de las lesiones y la posición relativa del agresor"; y que "las puertas de acceso no habían sido violentadas, porque quedó claro que la puerta del balcón del PH cerraba mal y la victima la dejaba abierta los días de calor".

Otro cuestionamiento fue sobre la declaración del novio de Solange. "No escuché ni encuentro una sola razón por la cual el Sr. Fiscal cree en el testimonio de Santiago Abramovich, quien durante su testimonio tuvo amnesias lacunarios notorias como cuando dijo no recordar para donde abría la puerta del balcón de la habitación de Solange, y se comportaba como calculando las respuestas", dijo el juez Lino Mirabelli.

También hicieron hincapié en el pelo hallado en la escena del crimen y que no pertenece a la acusada. "El filamento piloso con sangre seca adherida" reveló la presencia de "una mezcla de perfiles de ADN con un componente mayoritario correspondiente a la víctima Solange Grabenheimer y un perfil minoritario masculino correspondiente a un donante no identificado".

Se criticó la investigación porque "no hubo un croquis exacto de cómo se encontraba la escena del crimen, ni se encontró el encendedor que habría marcado la pierna de Solange, y hasta se halló en la casa "un 'boxer' con una mancha de sangre dinámica que debió estar a no más de un metro de la víctima al momento del hecho, y no fue relevado".

Luego atacaron las referencias al comportamiento de la acusada que la fiscalía usó para sembrar la sospecha sobre ella: "Se ha dicho que Lucila Frend tenía una inexplicable preocupación y 'miedo' de ingresar a la casa, sin embargo no es la única que manifestó que estaba muy preocupada porque su amiga no aparecía".

"También sostuvo el fiscal que la imputada intentó sembrar desde un inicio pistas falsas lanzado hipótesis plurales de quiénes podían haber cometido el hecho", pero otros testigos también aportaron dudas sobre terceras personas.

El Fiscal también había dicho que "la imputada ingresó a la casilla de correo de la víctima, dando a entender que lo hizo para borrar algún mensaje incriminante, extremo no corroborado por la empresa prestadora", pero lo cierto es que la víctima le había confiado su clave a su amiga y no a la familia ("lo que de por sí indica bastante", dijo el juez Mirabelli).

"Además, la familia de Solange se la pidió (la clave) a ella unos días luego del hecho justamente para ingresar al correo con el mismo fin que lo había hecho Lucila, buscar algo que pueda ayudar en la investigación... Pese a que tanto la familia como Lucila tuvieron la misma iniciativa e idea, inexplicablemente el Fiscal utiliza el punto como sospecha contra la acusada", sostuvo el fallo.

Sobre la preocupación de Lucila ante la desaparición de su amiga el día del crimen, algo que demuestran los registros telefónicos, el juez Mirabelli advirtió: "Cuántos llamados y mensajes serían necesarios en la lógica de la acusación para demostrar que sí estuvo buscando la imputada a la víctima; parece que nada sería suficiente".

"Ante este cuadro probatorio es al menos antojadizo catalogar a la imputada de psicópata, o que ha sido mendaz o que haya realizado maniobras de encubrimiento del hecho o intentado desviar la investigación como sostiene la acusación", sino que parece que "todo indica lo contrario", dijo Mirabelli en el voto que secundaron sus colegas.

Hay que recordar que en el juicio, la propia Lucila dijo en su indagatoria que ella siempre pensó que había que investigar si el crimen de Solange no estaba vinculado a las actividades del padre de la víctima, Roberto Grabenheimer, quien posee un negocio de polarizado de cristales de autos en la zona porteña de Warnes. También mencionó a los albañiles de la obra lindera al PH, que podrían haber ingresado a la casa por la puerta ventana que daba al cuarto de Solange y siempre permanecía abierta porque estaba roto el cerrojo.




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