jueves, 4 de agosto de 2011

NUEVAS MODALIDADES DELICTIVAS PARA INTRODUCIRSE EN LAS CASAS

PUBLICA: ANDRES PENACHINO

Para lograr que los dueños salgan a la calle, rompen vidrios de los autos, hacen sonar alarmas, cortan las llaves externas del gas y traban sobres bajo las puertas.

La modalidad empezó en el conurbano.Antes tocaban el timbre y preguntaban por el hijo del dueño de casa, con el argumento de que le debían dinero y querían devolverlo; o pretendían tener que entregar un paquete que no podían meter en el buzón; o simplemente se aparecían mujeres y chicos que simulaban estar descompuestos y pedían un vaso con agua. Durante mucho tiempo estos fueron los “cuentos del tío” que los ladrones usaban para engañar a la gente y lograr su objetivo: entrar a las propiedades para desvalijarlas .


La modalidad ha cambiado. Hoy los ladrones están poniendo en práctica nuevos señuelos para entrar a robar. Por ejemplo, rompen el vidrio de los autos estacionados en la calle , hacen sonar alarmas, tiran piedras contra ventanas, cortan el gas desde las llaves externas o traban falsos sobres de correspondencia debajo de las puertas .

Cuando los dueños de las casas abren para ver qué pasa, los ladrones salen del escondite que hayan podido improvisar, los sorprenden y los obligan a entrar para robarles electrodomésticos, dinero y demás objetos de valor.

Esta nueva variante empezó a detectarse en la zona oeste del conurbano. Allí, en muy poco tiempo hubo al menos tres casos en una misma cuadra de la localidad de San Justo, en La Matanza. Uno de esos robos terminó con una víctima baleada : el fletero Pablo Steinle (26) recibió tres disparos en una pierna y el abdomen.

El caso ocurrió el 5 de mayo pasado, en la calle Indio entre Cisneros y Venezuela. Allí, sobre la vereda impar estaba estacionado un Chevrolet Corsa. Cerca de las tres de la mañana, le rompieron un vidrio y empezó a sonar la alarma .

“Mi hijo se levantó a ver qué pasaba porque era el auto de su hermano, que lo había dejado sobre la vereda aunque no vive acá. Tomó la precaución de esperar unos 10 minutos para salir , alertado por lo que le había pasado a otros vecinos. Salió y no vio a nadie, quiso meterse adentro del auto para ver si faltaba algo y ahí lo sorprendieron dos hombres que se le aparecieron desde la esquina en un Peugeot 206.

Venían con una escopeta calibre 12/70 y un revólver 9 milímetros ”, contó aClarín Enrique, el papá de la víctima, que aquella madrugada salió a la calle minutos después que su hijo.

El hombre recordó que su mujer también se asomó por el portón y, al ver a los ladrones, cerró. Uno trató de tirársele encima con la escopeta, pero no logró entrar . Entonces, los delincuentes amenazaron al muchacho y al papá.

“Mi hijo les quiso dar la llave del auto, pero eso no les interesaba. Corrió para el medio de la calle y el otro ladrón le gritaba al de la escopeta: ‘Matalo, matalo’. Le dispararon y cayó al piso, herido.

Después vinieron más tiros ”, aseguró.

Como la pelea y las detonaciones alertaron a los vecinos, los delincuentes optaron por escapar y no entrar a la casa.

El joven baleado fue internado en el Hospital Paroissien. Le operaron los intestinos y hasta le tuvieron que poner clavos en una pierna . Por un tiempo deberá usar muletas y hacer recuperación kinesiológica.

Aunque éste fue el caso más grave ocurrido en la zona, los vecinos aseguraron que el de Pablo no fue el único intento de robo con este señuelo.

Sergio Vera, que vive a poco más de 50 metros, le explicó a Clarín que a élintentaron hacerle la misma trampa una semana después del ataque a Pablo. El hombre guarda su camioneta Ford F-100 en la casa de un vecino que tiene un garage al aire libre, con un portón sencillo y bajo. Los ladrones se metieron allí y rompieron el vidrio del lado del conductor. No se llevaron absolutamente nada, aunque la alarma no sonó: hace tiempo que el dueño la desconectó.

“Aprovecharon que era fácil entrar y deben haber creído que el dueño de la camioneta vivía ahí. Pero resulta que no había ni alarma y desde la casa tampoco escucharon nada, así que no salió nadie . Fallaron”, explicó Vera.

Un mes antes de estos casos, la víctima fue otro vecino de la misma cuadra, Martín, un joven que vive en un primer piso de la vereda par, a metros de la esquina.

El joven tenía un Chevrolet Corsa estacionado en la puerta. Fue una noche de lunes cuando le rompieron el vidrio delantero izquierdo . La alarma hacía falso contacto y no sonó y por eso el robo se frustró. El muchacho se dio cuenta de lo que habían intentado hacerle a la mañana siguiente, cuando salió para ir a trabajar. “No se habían llevado nada. Yo comenté el caso por acá y por esto fue que Pablo esperó un poco antes de salir a la calle la noche en que lo balearon. Lamentablemente lo atacaron igual”, dijo la dueña de la casa donde vive Martín.

Los vecinos de esta cuadra aseguraron que otro de los casos que conmovieron al barrio fue el de dos abuelos que cayeron en la trampa con otro señuelo : desde afuera de su casa, los ladrones les cerraron la llave del gas. Uno de los ancianos salió a ver qué pasaba y lo sorprendieron dos ladrones, que esperaban en un auto estacionado a pocos metros. Lo amenazaron, lo obligaron a entrar y lo desvalijaron. El matrimonio terminó mudándose.

Los vecinos que forman la Comisión Vecinal de Seguridad de La Matanza concuerdan en que, si bien la práctica de robar con señuelos no es nueva, las formas se han modificado. “Antes tiraban agua por debajo de la puerta para que uno se asustara y abriera. Van cambiando a medida que la gente se va alertando entre sí y deja de caer en la trampa. Nosotros tratamos de advertirles sobre todo a los mayores sobre estas técnicas”, dijo a Clarín Marta Rodríguez, de la Comisión de Seguridad de Matanza.


fuente: diario Clarin.com

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