sábado, 10 de septiembre de 2011

A 10 AÑOS DEL ATENTADO DE LAS TORRES GEMELAS EN NUEVA YORK


Publica: Andrés Penachino

El 11 de septiembre de 2001 fue el día en que Estados Unidos se vio vulnerado en su territorio. A partir de los ataques terroristas contra las torres gemelas y el Pentágono, uno el símbolo del poder económico y el otro símbolo del poder militar, se produjo un punto de inflexión en la historia norteamericana, y por qué no, en la historia mundial. Tanto la política exterior de Estados Unidos como la política doméstica, sufrieron importantes cambios, siendo la lucha contra el terrorismo internacional que emprendió la administración Bush el más trascendental de ellos fue. 

A partir de aquel día se dio comienzo a una nueva era en el pensamiento estratégico de Washington: los atentados de septiembre de 2001 inauguraron una nueva etapa en la política internacional, marcada por el terrorismo internacional como la mayor amenaza a la seguridad de Estados Unidos. Desde entonces se enfrentó una amenaza radicalmente nueva que exigía una nueva estrategia nacional para Estados Unidos. 

Conocida como la Doctrina Bush, la Estrategia de Seguridad Nacional se centró fundamentalmente en temáticas como el terrorismo y las armas de destrucción masiva, convirtiéndose el primero en una amenaza fundamental para el país del Norte.

Los sucesos y los efectos

En la mañana del 11 de septiembre de 2001 dos aviones comerciales de pasajeros secuestrados se estrellaron contra las torres del Centro Mundial del Comercio en la ciudad de Nueva York. Más tarde, un tercer avión comercial de pasajeros secuestrado se precipitó contra el Pentágono y finalmente otro avión se estrelló en el condado de Somerset, en el Estado de Pennsylvania. La respuesta inmediata de la Administración Federal de Aviación se tradujo en la suspensión de todo el tráfico aéreo sobre Estados Unidos y en el desvío a Canadá de todos los vuelos internacionales. Fueron cerradas las oficinas federales y edificios públicos de Washington, Nueva York y otras ciudades importantes. Se estima que el total de víctimas fue aproximadamente de 3000, entre pasajeros de vuelo y personas que se encontraban en los edificios. Al caer la noche, el presidente George W. Bush daba sus primeras palabras a la Nación.
Como consecuencias inmediatas de los atentados podemos mencionar el cierre de la Bolsa de New York por una semana, así como también la necesidad de que la Reserva Federal redujera la tasa de interés de referencia provocando una caída en el crecimiento de la economía de Estados Unidos y la economía internacional en general. Asimismo el suceso ocasionó o aceleró la quiebra de numerosas empresas del sector aeronáutico y de seguros (incitando centenares de miles de despidos), activó un aumento aproximado de 50 mil millones de dólares en los gastos de Defensa de los Estados Unidos y profundizó el déficit fiscal de este país. 

Finalmente, y no menos importante, produjo la alteración en el equilibrio entre libertad y seguridad y derechos y garantías del ciudadano estadounidense manifestada en la ley conocida como USA Patriot Act20, que incluye medidas para facilitar la identificación y detención de personas sospechosas, así como para reorganizar las agencias federales de seguridad interna. La misma fue ratificada por el presidente Bush a fines de octubre de 2001. 

Asimismo para proteger al país y la sociedad contra ataques terroristas se creó el Departamento de Seguridad, con un presupuesto anual de 30.000 millones de dólares. El mismo tuvo como objetivo la coordinación de los informes de distintas agencias federales acerca de posibles amenazas. De esta manera, en nombre de las urgencias de la guerra contra el terrorismo, la administración Bush centralizó el proceso de decisión sobre política exterior, otorgó nuevas prerrogativas a los organismos de inteligencia, deterioró las libertades individuales y reclamó la recuperación del consenso bipartidista sobre política exterior. A posteriori de los atentados la política exterior norteamericana se militarizó a través de la implementación de la guerra contra el terror. Guerra que diez años más tarde la administración del presidente demócrata Barack Obama, logró terminar con la vida del terrorista globalmente más buscado: Osama Ben Laden.


El recuerdo luego a diez años

De esta manera, a diez años de haberse perpetrado semejante acto atroz, la ciudad de New York aumenta considerablemente sus medidas de seguridad para conmemorar tan nefasto hecho. El temor de una nueva amenaza terrorista ha forzado a Nueva York a blindarse con extremas medidas de seguridad para rememorar el simbólico décimo aniversario del 11-S, al que acudirán tanto el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, como el actual mandatario del país, Barack Obama.

Lo significativo de este año respecto a la ceremonia no refiere solamente a que se cumple una década desde aquellos atentados que concluyeron con la vida de cerca de 3000 personas, sino también porque será el primero que se celebre sin la amenaza de Osama Ben Laden, asesinado por soldados estadounidense en mayo pasado.
Por primera vez en estos diez años que han pasado desde aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, la ceremonia se celebrará desde la propia zona cero, donde concurrirán figuras políticas y familiares de las víctimas de los atentados en el Memorial del 11-S, que se inaugura en coincidencia con este décimo aniversario.

Estarán presentes el ex presidente George W. Bush y Barack Obama junto con los entonces alcaldes y gobernadores de Nueva York, Rudy Giuliani y George Pataki, así como los actuales mandatarios de la ciudad y el estado, Michael Bloomberg y Andrew Cuomo.

Además de estar presente en los recordatorios a los fallecidos en el ataque al Pentágono, Obama cerrará las actividades conmemorativas en la Catedral Nacional. De igual manera se realizarán actos conmemorativos en distintas comunidades a lo largo y ancho de Estados Unidos. Por su parte, Washington será centro de una multiplicidad de eventos durante el fin de semana que irán desde conciertos, a maratones, caminatas interreligiosas y exhibiciones en varios museos, algunas con objetos involucrados en los atentados. 

Seguramente, esta es la manera en que el pueblo estadounidense decida recordar a aquellos que perdieron su vida funestamente diez años atrás.

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