viernes, 30 de septiembre de 2011

FEMINICIDIOS, UN DELITO EN FRANCO AUMENTO EN ARGENTINA, ESTA VEZ FUE EN CORDOBA


PUBLICA: ANDRES PENACHINO
La frialdad del acto asesino con el que Cristian Moschitari (34) ultimó a mazazos a su ex esposa, en plena calle y a la luz del día, dejó estupefactos a los estudiantes del colegio bajo cuyas ventanas se produjo este sangriento hecho. Lo mismo sintieron quienes lo vieron caminar casi una cuadra, todo ensangrentado, como si nada hubiera ocurrido. “Sin que se le moviera un pelo”, como dijo una testigo, el hombre, que acababa de moler a golpes a la madre de sus hijos, se entregó luego a la policía.
A unos 80 metros, junto a la vereda de calle Sobral, yacía el cuerpo de Claudia Analía Rodríguez (36), de quien se había separado cuatro meses atrás. La pareja tenía dos hijos, de 11 y 3 años. La mayor concurre a la escuela Víctor Mercante, frente a donde ocurrió el episodio.
Alrededor de las 11.30, Claudia Rodríguez había salido desde su oficina en la Municipalidad de Villa María, donde trabajaba, y fue interceptada por su ex esposo frente a la escuela, ubicada en la misma cuadra. Lo que se trata de establecer es si habían acordado encontrarse o si el hombre la estaba esperando para abordarla.
Moschitari trabajaba en la colocación de alarmas en casas y el auto con el que se movía diariamente quedó cruzado sobre la calle. La mujer quedó tirada en el estacionamiento de motos, en un espacio que había entre los vehículos. El arma homicida fue un martillo que Moschitari utilizaba habitualmente en su trabajo.
Los estudiantes del sexto año del Instituto Rivadavia fueron testigos directos a través de las ventanas de sus aulas. “Escuchamos gritos y nos asomamos. Fue horrible. La chica ya estaba como desmayada y le seguía pegando”, contó uno de los alumnos. “Desde las aulas, se escuchaban los alaridos y los golpes”, señaló una docente.
Según testigos, el primer golpe le habría hecho perder el equilibrio y cayó de rodillas, tras lo cual siguieron dos martillazos más.
Por la hora y el lugar, enseguida se llenó de gente, pero casi nadie atinó a reaccionar, impresionados por la situación. Un estudiante y otra persona intentaron detenerlo, pero ya era tarde.
Luego de matarla, Moschitari dejó el martillo tirado en el suelo y salió caminando, con sus manos y ropas llenas de sangre. En la esquina, agentes municipales y policías que llegaban al lugar lo retuvieron sin que se resistiera. Allegados a la víctima relataron que, aparentemente, luego de separarse, el hombre habría querido retomar la relación, pero la mujer se habría negado.
En la Comisaría de la Mujer no se hallaron registros de hechos de violencia denunciados dentro de la pareja. Pero, según trascendió, familiares de la mujer fallecida habrían manifestado que a lo largo de la relación se había producido algunas situaciones de agresión.
Las actuaciones quedaron bajo la fiscalía de Daniel Del Vo, quien en las próximas horas dispondría de la imputación que le pueda caber a Moschitari. En principio, por las características del hecho, podría ser imputado de homicidio calificado por el vínculo y por la alevosía con la que actuó.
Desde que se entregó a la policía, el hombre permaneció tan inmutable como cuando mató a su ex esposa. En su celda sólo hay silencio. “No ha dicho ni una palabra, está como shockeado”, confió una fuente policial.
Asueto y manifestación. Rodríguez trabajaba en el área de Obras Privadas del gobierno local y, ante este hecho, desde el municipio decretaron asueto a partir del mediodía de ayer. A pocas horas del crimen, amigos y compañeros de trabajo de Claudia Rodríguez lanzaron una convocatoria para las 18 de hoy en Plaza Centenario. La intención es manifestarse contra la violencia de género y los femicidios. A través de redes sociales y por mensajes de texto, se llamó a pronunciarse por un cese de las agresiones contra las mujeres.
El hecho generó un rápido y profundo impacto en la ciudad y las redes sociales fueron un reflejo. Una gran cantidad de usuarios de Facebook cambiaron su foto de perfil personal por una consigan o imagen en contra de la violencia de género. “Cuando maltratan a una, nos maltratan a todas. Basta de violencia de género. Todas y todos por la memoria de Claudia Rodríguez”, fue el pronunciamiento de la agrupación Las Juanas de Villa María, que se sumaron a la convocatoria en la plaza.
Testigos que sufren
Consternados. El sangriento crimen ocurrió frente a las aulas llenas de estudiantes y docentes del Instituto Rivadavia. “Fue una situación de mucha complejidad. Además de lo terrible del hecho, sufrimos lo que se generó en el contexto”, dijo la directora Cecilia Bazzanella. Hubo dos profesoras que entraron en crisis y algunos alumnos descompuestos.
Talleres. Ante el impacto en la comunidad educativa, se dispusieron talleres de trabajo con los psicólogos y psicopedagogos del departamento de educación para abordarlo con los alumnos. La escuela decidió “ponerle palabras” a lo ocurrido y tratarlo en todos los niveles. “Es necesario reflexionar sobre estos hechos”, explicó la directora.

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