martes, 27 de septiembre de 2011

LA LUCHA DE UNA MADRE PARA SACAR A SU HIJO DE LA DROGA


PUBLICA: ANDRES PENACHINO

SIN CONSUELO. DOLORES SIGALPA, MADRE DE EZEQUIEL Y EMANUEL DEMONTY.

Hace ocho años que no deja de luchar. Su hijo (25) es adicto al paco y para pedir que le den un buen tratamiento para su rehabilitación hasta se encadenó en la puerta de un juzgado porteño.
“Lo llegué a tener 20 días encerrado en mi casa con las ventanas trabadas con alambres y las puertas con llaves. Además, lo tenía siempre descalzo porque en cuanto conseguía un par de zapatillas, se escapaba para ir a buscar drogas”, contó entre lágrimas la mujer Dolores Sigalpa ya fue víctima de un drama en 2002. Ese año otro hijo suyo llamado Ezequiel Demonty murió cuando policías de la Federal lo obligaron a tirarse al Riachuelo y se ahogó . La mujer habló con Clarín en un bar que está a cinco cuadras de su casa del barrio Presidente Illia, en el bajo Flores, pegado a la villa 1-11-14. En una tarde fría en la que el sol se dejaba ver de a ratos, Dolores tomó café y contó pesadilla que vive con Emanuel, el hermano de Ezequiel.
Sigalpa dijo que en noviembre de 2004 al finalizar el juicio por la muerte de Ezequiel, se enteró por sus vecinos que Emanuel se drogaba con pasta base.
“Ya en febrero de 2005 mi hijo empezó a demacrarse. Estaba muy flaco y no comía. Además siempre fue un chico que le gustaba estar bien vestido y a esa altura ya no se cuidaba. Andaba todo desarreglado, sucio. Llegó un momento que empezó a robarse cosas de nuestra casa. Desde zapatilla, ropa o cualquier cosa que encontraba. Todo lo cambiaba por droga” , recordó.
Ya desesperada, Dolores, junto a su marido que trabaja de barrendero, se presentaron en el juzgado Civil 23 de Protección a las Personas para pedir ayuda.
“En un principio pensé que el tema lo arreglábamos en familia. Pero me di cuenta que no podíamos y salí a pedir ayuda porque debía salvarle la vida a mi hijo . Primero lo vieron tres médicos y luego lo internaron en psiquiátrico del hospital Alvarez ”, explicó Dolores.
Ya más recuperado, el chico fue derivado a la comunidad terapéutica Manantiales. Pero se escapó. Menos de un mes después, muy deteriorado el chico regresó al barrio Illia con sus padres.
“ Desaparecía por diez días y regresaba destruido.
Muy flaco, sin zapatillas, lastimado. Durante ese tiempo no comía, ni tomaba un vaso de agua. Por eso cuando estaba en casa yo trataba de darle mucho de comer porque sabía que en cuanto se escapara de nuevo iba a estar otra vez sin alimentarse por un tiempo.
Otra vez con intervención judicial, Emanuel fue internado en Ibicuy en Entre Ríos. Allí estuvo dos años y medio sin consumir. Llegó a ganarse la confianza de sus médicos y logró tener salidas. Parecía que su recuperación había llegado.
Pero un fin de semana se fue con permiso y no volvió más.
Desde entonces, Dolores volvió a luchar para seguir ayudando a su hijo. El 6 de septiembre el joven fue internado en La Reja de Moreno. Y el próximo 26 tendrá la primera vista de sus padres. “Ya no era vida la de mi familia. El último tiempo a Emanuel lo tuve encerrado con llaves en mi casa para que no se me escapara.
El paco no da oportunidad de pensar”, explicó triste.
Fuente: Diario Clarin.com

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