miércoles, 26 de octubre de 2011

ACTOS VIOLENTOS


Violencia social

Decíamos hace dos días, en nuestra primer aproximación al tema violencia, que podríamos distinguir dos maneras de presentar la violencia social:

1)           Actos violentos en desbordes, individuales o colectivos, y por alguna falencia o incapacidad de la expresión organizada se produce un hecho de violencia (“manifestaciones” publicas, eventos deportivos, recitales, etc.).

2)           La violencia delictiva: En todas sus manifestaciones,, desde el simple arrebato de un celular, el robo de la cartea a una anciana, o un asalto a un domicilio, la delincuencia ejecuta su accionar con una violencia totalmente desmedida. Y este es un tema que preocupa a la sociedad toda, pues cada ves es mas frecuente la culminación del episodio con la muerte de la victima.

1) Respecto al punto actos violentos, detendremos nuestra mirada en las manifestaciones violentas y sobre ellas diremos que; los ciudadanos se movilizan por razones diversas y se agrupan según sus intereses sectoriales. 
Pero, como veremos en diversos ejemplos, los movimientos de masas, suelen deteriorase y dispersarse rápidamente, cuando carecen de conducción o de una ideología aglutinante.
Se entiende por manifestación el agrupamiento de numerosas personas en la vía pública con un objetivo y un mensaje más o menos definido.
Estas demostraciones del poder popular pueden ser espontáneas ante determinados hechos de injusticia o excepcionales, como también pueden ser cuidadosamente planeadas y organizadas con fecha, horario y mucho tiempo de anticipación. En todos los casos, la manifestación pública busca hacer llegar un mensaje específico a un destinatario especifico.

Historia reciente

Aquí quisiéramos recordar y poner de ejemplo como acto paradigmático y que dio pie a otras manifestaciones violentas, el tan sonado Cordobazo, un importante movimiento de protesta ocurrido en Argentina en mayo de 1969, en la ciudad de Cordoba, una de las ciudades industriales más importantes del país. 
Su consecuencia más inmediata fue la caída del gobierno del General Ongania, y a la postre, el regreso del peronismo proscrito durante 18 años al poder.
En aquellos días, el clima político y social generado por las determinaciones del gobierno fue agravándose paulatinamente, surgiendo en forma creciente actos de protesta y huelgas en todo el país. 
Los hechos previos que derivaron en el Cordobazo comenzaron los primeros días del mes de mayo de 1969, y fueron una sucesión de huelgas y asambleas sindicales organizadas por diversas corrientes gremiales y agrupaciones políticas cordobesas (no siempre coincidentes en sus objetivos y metodologías), los cuales fueron duramente reprimidos por orden de las autoridades militares provinciales y nacionales del gobierno dictatorial.
Dichos movimientos obreros estuvieron más o menos organizados y consensuados, y a ellos se unieron luego espontáneamente la casi totalidad de las agrupaciones estudiantiles y corrientes políticas de izquierda de la ciudad y sus suburbios, conjuntamente con un sinnúmero de marchas vecinales y protestas callejeras ciudadanas de todo tipo que confluyeron desde los barrios periféricos e industriales hacia el centro de la ciudad y chocaron en violentos enfrentamientos con las fuerzas policiales que se vieron desbordadas y ampliamente superadas por la creciente irritación popular contra el régimen dictatorial imperante. 
A las 12:30 del 29 de mayo se produce la primera víctima fatal entre los integrantes de las columnas populares, hecho que provocó una reacción en cadena. 
Con incontenible furia los manifestantes se adueñaron de la ciudad, levantando muros de contención (barricadas) contra la policía, que debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, estudiantes y vecinos enardecidos. 
El Cordobazo fue un punto de inflexión en la historia política argentina de las últimas décadas. Tuvo un efecto multiplicador de manifestaciones violentas contra los gobiernos que sucedieron a la gestión del General Ongania.

Otro ejemplo de manifestación violenta no sin tinte político, fue el caso de la muerte de dos jóvenes en situación dudosa donde, unos dos mil vecinos de la ciudad bonaerense de Baradero, 150 kilómetros al noreste de la Capital Federal, causaron hoy serios incidentes en distintos puntos al destrozar edificios públicos, entre ellos la sede comunal, luego de un confuso episodio tras el cual murieron dos adolescentes.
 Los vecinos se movilizaron hasta la Municipalidad de Baradero y prendieron fuego el vehículo utilizado por los inspectores y después emprendieron contra el edifico, que quedó destrozado.
  Luego, los manifestantes se trasladaron hasta la casa del padre de uno de los inspectores y también la prendieron fuego, para después dirigirse a una vivienda desde donde transmite una FM local, que también fue destrozada.
Los incidentes se prolongaron durante varias horas, la fuerza policial de la comuna se vio desbordada por la magnitud que tuvo el descontrol popular y recién por la tarde se pudo normalizar la situación con el arribo de refuerzos de efectivos de Infantería y Gendarmería provenientes de distritos aledaños.

MOVIMIENTO PIQUETERO, CACEROLAZO Y EL DERROCAMIENTO DE DE LA RÚA

Sin duda la manifestación que mas repercusión tuvo en lo que va de este siglo en Argentina, fue, el fenómeno social identificado en Argentina popularmente como “cacerolazo”, y el "movimiento piquetero" son los que mayor atención por parte de las fuerzas del orden han merecido  y los que más hechos violentos han tenido que soportar.
Como expusieramos al principio de este punto, los movimientos de masas, suelen deteriorase y dispersarse rápidamente, cuando carecen de conducción y en el caso de los Cacerolazos de una ideología aglutinante.
Pero las masas aprenden rápidamente, y bastaría un mínimo de dirección para transformar una manifestación de origen pacífico, en un enfrentamiento luctuoso.

En los hechos anteriores al derrocamiento del ex presidente De La Rúa, la espontaneidad de los primeros movimientos aún en abierto desafío al estado de sitio impuesto, no pregonaban ni alentaban ningún tipo de desmanes. Sin embargo, se produjeron: desbordes, saqueos y enfrentamientos, con una muy incipiente organización.

Los impulsores y ejecutores de estos acontecimientos fueron pequeños grupos, sin demasiada experiencia, ni capacidad militar, que, remedando viejos movimientos, nostálgicos de “hazañas” de sus mayores, trató de emular algún tipo de rebelión urbana.
Juntamente con este grupo hubo otros movimientos mucho más silenciosos y que no deseaban ser visibles.

Fueron bandas de delincuentes no muy organizadas, que utilizando las masas como cortinas de ocultamiento, aprovecharon el momento de la movilización para pasar en el anonimato de la multitud, cometer ilícitos y huir.

En ese momento, la espontaneidad del movimiento, lo extemporáneo de la citación al mismo, exigió una capacidad de respuesta muy alta por parte de los encargados de mantener el orden.
Hasta aquí la historia.

Pero cual podria ser la hipótesis de conflicto en relacion a este punto, que nos lleve a un análisis de la seguridad interior?

En términos militares, es sabido que el factor sorpresa, puede definir un episodio bélico.
Y esta situación se puede deber, a acciones distractivas o a desplazamientos de las fuerzas oponentes a posiciones equivocadas.
Las fuerzas de seguridad, Policía, Gendarmería y Prefectura, se ven dedicadas a tareas no muy específicas por razones que no vienen al tema, que es aprovechado por bandas criminales organizadas para su actuación delictiva, al degradarse la presión policial que es utilizada para otros menesteres y alejada de sus funciones preventivas y de investigación.

El cuidado de objetivos y resguardo de personas por parte de personal de Gendarmería y Prefectura fuera de sus ámbitos naturales en subsidio de la Policía también contribuye al relajamiento de la prevención en sus areas originales de influencia.

Cuando en la aldea global se plantean problemas de terrorismo internacional, capaz de asestar golpes a miles de kilómetros de distancia del lugar de origen del primitivo conflicto. Cuando las comunicaciones permiten generar redes en el ámbito mundial, y los fondos necesarios son trasladados electrónicamente de un lado al otro del mundo. Cuando la división entre seguridad interior y defensa nacional, pasa por un hilo de interpretación semántica, resulta difícil distinguir cuando un conflicto es generado por una justa causa domestica. O se crea una situación contenciosa, para facilitar otros planes ajenos a la motivación explicitada.

Cualquiera sea la razón, dado el conflicto, organizaciones supra nacionales, tales como cárteles internacionales de narcotraficantes, u organizaciones terroristas aprovechan el estado de confusión y dispersión de esfuerzos preventivos, para acrecentar sus bases, consolidar sus redes, establecer nuevos contactos, trasladar ingentes cantidades de dinero, ingresar o trasladar drogas, armas o personas.

En el aspecto domestico, la delincuencia trata de mimetizarse en estas manifestaciones populares, para actuar delictivamente, ampliar sus santuarios, generar nuevos corredores y trasladar a lugares más seguros a aquellos que por razones obvias eran buscados por la policía, ocupada en otras tareas.

En las zonas conflictivas, son acumuladas nuevas armas, producto de sustracciones, saqueos o arrebatamiento a personal policial.

En suma, son cuatro los componentes del contendor, ante un hipotético conflicto localizado como el que hoy nos ocupa.

1.-
El vehículo, vector necesario para el accionar de los otros tres. Masas ingentes, carentes de fundamentos ideológicos, dirección, de organización espontánea, con motivaciones justas e imposible de desmantelar en el corto tiempo, que requeriría soluciones económicas y sociales no siempre de aplicación inmediata.

2.- Organizaciones terroristas internacionales, sin raíces nacionales, que responden a estrategias globales, que no participan del movimiento, sino que aprovechan las condiciones sociales y de dispersión de las fuerzas de seguridad para acrecentar sus redes.

3.- Los carteles de narcotraficantes, que tampoco participan de estos movimientos y que al igual que el anterior, pueden moverse con libertad, ante el traslado de efectivos ocupados en el posible desborde social.

4.- Delincuentes domésticos, tambien aprovechan los tiempos y proximidades de las manifestaciones, para ejecutar acciones delictivas, sabiendo que muy dificilmente puedan ser sorprendidos por las fuerzas de seguridad, pues estan abocadas a la contencion de las masas.

Autor: Andrés Penachino

Fuentes: Material de la Biblioteca del Programa Comunidades Seguras 


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