lunes, 3 de octubre de 2011

EN SOLO SIETE SEGUNDOS UN DELINCUENTE EVALUA A SU VICTIMA


Publica: Andrés Penachino

En sólo 7 segundos el ladrón evalúa a su presa. Hay señales emocionales que marcan a las personas ante los delincuentes, de acuerdo con su forma de caminar o si van distraídos. La mirada fija hacia abajo o hacia arriba hacen a las personas más vulnerables. Hasta la tensión y el cansancio lo detectan los carteristas y atracadores.

Tal Cual.- Opuesto a la creencia popular de que una mujer vestida de una forma provocativa estimula a su potencial agresor,  "los hombres que llevan trajes caros también invitan a ser robados".
No obstante las prendas de vestir, lo más importante es la condición emocional en que camina la gente y cómo puede enviar múltiples señales a los criminales sin darse cuenta, y éstos, sólo necesitan segundos para evaluar a su presa.
"Los carteristas y violadores emplean entre siete y diez segundos en valorar a su presa potencial. Por lo tanto, una de las claves para disuadirlos es moverse con actitud de alerta, confiada y resuelta", dice Harold Bloomfield en su obra Vivir seguros en un mundo inseguro.
Aunque en este momento se piensa que cualquier cosa puede ser una incitación a los delincuentes y los expertos advierten sobre evitar portar joyas y prendas costosas o celulares caros porque la realidad demuestra a diario que llevar un reloj de marca expone a las personas a la criminalidad, la propia energía emocional emana pistas para quienes están atentos a ellas, y es entonces cuando cobra mayor interés prevenir el peligro.
"Cuando uno se siente tenso o cansado, tiene el doble de probabilidades de ser elegido por un predador como objeto de una agresión verbal o física, y usted podría encolerizarse el doble al salir perdiendo de una discusión o encontrarse con que desvía sus frustraciones hacia objetivos más débiles, como un hermano menor o uno de sus hijos o un empleado", o su pareja, asegura el autor.
Entre las señales que hacen a las personas más vulnerables se encuentra la mirada fija hacia abajo (el piso) o hacia arriba, "lo que quiere decir que se está preocupado".
También, caminar con paso lento respecto a los demás o cambiar de mano un bolso o maletín, así como ir escuchando música con los audífonos puestos o ir sentado en los colectivos leyendo un libro, o "cualquier cosa que parezca que vamos distraídos", afirma Betty Grayson, investigadora neoyorkina citada por Bloomfield.
Los delincuentes a veces preguntan direcciones a sus posibles víctimas, la hora, o bien les piden dinero. Acto seguido, y dependiendo de la reacción de las personas, deciden atacar o no.
"Por lo tanto si usted se muestra excesivamente amable hasta el punto de parecer sumiso o nervioso, quizá su agresor valore su actitud como indicación de que es una víctima fácil".

Evaluación a Vuelo de Pájaro.

A qué atienden los agresores: 
1) prestan una cuidadosa atención al lenguaje corporal de la posible presa; 
2) se sienten instantáneamente atraídos por su víctima potencial;
 3) piden dinero o la hora, e incluso pueden parecer vendedores ambulantes en las colas de las autopistas; 
4) valoran en cuestión de segundos el tono de voz, observan el movimiento de los ojos, la tensión muscular, la respiración, la postura, y lo que llevan puesto las personas (prendas, ropa);
 5) e inventan historias para distraer mientras se preparan para atacar.
Por eso, evitar colocarse en la línea de atención de los asaltantes y violadores es vital.
Los estudios de Grayson le han permitido determinar que "la mayoría de nosotros somos capaces de detectar las señales de peligro potencial a partir de muchas claves diferentes", y sin duda tiene sentido como regla general "no acercarse a menos de dos o tres pasos de un extraño cuando se está a solas", y "si tiene que pasar cerca de alguien que está de pie en un portal o apoyado contra un poste de luz, árbol o carro, cambie elegantemente de dirección".
O si la persona siente algo raro de alguien que viene de frente, pues hay algo raro que están detectando sus sensores y definitivamente hay que pasarse a la otra acera.
Y si alguien le advierte a la persona sin preguntárselo: "no te voy a hacer daño", hay que retirarse con paso firme porque nadie pidió la explicación.



Fuente: 
 Marianella Durán

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