domingo, 27 de noviembre de 2011

CRIMENES QUE ENCIENDEN UNA ALERTA



PUBLICA: ANDRES PENACHINO
Candela, Tomás, Gastón. Tres nombres comunes en miles de chicos argentinos, pero cuya mención adquiere hoy otro significado a partir de casos aberrantes que conmovieron a la sociedad y encendieron señales de alerta entre los expertos.
Hechos que hablan, más que de la inseguridad común, de una locura ya no vinculada con sectores marginales, sino también presente en la clase media. Estos crímenes interpelaron a la conciencia colectiva. La agresión contra menores aparece como un abismo en el que la sociedad intenta no caer. Pero la grieta está ahí, abierta por psicopatías visibles para los profesionales que tratan asuntos de violencia sobre chicos, insertada dentro de diferentes clases de ataques de género. ¿Estás muertes marcan la pérdida definitiva de límites?
En la visión de especialistas de varios campos se trata de señales, de alertas, de situaciones por tomar en cuenta urgentemente antes de llegar al punto de que se conviertan en hechos cotidianos. Advierten a la conmoción que causan como un síntoma positivo si se actúa para que no se convierta en habitual lo que todavía es -afirman- extraordinario.
Desde el análisis del comportamiento de la sociedad, el filósofo Santiago Kovadloff reflexionó sobre esos crímenes que movilizaron tantas sensaciones en las últimas semanas: "Son hechos repudiables, pero entiendo que no determinan una orientación social nueva de violencia. No se ven como acontecimientos sistemáticos ni que formen parte de un ascenso de alguna clase de perversión. El comportamiento habitual de la violencia social todavía es más bien bajo en la Argentina en comparación con otros países". La posición de Kovadloff apunta que estos asesinatos -enmarcados en disímiles detonantes, como venganzas, violencia intrafamiliar y robos- "son visibles en la agenda pública durante un tiempo y luego quedan ocultos entre otras informaciones hasta su nueva irrupción". En definitiva, están siempre disponibles a ser observados por la sociedad cuando ésta tiene la predisposición para hacerlo.
Una mirada similar tiene Claudio Mate, que fue ministro de Salud bonaerense y que como psicólogo dirige el Centro de Estudios sobre Sociopatías de la Universidad Isalud: "Es indudable que bordes inconmovibles hace algunos años se han traspasado y lo aberrante ha perdido su condición de tal. Sin embargo, en la singularidad de estos hechos me reservo algunas dudas. Se sabe a partir del caso Candela que entre 15 y 20 niños son asesinados todos los años en nuestro país. Seguramente, la muerte de Candela tuvo -y tiene- contornos que la convirtieron en noticia inevitable y como eco de ella también a las muertes de niños que la sucedieron con alguna inmediatez en el tiempo".
"Vemos que formas de violencia que tradicionalmente han sido estudiadas y abordadas por separado -la violencia doméstica, la sexual, la criminal, la relacionada con las drogas, las formas de violencia privadas o públicas, individuales o colectivas- están, en realidad, encadenadas. En términos de calidad de relaciones interpersonales y de la vida pública, hoy los sectores populares viven peor que hace 15 o 20 años", opina el sociólogo e investigador Javier Auyero,
Si bien los casos más extremos son los que trascienden, la violencia dentro de las familias aparece como eje común en los ataques a niños. "No se trata de arranques de enojos, sino de manifestaciones más profundas. En la mayoría de los casos, el agresor sufrió a su vez violencia en su niñez", explicó Alicia Varela, de la Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar.
Para esta profesional con muchos años de trabajo en casos concretos, "una señal es que los chicos tengan mucho miedo a alguien cercano". Por lo general, las personas involucradas no son capaces por sí mismas de evaluar la situación ni los peligros, por lo que el consejo de familiares y amigos toma relevancia para que las víctimas puedan buscar una salida.
En muchas ocasiones, los agresores no tienen antecedentes delictivos ni denuncias previas por malos tratos. "Muchas mujeres están tan aterrorizadas que ni siquiera se animan a pedir ayuda cuando los golpeados son los hijos", dice Eva Giberti, coordinadora del Programa de Víctimas de Violencia del Ministerio de Justicia. En esa dependencia, de todas maneras, se contabilizan en los últimos cinco años más de 11.000 denuncias de mujeres sobre agresiones intrafamiliares.
Dentro del campo de ataques de género, la agresividad del victimario se dirige también a los menores por tratarse de quienes menos pueden protegerse. "La violencia y poder combinados se ejercen siempre contra los más débiles. Culturalmente reprobado, el odio hacia un niño no deja por eso de existir. Los últimos hechos nos alertan acerca de la vigencia de prácticas ancestrales contra la franja social más vulnerable y la manifestación de un odio que parecería manifestarse sin pudor", comentó Gloria Alrá, coordinadora de la Red Psicológica de Buenos Aires.
Las jóvenes turistas francesas brutalmente violadas y asesinadas en Salta podrían sumarse a una lista de casos que empujan a la sociedad a reconocer que una forma de violencia social se encuentra latente. Las señales que han encendido quizá sirvan para evitar nuevas muertes.
CANDELA SOL RODRÍGUEZ 
Tenía 11 años. Su cuerpo fue hallado a metros de la colectora de la Autopista del Oeste el 31 de agosto. Había estado desaparecida nueve días. Hay siete personas presas. Se sospecha de una venganza contra la familia.


TOMÁS DAMENO SANTILLÁN 
Tenía nueve años. Su cuerpo fue hallado 48 horas después de su desaparición. Lo mataron a golpes en la cabeza con un elemento romo. Por el crimen está detenido y acusado Adalberto Cuello, su ex padrastro.


GASTÓN BUSTAMANTE
Tenía 12 años. Lo golpearon y estrangularon con una media delincuentes que ingresaron en su casa de Miramar para robar. El cuerpo fue descubierto por su madre. Todavía no hay sospechosos detenidos por el crimen



FUENTE: DIARIOLANACION.COM..

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