miércoles, 9 de noviembre de 2011

A LOS SEÑORES JEFES; AMENGUAL, SANTAMARIA Y MARRO






PUBLICA: ANDRES PENACHINO

ESTIMADOS Y HONORABLES JEFES.
En referencia al coloquio que acaba de finalizar en la cuidad de Lobos, queremos expresar nuestra mas sincera gratitud por el enorme empeño que han puesto, por hacer de este seminario, " un evento que podremos recordar por el resto de nuestras vidas".
Y aquí "no" nos referimos Honorables Jefes, a la diversidad de cuestiones que se trataron durante el seminario, que sin duda sirven para enriquecer nuestra experiencia y perfilarnos como mejores profesionales en nuestras tareas cotidianas. 
Aquí "si" queremos referirnos al amor que UDS. demuestran por vuestra profesión y vocación de servicio.
Aquí "si" queremos referirnos honorables Jefes, a la enorme entrega que muestran con hechos hacia sus educandos y subordinados.
Sin dudas ayer UDS. Honorables Jefes sembraron las simientes de un cambio radical en la profesionalización de la tarea policial.
Sembraron buenas semillas, porque ellas manan milagrosamente de las recónditas alforjas de vuestros espíritus y de vuestros corazónes. 
Porque servir es sembrar...
Porque servir es sembrar siempre... siempre... sin descanso, aunque solo sean otros los que recojan y saboreen las cosechas.
Servir es mucho más que dar con las manos algo que  UDS. tienen... es dar con el alma lo que tal vez... nunca les fue concedido.


Y sirven a todos y a cualquiera que los necesite, sin esperar que ellos alguna ves puedan servirlos a ustedes.

Porque honorables Jefes mostraron en este coloquio que, servir es; distribuir afecto, bondad, cordialidad, apoyo moral, amor por sí mismo y a veces, ayuda material.

Servir es repartir alegría, es infundir fe, estima, admiración, respeto, gratitud, sinceridad, honestidad, libertad, optimismo, confianza y esperanza.


Servir es... en verdad, dar más de lo que recibimos en la vida y de la vida...

Nos despedimos de Uds. Honorables Jefes citando una frase de una mujer que mostró con fe y sabiduría lo que es servir al prójimo, que nos parece mas que apropiada para terminar esta nota.

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.


Muchas gracias

Andrés Penachino
Director Adjunto del Grupo 
Procedimientos Policiales

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