viernes, 20 de enero de 2012

CONDUCTA CRIMINAL, NATURALEZA O EDUCACION


POR: ANDRES PENACHINO
El estudio de la conducta criminal, agresiva o anti social en el hombre es tan antiguo como la  historia del hombre mismo. Las causas de esta conducta han sido siempre motivo de fuertes polémicas, dividiéndose en dos grupos; los que piensan que el sujeto nace ya con ciertas deficiencias genéticas o las adquiere luego de alguna enfermedad, y los que consideran que las causas están en el medio ambiente donde se desarrolla el individuo (influencias de la educación, familia, entorno, problemas socio económicos, etc.). Así podríamos resumir las opiniones sobre las causas de la conducta criminal: congénitas o adquiridas en Ingles “nature or nurture” (naturaleza o educación). La tentativa de combinar las dos corrientes en una sola, también datan de antiguas épocas pero algunas llegan a la actualidad, solo en algunos casos.

Aunque históricamente las ideas sobre el carácter social de la delincuencia se desarrollaron antes y con mayores detalles que la noción de su esencia biológica, no obstante el inicio no fue obra suya. En la antigüedad y la edad media, cuando el nivel de desarrollo de las ciencias sociales y de las naturales era todavía sumamente bajo, desempeñaron un importante papel las ideas religiosas y la superstición.
En aquellos tiempos se consideraba a menudo a los delincuentes como alienados, poseídos por el diablo, por el espíritu del mal. La negativa de admitir que el delincuente tenia derecho a una existencia humana condujo a buscar lo delictivo en el propio hombre.

El tema de la delincuencia como forma de la conducta humana, sus orígenes, el castigo consiguiente, quizás no deja de merecer la atención de ningún escritor celebre. Basta mencionar a Charles Dickens, a León Tolstoy o a Víctor Hugo en su novela “los Miserables”, quien también elabora este tema con gran maestría.

Dejamos de lado las novelas policiales y las películas, entre las que se pueden encontrar, no solo obras con un argumento cautivante, sino también libros que contienen un análisis bastante profundo de los motivos y causa de la conducta delictiva.

Leyendo los pensadores como Platon y también a su discípulo Aristóteles, vemos que en su tiempo ellos prestaron especial atención al tema de la delincuencia. En el siglo XVIII, pensadores como Beccaria, Bentham, Voltaire, Helvecio, Locke, Montesquieu y otros, veían la causa de la delincuencia en la desorganización de la sociedad y en la deficiente educación de los ciudadanos, proponiendo a los legisladores que atenuaran la represión y concedieran mayor atención a las medidas preventivas.

Tomás Moro vio la posibilidad de superar la delincuencia y sus causas en la reestructuración de la sociedad sobre la base de principios socialistas.
Según Darwin en su teoría sobre la evolución de las especies se basaba en la existencia de la variabilidad hereditaria.

Sus trabajos con plantas y animales lo llevaron a sostener que naturalmente sé dan variaciones en las especies, y que estas pueden o no ayudarlas en la lucha contra la supervivencia.
Darwin razonaba que, mediante un proceso de selección natural, entre todas las variantes de herencia solo triunfaba la de los ejemplares que mejor adaptaban a los desafíos del hábitat. Luego aquella adaptación favorable sé trasmitía entre generaciones.

En 1859 publico el polémico libro “El Origen de las Especies”, cuyo contenido, para muchos era un abierto desafío a Dios, creyendo que solo el demonio podía negar la tarea del creador para sostener que el hombre desciende de los animales.
El método histórico tiene importancia determinante para conocer la interacción de lo social y lo biológico en el hombre.
El darwinismo descubrió los factores decisivos de la evolución biológica de los organismos; la herencia, la variabilidad y la selección natural; puso de manifiesto el indestructible vinculo genético del hombre con el mundo animal, estableciendo que el hombre proviene de algunas especies animales.
Al respecto resulta de particular interés comprender, de que modo en los limites de la evolución biológica apareció una nueva forma de reflejo en virtud de la cual y sobre la base de las relaciones laborales y sociales fue posible la transformación de nuestros antepasados en los hombres modernos.

Surgen de inmediato dos interrogantes. Primero, ¿cómo surgió durante la transición de la especie animal inicial a los antepasados del hombre la capacidad de realizar un trabajo orientado a un fin?. Segundo ¿en que consistía la esencia de los procesos evolutivos que, al transformar a los antepasados del hombre en el transcurso de muchos millones de años, crearon el “ser racional?”.
En lo que concierne al primer interrogante, aun no poseemos una respuesta completa ni exhaustiva. Solo es posible constatar mediante la evolución genética los seres de la especie inicial de los animales fueron adquiriendo la capacidad de reflejar la realidad de tal modo que les resulto posible pasar a acciones orientadas a un fin.
El salto del reino animal al hombre se produjo en el curso de millones de años de evolución de los homínidos e implico la interacción de nuevas propiedades biológicas del reflejo con una influencia determinante de las relaciones sociales y del trabajo. De no haber sido por esas influencias, los más lejanos antepasados del hombre no hubiesen dado inicio a la especie homo sapiens. Es absolutamente cierto que el primer hecho histórico de los individuos gracias al cual se distinguen de los animales no consiste en que piensan, sino en que comienzan a producir los medios de vida necesarios para satisfacer sus necesidades.

La ciencia acerca de la delincuencia y sus causas se estructura en la segunda mitad del siglo XIX recibiendo el nombre de criminología, sociología o biología criminal, según en el cual estas ciencias eran especialistas en los estudios que investigaron la delincuencia. Veamos ahora, en forma sucinta, las teorías especiales sobre la naturaleza de la delincuencia y sus causas, que fueron elaboradas en el ámbito de las ciencias sociales.

En 1880 ante la necesidad de identificar a los criminales surge en Francia, Alemania e Italia la Antropología Criminal y la Criminalistica, ambas inspiradas en la antigua Craneoscopía de Franz Gall y que consistía en descifrar el carácter del individuo a través de las salientes y los relieves del cráneo
Un papel relevante en el desarrollo del pensamiento criminológico, y apoyado e influenciado por la teoría de Gall, le cupo a la denominada escuela antropológica de derecho pena, cuyo fundador fue el doctor italiano Cesare Lombroso (1835/1909). En sus obras “El hombre criminal” y “El crimen sus causas y su tratamiento”, Lombroso afirma que hay delincuentes natos, estos poseen caracteres antropológicos, fisiológicos, y psíquicos específicos y constituyen hasta el 35% de los delincuentes. En su obra El hombre criminal, resumía sus conclusiones sobre una colección notable de cráneos, y el estudio de la morfología de 27.000 anormales (asesinos, epilépticos, prostitutas, perversos sexuales, etc.)
Intento describir la fisonomía típica del criminal con mediciones de cráneo, la estatura, el peso, el descubrimiento de anomalías en la estructura del cuerpo, etc. como forma para identificar al criminal nato.
Sobre esta base llega, por ejemplo a la conclusión de que una serie de protagonistas de la Revolución Francesa, de la comuna de París y representantes de la Internacional fueron delincuentes natos. De ese modo se dio el primer paso para utilizar las teorías biológicas en la lucha contra adversarios políticos.
El trabajo de Lombroso llega hasta nuestros tiempos como verdad revelada, ya que jueces y policías, frente a cualquier delito aún con autor conocido a los sospechosos de siempre. (Marginados, inmigrantes, personas de clases bajas, etc.).
La complejidad del problema planteado en una identificación del delincuente, como vemos, ha generado gran diversidad de opiniones en la literatura, principalmente cuando se plantea si se distingue o no el delincuente del hombre que observa las leyes, por algún rasgo psicológico, social, físico, o de otra índole.

Discusiones no menos intensas provocan el tema de la personalidad de quienes cometen delitos. Los debates son muy amplios y se dan en diversos planos. Están ligados en la valoración del hombre como ser que piensa, que crea vida y que la destruye, así como la evaluación de los sistemas sociales dentro de los que vive y actúa como persona.

Un grupo de científicos soviéticos en 1979 afirmaron que la personalidad de delincuentes, por su esencia social, es una personalidad antisocial. La actitud personal de aquellos que han cometido un delito, se diferencia de aquellos ciudadanos que respetan las leyes, la cualidad sistémica de la personalidad de un delincuente, que define sus peculiaridades como tipo social, es el carácter anti social de la personalidad, su peligrosidad social.
Genética humana
Los caracteres hereditarios se transmiten de padres a hijos a través de las células sexuales (espermatozoide y óvulo). La unión de ambas células durante la fecundación forma una nueva célula llamada cigota, a partir de la cual se desarrolla el embrión. Todas las células del organismo humano contienen una cantidad constante de cromosomas, 23 pares en total 46, denominadas diploides.
Los cromosomas de la mujer se designan con el símbolo X, en tanto el de los hombres Y. Él ultimo cromosoma es el que diferencia a los hombres de las mujeres, el Numero 23 en los hombres es XY, en las mujeres XX denominados sexuales.
La polémica más moderna surge a partir de un pequeño trabajo de Jacobs y sus colegas (Revista Nature 1965), apoyándose en otro anterior de Curt Brown del año 1962, Jacob realiza un estudio en 197 pacientes de conducta peligrosa recluidos en el State Hospital para enfermos mentales de Lanarkshire (Escocia) entre los que encontró 7 varones con un cromosoma XYY. Estos reclusos habían sido convictos en 92 ocasiones, pero solo 8 por delitos contra las personas.
El primer informe sobre una persona con 47 cromosomas (uno de ellos (XYY) en lugar de 46 fue estudiado como una curiosidad en 1961 por un investigador llamado Lancet
Posteriormente muchos investigadores interesados por el trabajo de Jacobs comienzan a estudiar este tema haciendo encuestas para averiguar el cariotipo de individuos con conducta agresiva recluidos en cárceles y hospitales de máxima seguridad. En ese cariotipo buscan la existencia de un doble cromosoma Y, el característico del sexo masculino.
En 1968 se marca el hito mas alto en los estudios del cromosoma XYY especialmente por su relación con algunos crímenes que se hicieron tristemente famosos.
Surgieron varios asesinos con el cromosoma extra; y en algunos casos los abogados defensores presentaban como evidencia la existencia del cromosoma extra, aludiendo alteraciones mentales y retrasos dado que al tener una alteración en los cromosomas, todas las células de los organismos estaban alteradas.
Sin embargo en estudios posteriores se dedujo que no hay individuos genéticamente criminales, sino que en algunos casos existe una predisposición genética hacia la criminalidad, que, para que se consume requiere la confluencia con otros factores, sobre los cuales le es posible al propio individuo actuar con libre albedrío y libertad.
Las peculiaridades biológicas de la personalidad son inespecificas, por si solas no pueden engendrar delincuencia, pero ejercen dependencia en la dinámica de la conducta del hombre, son la condición, la base morfológica y psicofisiológica del programa social por el hombre.
Se puede efectuar un estudio psiquiátrico a fin de establecer si un sujeto XYY puede ser o no considerado parcial o no totalmente no responsable de sus actos.

Pero ¿Cómo calificar los caso que los enfermos mentales cometen actos violentos incluyendo asesinatos?. En el derecho procesal penal esta previsto que en los casos necesarios se recurra a un peritaje psiquiátrico legal que determine el estado de imputabilidad o inimputabilidad, lo cual es indispensable para resolver la cuestión de la responsabilidad. Actualmente no solo los juristas sino que gran parte de la sociedad comprende que una enfermedad mental puede generar no el delito, sino acciones peligrosas que no implican responsabilidad legal. Esto significa que la persona ha nacido enferma y que es preciso tratarla desde su nacimiento.
La rama de los pensadores que ven las causas del delito en el medio donde el individuo se desarrolla, entienden que la superación de los actos anti sociales o socialmente peligrosos, esta directamente ligada al descubrimiento y eliminación de las causas que los generan y las condiciones que coayudan a su realización.
La historia de la humanidad demuestra convincentemente que la delincuencia siempre ha sido un fenómeno social, históricamente condicionado a los vaivenes de la sociedad del tiempo que le toco vivir. La delincuencia es entonces es un fenómeno social ante todo porque esta formada por hechos específicos de la conducta social de los hombres, o sea, de acciones socialmente peligrosas, que en el transcurso del desarrollo de la sociedad van modificando los tipos de delitos, la estructura y la dinámica de la delincuencia.
Los estudiosos del tema de estos tiempos estiman que, en estos últimos tiempos el factor decisivo del aumento de la delincuencia ha sido, el progreso científico técnico tal como la tecnificación de los procesos productivos, en la ruptura de los vínculos sociales, la crisis de la educación, la marginalidad, y en algunas partes del mundo como consecuencia no deseada de políticas neo liberales, que han generado entre otras cosas, las famosas sociedades duales o sociedades fracturadas.

El delito no deriva de la naturaleza del hombre; es un producto de la compleja interacción de la personalidad con el medio, y el papel fundamental de este ultimo en la formación de la personalidad de un individuo. Por cuanto el medio forma al hombre a través de sus particularidades individuales, morales y psicofisiologicas, estas ultimas también pueden servir de importante obstáculo para la influencia desfavorable del medio.

Un adolescente, que ha crecido en el seno de una familia donde la conducta antisocial es lo habitual, no esta condenado en absoluto a convertiste en delincuente. Incluso una persona transgresora, puede corregirse bajo la acción de una influencia positiva adecuada.

En ninguna de las dos vertientes abordadas esta todo dicho. La ciencia por su lado intensifica los estudios sobre el material genético, y cada día se van añadiendo al conocimiento de los cromosomas y sus alteraciones. Seguramente en el futuro surgirán nuevas polémicas en torno a este tema.
La otra vertiente seguirá estudiando los diferentes fenómenos sociales que generan el marco propicio para engendrar delincuentes.
Tanto la teorías biológicas como las sociológicas hacen que al fin y al cabo, se concilie con la idea de que la delincuencia es eterna, pero no dan perspectiva alguna en la lucha contra ella.
Mientras buscamos en la base genética para dar respuesta a los problemas sociales, también debemos atacar en forma simultanea las causas responsables de las alteraciones de la conducta y de la mayoría de los problemas que confronta hoy nuestra sociedad, generando los procesos correctivos necesarios para llevar el delito, entre otros, a un limite razonable.
AUTOR: ANDRES PENACHINO

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