lunes, 9 de enero de 2012

CRIMEN DE LA MAESTRA ¿UN AVISO ?

PUBLICA: ANDRES PENACHINO

La familia siempre sostuvo que, por el amor a su hijo, ella jamás podría haberse ido por su voluntad.

Investigan si fue un crimen por encargo. 

El cuerpo estaba en un campo y fue encontrado por un lugareño. 
Creen que la mataron el mismo 29 de diciembre, cuando desapareció. Según las primeras pericias, le habrían dado un tiro en la cabeza.

Silvia Prigent tenía 50 años y era docente del Instituto San José, de Tigre. El 29 de diciembre pasado, la mamá de un alumno la vio en la esquina de Las Heras y Constitución, en San Fernando, y cruzó con ella un par de palabras. Esa mujer fue la última en verla con vida en el barrio donde vivía. Faltaba apenas un día para que Silvia empezara sus vacaciones y viajara a las Cataratas.
Hacía unos 25 años que Silvia estaba casada con Daniel Sfeir, con quien tenía un hijo, Nahuel, de 14 años. El hombre tenía un almacén en Tigre y fue allí donde se conoció con Silvia, que era clienta. El negocio no le anduvo bien y entonces Sfeir empezó a hacer vigilancia en countries de la zona. Allí descubrió que la basura era un buen negocio y comenzó a recogerla en esos predios. Empezó con unos carritos en forma manual, pasó a hacerlo en autos pequeños y finalmente armó su mini empresa de camiones. Son Mercedes Benz crema y rojos, colores que identifican a su firma.
Desde el día de su desaparición, la familia de Silvia comenzó a decir que la maestra no se podría haber ido jamás por su voluntad. “Ella no dejaría nunca a su hijo. Por el apego que tiene nunca lo haría” , decía Gladys, una de sus hermanas. Y hablaba con argumentos: el viaje a Misiones lo haría con su hijo y un matrimonio amigo, ya que la mujer rara vez salía de vacaciones con el esposo.
Silvia era muy coqueta y la familia sospechaba que algo raro le había pasado ya que cuando desapareció tenía jeans y zapatillas. “Silvia combina todo antes de salir a la calle; los zapatos y hasta la cartera. Ese día sólo tenía una bolsa, el celular y la billetera”, apuntó su hermana. La familia de la maestra no tenía relación con Sfeir. Según los hermanos, “todo se cortó cuando Daniel se quedó con dinero de una cobranza” que era del padre de Silvia.
La docente era muy querida por sus colegas y alumnos, a tal punto que en la marcha que se organizó tras su desaparición la mayoría eran familiares y amigos de su trabajo.
“Señorita Silvia, te estamos buscando” , decía uno de los carteles. Ayer todo era desconsuelo. “Ahora no vamos a parar hasta que se haga justicia”, decían sus allegados.
FUENTE: DIARIO CLARIN

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