miércoles, 18 de enero de 2012

MATARON A OTRO POLICIA, EL CUARTO EN LO QUE VA DEL 2012


Por Andrés Penachino

La nueva víctima, identificada como Adrián Díaz de 46 años, falleció anoche producto de un balazo durante un intento de asalto cuando transitaba en su auto
En lo que va del año 2012 ya han sido asesinado 4 policías, todos a manos de delincuentes que no dejan de aumentar en numero, audacia y agresión. 

La sociedad ha perdido otros cuatro integrantes más y como tal, estamos dolidos. 

Pero no debería ser así.

El compromiso en el combate contra el delito no puede ser solo de la policía, sino de la comunidad toda, la que debe enfrentar a la actual ola delictiva y asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde. Y en tanto no recuperemos nuestra propia geografía, seguiremos lamentando estas pérdidas verdaderamente irreparables.
Hoy, toda nuestra sociedad es la que está en guerra. 


El enemigo es la delincuencia y solo la comunidad toda debe quitarles a los delincuentes el territorio que usurparon. "Todos nosotros corremos peligro", peligro de muerte.

Hay un viejo axioma militar que dice: enemigo que avanza, tierra arrasada; enemigo que huye, puente de plata. Cuando no existe un territorio librado para el ciudadano común, cuando la geografía pertenece en su totalidad a la delincuencia, la sociedad debe recuperarla, debe intervenir con los medios que cuenta en apoyo de su policía.
La indiferencia se ha hecho doctrina en nuestra población y en tanto y en cuanto no abandonemos la actitud del "no te metas", la delincuencia seguirá ocupando más y más terreno dentro de nuestra geografía, de nuestros barrios, de nuestras vidas. Ya no vale escudarse en el “no sabe”, “no contesta”, “no me incumbe”, “a mi no me pasa”. La delincuencia no discrimina, no separa en rubios o morochos, de River o de Boca, Radicales o Peronistas, Kirchneristas o del Pro....., todos podemos ser víctimas del latrocinio, del asesinato. 


Y si hasta hace muy poco la perdida se podía justipreciar en tal o cual valor. Hoy una existencia vale menos que un celular.

La primera premisa en consecuencia es la defensa común, la solidaridad como herramienta fundamental del que hacer cotidiano. Donde una ofensa, un ataque, una tropelía cometida contra cualquier integrante de la sociedad, es un ataque a la comunidad.



Es el enemigo el que debe sentirse inseguro del terreno que pisa. No debe encontrar refugio, todo ámbito le debe ser hostil. La responsabilidad no se delega, se asume, y la responsabilidad de la población cuando está en juego su propia supervivencia, es la de transformarse en actor y no en mero espectador y testigo crítico de la acción que cumplen otros para salvaguardar su integridad.




No es necesario armarse y pretender ejercer legítima defensa.

No es por el camino de los justicieros que resolveremos este asunto, porque este sendero conduce indefectiblemente a la "libanización" de un conflicto que debe ser circunscripto al accionar policial y judicial.



Si cada ciudadano se convirtiera en los ojos y oídos de su policía. Si se denunciara cada actividad sospechosa, cada corredor delictivo, sus aguantaderos; si se evitara la compra de algún producto ilícito, si se denunciara a los comerciantes que lucran con objetos robados... 

¡Si existiera la solidaridad! la geografía volvería a ser de los hombres y mujeres de bien y no de la delincuencia



Todos nosotros tenemos las manos manchadas con sangre, la sangre de POLICIAS que murieron absurdamente a manos de criminales despiadados e irracionales, porque simplemente seguimos permitiendo que delincuentes de todo tipo transiten libremente por nuestra geografía.

¿Cuántos muertos más deberemos tener para comenzar a tomar conciencia de que el crimen nos afecta a todos?



Sí, hay una guerra y resulta vital ganarla. Esta situación no la buscamos ni la quisimos, pero todos tenemos el deber de enfrentarla

Y porque no la buscamos ni la quisimos, solo entre todos, "policías y ciudadanos", la vamos a ganar. Y LA VAMOS A GANAR

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