domingo, 5 de febrero de 2012

COMISARIO GENERAL JUAN ANGEL PIRKER, A 25 AÑOS DE SU PARTIDA


El día 13 de Febrero del año 1989, el Comisario General D. Juan Ángel Pirker, encontrándose en el interior de su despacho del Departamento Central de Policía, fallece como consecuencia de un severo ataque de asma que su corazón ya no pudo resistir.
Hijo de inmigrantes (su madre era española; su padre, austríaco), Pirker había nacido en Flores, en julio de 1934, e ingresó a la Escuela de Cadetes de la Policía Federal con 19 años cumplidos. Al año siguiente, comenzó su carrera en la institución en la comisaría 14ª, hasta que, en diciembre de 1983, el gobierno constitucional de la reapertura democrática significó un giro en su carrera. En principio, asumió como jefe de la Dirección General de Personal, sector que, poco más de dos años después, dejó para convertirse en jefe de la Policía.
El esclarecimiento del secuestro y asesinato de Osvaldo Sivak y otros empresarios a manos de una banda integrada por oficiales y agentes de la fuerza fue uno de los casos más resonantes en los que actuó, y a partir de los cuales creció su notoriedad pública. También causó impacto el secuestro de un importante cantidad de kilos de cocaína, una investigación que le mereció la felicitación personal de Raúl Alfonsín y permitió el desbaratamiento de varias células de ultraderecha asociadas a ese tráfico.
Después del copamiento de La Tablada, Pirker retrucó algunos ataques señalando que “se ha criticado que hemos estado mirando con el ojo derecho nada más y que nos olvidamos del izquierdo; sí, hemos hecho procedimientos con el ojo derecho, pero de haber surgido elementos de juicio para actuar con el otro ojo, o en el centro, o en lo que usted quiera, se habría hecho”. Pirker rescataba habitualmente los cambios generados en las fuerzas de seguridad a partir de la reinstauración de la democracia. “Estamos en una etapa de libertad tan amplia que quizá no nos damos cuenta del todo lo que vale. Hay que defenderla”, dijo en una de las últimas entrevistas de su vida.

En la gestión del Comisario General Pirker se volvió al mítico vigilante de la esquina, al policía confiable, creíble. 
Era abierto, no tenía miedo de confrontar ideas públicamente. El periodismo encontró en él a un funcionario amable, siempre bien predispuesto. Atendía e informaba todo a todos. "El que se equivocó o no se enteró es porque no me llamó", reprochaba con frecuencia.
Fue un firme batallador por la integración de la institución con la sociedad, y el servicio a la comunidad como estandarte del trabajo policial, fueron los postulados fundamentales del Comisario General Pirker, razón en gran parte de su reconocimiento. Su gestión mostró la capacidad de operar sobre una situación difícil, para transformarla en un desafío y en un logro. Porque el Comisario General Pirker asumió la jefatura en un contexto para nada fácil. Pirker representa el policía de los desafíos. 

En apenas un año y medio, en un contexto convulsionado, logró revertir la imagen policial y que su sepelio fuera acompañado por la población en las avenidas. Pirker desarticuló bandas, luchó contra corrupción, logró un 90 por ciento de esclarecimiento de los homicidios aunque decía que su preocupación era el 10 % de asesinos que habían quedado sueltos. 

Porque Pirker sabía que el eje de la misión policial no era luchar contra la violencia con más violencia, sino generar estrategias para reducirla. Pirker asumió que el poder de la policía se basaba en el entendimiento de la lógica democrática y en una percepción aguda de lo que la sociedad reclamaba de la Policía Federal Argentina....

Un "Jefe de Policía" no tiene días de trabajo."Tiene responsabilidad" así son todas las horas y los días.......dijo Pirker días antes de su muerte.
Y murió como vivía, en su despecho cumpliendo con su deber. Y así en mas de cien años de historia de la policía que comando, fue el jefe que mas cultivo la lealtad, la imaginación y hasta el corazón del pueblo argentino. Fue un excelente funcionario, un gran caballero, un hombre de bien......

El día que la patria lloro por la muerte de un policía

El 13 de febrero de 1989 Juan Angel Pirker muere en su despacho en el Departamento Central de Policía después de desempeñarse durante 32 meses como jefe de la institución...
Sus restos mortales fueron velados en el mismo Departamento Central de Policía.
Políticos, escritores, colegas, camaradas y ciudadanos comunes le dieron el ultimo adiós. El Presidente Alfonsin detuvo durante 20 minutos su mirada l féretro del Jefe Pirker con sus ojos llorosos. 
El famoso escritor Ernesto Sabato dijo estar conmocionado por la muerte de Pirker. 
El entonces Senador Fernando De La Rua, sentencio "fue un gran jefe de policía". La ciudad de Buenos Aires esta triste, su vida fue todo un ejemplo.
Al abandonar la capilla ardiente donde sus restos fueron velados, y a pesar del día lluvioso, una multitud (miles de personas) lo esperaba en la calle, su féretro fue cubierto por flores, las lagrimas se dejaron ver sobre las mejillas de un pueblo que mostró su tristeza ante el hombre muerto.

La congoja del pueblo sorprendió a la propia policía. Se sabia que Pirker era un jefe popular, pero jamas se esperaba que hubiera llevado la adhesión de tantos ciudadanos impulsados a salir a la calle a despedir sus restos mortales.

Con cuatro motociclistas a la cabeza de la caravana, esta avanzo por avenida Córdoba, y por ella hasta encontrarse con Federico Lacroze. Principalmente en estas dos anchas calles se podía advertir mejor la adhesión de la ciudadanía arrojando flores, gritando “vivas” hasta interrumpiendo en algunos tramos la marcha.
La llegada al cementerio de la Chacarita estaba prevista para las 11 pero ya a las 10 en la vereda de la entrada principal hombres y mujeres en un número no menos a dos centenares esperaba la llegada del cortejo. La lluvia era cada vez mas persistente y también mas numeroso el grupo de ciudadanos. Las flores cayeron intermitentemente sobre el féretro. El publico emocionado hasta el llanto estallo en  “vivas Pirker” y en aplausos reiteradamente.
La despedida popular a un Jefe de policía constituyo un hecho insólito en toda la América Latina, y fue el mejor tributo para un hombre que murió como vivía, sencillamente trabajando por la seguridad de su pueblo y el prestigio de la institución que tan bien supo comandar.

Descanse en paz Jefe Pirker.
 Andrés Penachino.

Fuentes varias, material de la biblioteca del Programa Comunidades Seguras

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