viernes, 10 de febrero de 2012

HUELLAS DACTILARES





PUBICA: ANDRES PENACHINO

Las huellas dactilares son, hasta hoy, irrefutables identificadores de las personas. Resulta realmente difícil que quien ha estado en un lugar, pueda borrar por completo los rastros que su presencia ha dejado en él. Intentaremos desarrollar en algunas líneas los métodos más eficientes utiliza-dos para revelarlos.
El delito perfecto (muy a pesar de los avances técnicos empleados por la delincuencia), solo existe en la medida
en que subsisten la imperfección en los métodos investigativos y la falta de elementos apropiados para revelar las pruebas indiciarias. Dentro de la técnica policial, revelar huellas papilares constituye una prueba definitoria e irrebatible de la presencia del delincuente en la escena de un delito determinado.
Las pericias de identidad preparadas en base a ellas, que se fundamentan en principios científicos irreversibles, hacen plena prueba de sus conclusiones. Muchos fallos judiciales, la doctrina y la jurisprudencia, lo demuestran con frecuencia alentadora.
Se pueden hallar rastros papilares visibles y/o latentes. Los primeros los observarán, como es lógico, a simple vista en el caso en que el delincuente hubiere manchado sus manos con sangre, pintura, rouge, grasa, cualquier otro colorante o substancia arcillosa que permita dejar sus huellas en ella (masilla, plastilina, manteca, queso, etc.).
Los rastros latentes son producidos por las glándulas sudoríparas y sebáceas al excretar su contenido por los poros, de manera tal que se reproducirá fielmente el dibujo papilar en la zona que se haya apoyado.
Las huellas visibles se transportarán al laboratorio de su dependencia; si el o los objetos que las contienen no pudieran transportarse, se procederá al fotografiado directo. Para revelarlas, el técnico dactiloscópico que concurra a realizar una inspección ocular, debe practicar en primer lugar un minucioso examen de la escena del delito, tratando de reconstruir el camino seguido por el delincuente de principio a fin. Para ello se valdrá de las constancias sumarias o del relato del damnificado, pero más que nada de las deducciones que su propia observación le aconsejen.

Prohibido tocar

No debemos olvidar que por más avezado que sea el delincuente siempre tendrá un momento de distracción en el cual dejará estampada su personalidad física, al tocar un objeto determinado. De aquí la importancia que tiene aislar de inmediato la escena del hecho y no tocar ni modificar total o parcialmente su contenido hasta tanto los peritos no hubiesen concluido su labor.
Se aconseja, para que no quede lugar sin inspeccionar, que el técnico desarrolle su inspección ocular siguiendo la dirección de las manecillas del reloj.
Los rastros papilares pueden quedar grabados en todos los objetos de superficie pulida, especialmente sobre trozos de vidrios rotos por el intruso, sobre el vidrio de las botellas o vasos que se hubieran utilizado, sobre los espejos, vidrios de puertas y ventanas por las que hubiere tenido acceso, sobre superficies metálicas bruñidas, sobre maderas barnizadas, lustradas o pintadas y en objetos tales como cajas de valores, cofres, alhajeros, porcelana, barro cocido, etc.
Existen diferentes procedimientos y técnicas para revelar rastros y estas se utilizarán alternativamente según las superficies a examinar, antigüedad probable de las huellas y elementos disponibles. Es intención de este artículo desarrollar, aunque brevemente algunas de ellas:

Polvos químicos

Los polvos químicos resultan ser el método más conocido por investigadores y personas ajenas a las investigaciones dada la amplia difusión que tienen en programas televisivos, películas y novelas policiales. Se denominan generalmente, reveladores físicos, y su difusión, sencillez y bajo costo no les quita efectividad.
Se trata de polvos elaborados en base a polímeros resinosos, que tienen la propiedad de adherirse a los aceites eliminados por las glándulas de la piel. Generalmente se elaboran en cuatro colores y se aplican alternativamente unos u otros según las características de las superficies y su color.

Polvo blanco. Puede aplicarse sobre todo tipo de vidrios, plásticos, loza o porcelana; no muy fácil de levantar, no se fija con calor.

Polvo carmín. De aplicación en acabados finos de pinturas, heladeras, autos, laqueados; es apto para levantar con cinta o láminas.

Polvo negro. De aplicación sobre superficie de papel solamente, con corrimiento de polvo. Para sacar excedentes no pasar pincel o plumón, solo soplar. Muy fácil de levantar con cinta adhesiva. Si se quiere fijar es recomendable usar un secador de cabello o calor, de este modo la huella queda en forma permanente como una fotocopia.

Polvo gris metálico. De aplicación sobre superficies de acabado opaco, cueros suaves, maderas lustradas, portafolios y superficies metálicas. No sirve para levantar. En reproducciones fotográficas relativamente grandes de huellas levantadas en superficies desparejas, el brillo metálico puede llegar a confundir puntos característicos.

Los rastros deben buscarse utilizando preferentemente luz oblícua. Una vez localizados o intuídos, se los revelará por medio de los polvos químicos teniendo la precaución de utilizar la tonalidad según corresponda a las características del objeto que los contenga.
Los reveladores físicos pueden expandirse mediante un plumón, el que sumergirá levemente en el frasco de polvo seleccionado, y se pasará muy suavemente sobre la superficie que contenga la huella latente. Una vez revelada se eliminará el excedente de polvo por medio de los diferentes pinceles especiales.
Utilizando estos elementos con los recaudos del caso, el procedimiento resultará efectivo y económico, pués se desperdiciará menos y se revelará más prontamente. Localizados los rastros o huellas, de ser posible, se transportarán al laboratorio, para lo cual podrán utilizar los métodos mas adecuados a las características del soporte que los contenga.
De no ser posible, se fotografiarán o se levantarán con la cinta adhesiva, la que se pegará en vidrios porta rastros. Puede utilizarse en lugar de cinta, levantadores fabricados en plásticos especialmente engomados. En ambos casos debe tenerse la precaución de que no se formen grumos de aire al transplantarlos de uno a otro elemento.
En años recientes se han desarrollado nuevos polvos provenientes de sustancias orgánicas para evitar el contacto del personal técnico con componentes inorgánicos tan peligrosos como el plomo, cadmio, cobre, silicio o mercurio. También se han desarrollado polvos fluorescentes y fosforecentes con el fin de resolver el problema que presenta obtener contraste en superficies coloreadas.

Vapores y reacciones químicas

Si las huellas que se pretenden revelar se encuentran sobre cartón, madera sin pintar o papel muy poderoso, con fre-cuencia los peritos tienden a utilizar el rociado de vapores químicos. Se trata de elementos que expuestos al calor tienen la particularidad de producir vapores que penetran en las superficies y son absorbidos por los aceites provenientes de la piel que hubiere estado en contacto con ellas.
Entre otros, dentro de este tipo podemos citar a las cámaras o fumigadores en base a vapores de yodo. Estos cristales, sometidos al calor, producen violentas emanaciones que pueden contenerse en una cámara donde se depositen los papeles, cartones u objetos donde se pretenda revelar huellas, o rociarse sobre las mismas mediante una pistola especial.
Con cualquiera de los dos métodos, los vapores de yodo al mezclarse con los aceites de la piel revelarán los trazos de una huella digital de color café amarillento, que solo será visible en tanto duren las emanaciones, por lo que resulta necesario fotografiarla. Este método tiene como desventaja im-portante que los vapores son corrosivos para los equipos y tóxicos para el personal técnico que los aplica, por lo que se los debe manipular con cuida-do. Cabe destacar además que no resulta efectivo para huellas antiguas.
Dentro de este grupo de agentes es muy utilizado también el vapor de cianoacrilato, que resulta particularmente efectivo cuando se intenta revelar rastros latentes en objetos tales como bolsas de plástico, papel plastificado, láminas de aluminio, celofán, goma, etc.
El cianocrilato, que es una sustancia química proveniente del pegamento “superglue”, se adhiere a los restos aceitosos de las impresiones digitales endureciéndose, reproduciendo los surcos de las huellas de la piel, el efecto se incrementa en la medida que se condensan más partículas.
Es importante, para que el efecto se produzca, que la muestra a examinar se coloque dentro de una cámara hermética que contenga los vapores liberados por el pegamento. Otros elementos utilizados dentro de este grupo son la ninhidrina (hidrato de tricetohidrindeno), que reacciona con los aminoácidos provenientes de la transpiración de la piel, revelando impresiones digitales en un período de reacción algo menor a una hora ( si se aplica calor puede acelerarse el proceso), o el nitrato de plata, que reacciona con la sal (cloruro de sodio), de la transpiración, revelando huellas de manera similar a la ninhidrina.
Se debe tener especialmente en cuenta que una vez aplicado el nitrato de plata sobre una superficie sobre la cual se pretenden revelar rastros, los aceites provenientes de la piel entrarán en descomposición o se eliminarán, con lo cual será sumamente difícil intentar el revelado posterior por otro medio si este no diera resultado.
Por esta razón, cuando los peritos efectúan un análisis sistemático de una muestra, la solución de nitrato es aplicada con posterioridad a los fumantes químicos y la ninhidrina.

Algo de tecnología laser
Desde el año 1978 aproximadamente, los investigadores de todo el mundo comenzaron a utilizar, liderados por el FBI norteamericano, la tecnología láser.
Su aplicación resulta sumamente sencilla y tiene la particularidad de no requerir que la muestra a analizar se someta a preparación o tratamiento alguno, con lo cual el estado inicial de la misma no varía.
Se utiliza generalmente un láser (luz monocromática en concordancia de fase), de argón, conformándose mediante la utilización de lentes, un área de aplicación sobre la cual se coloca la muestra a examinar (o mediante un equipo portátil se conforma un área de observación sobre la muestra), mediante diferentes filtros, el o los observadores podrán analizar el área y revelar las huellas dactilares. Muchos de estos equipos incorporan los filtros a dispositivos fotográficos que permiten obtener así exposiciones de las huellas reveladas.

Rastros genéticos

Produce desvelo en científicos e investigadores perfeccionar o desarrollar nuevos productos, equipos y sistemas que incrementen las probabilidades de descubrir los rastros de los responsables de un hecho particular.
Mucho se ha avanzado, ya que no solo se ha conseguido hacer los productos más confiables, sino que también se han desarrollado nuevas tecnologías, tal el caso del sistema láser que, como lo expresáramos, no solo nos permite revelar las huellas sino que además, al hacerlo no se altera la escena de hecho ni los componentes que se examinan.
Aún así, la delincuencia evoluciona tanto o mas rápidamente que los investigadores, ya que el robo, la estafa y los homicidios nada saben de presupuestos; con ello las medidas que adoptan para evitar dejar rastros son cada vez mayores y mucho debe ser el ingenio del investigador para encontrar los pocos que hubiesen, accidentalmente, quedado.
Surge aquí preguntarnos sobre sino sería posible evolucionar sobre el desarrollo de un sistema nuevo de identificación que no esté, como sucede con el actual, enteramente basado en las impresiones digitales de las personas.

Sabemos que las huellas digitales de un individuo son únicas e irrepetibles, trazos característicos entre formas tipificadas (arcos, presillas y verticilos), pueden ayudarnos a
determinar si dos impresiones determinadas corresponden a la misma persona con un mínimo porcentaje de error; pero lo mismo sucede con el ADN de cada individuo.
A modo de introducción podemos decir que llamamos ADN (ácido desoxirribonucleico), a una cadena de moléculas de doble enlace (denominada generalmente doble hélice por la forma que adopta), constituidos por cuatro partes, adenina, citocina, guaninina y timinina (usualmente A, C, G y T respectivamente). La secuencia en que se forma la cadena es propia de cada organismo. Se incrementan las similitudes si la comparación se efectúa dentro de cada especie, pero hoy se cree que, excepto en el caso de los gemelos idénticos, la probabilidad de que dos personas tengan la misma estructura de ADN ronda el uno en diez mil millones.
Es posible entonces, identificar a las personas por sus huellas digitales genéticas?, puede que sí y que la limitación pase por su costo, pero esto es un tema de una nueva entrega.

fuente: Revista Security.

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