sábado, 31 de marzo de 2012

A 30 AÑOS DE LA GESTA DE MALVINAS





Por: Andres Penachino


Con el episodio aquí  recreado  queremos rememorar los miles de eventos como este ocurridos en el teatro de operaciones de  Malvinas, que pusieron de manifiesto el valor y heroísmo de nuestros combatientes.


“Tendremos pues la razón de suprimir en la boca de los hombres ilustres los lamentos y dejarlos a las mujeres, y ni siquiera a todas sino a las muy vulgares, y a los hombres cobardes, con el fin de que aquellos destinados a la custodia del país menosprecien semejantes debilidades.” (República, Platón),



Mucho se ha escrito y dicho sobre los hechos y actos que dieron origen a la guerra del Atlántico Sur.

Algunos ven una gesta iniciada por iluminados y decididos dirigentes de profunda fe nacional, en tanto otros afirman estar convencidos que el mayor peso de la toma de decisiones que condujeron al enfrentamiento, fue por razones de política interna.

La gran pregunta del momento fue.
¿Estaba preparado el país para una contienda bélica?. Indudablemente no.

Porque al gobierno le faltó concepción política correcta y un análisis apropiado de las circunstancias promediantes. Allí y no en otra parte se ve el origen de los múltiples errores cometidos por la conducción del conflicto.

Un ejemplo concreto de la falta de caracterización y diagnóstico adecuado, fue la frase lanzada en un reportaje. el hombre fuerte, Presidente de facto, hoy fallecido General Leopoldo Fortunato Galtieri, quien aseveraba que se consideraba el niño mimado de los americanos. 
Imaginarse tal como lo hizo el General Galtieri, que los Estados Unidos se volcarían a favor de nuestra posición, o tan siquiera permanecerían neutrales en nuestro enfrentamiento con Gran Bretaña, fue directamente suicida.

Creer que los Ingleses no vendrían, fue desconocer la historia, y comenzar mal las cosas. Pretender que la Unión Soviética apoyaría abierta y decisivamente nuestra lucha, un despropósito.

¿En que marco de referencia se ubica el inicio de la reconquista?

La estructura misma del cuerpo social de la Nación, el 1 de abril de 1982 ya estaba en crisis.
Años de aplicación de una política que condujo a la corrupción de las mentes y la laxitud en las voluntades, una economía estaba destrozada por un sistema que premiaba la especulación, la usura y la explotación de los esfuerzos y vida del prójimo habían surtido un cruento efecto.
Nos encontrábamos en el país del sálvese quien pueda. Protestas sociales, rabia contenida, los primeros tumultos, y marchas con heridos y muertos presagiaban tiempos tormentosos.

El 1 de abril de 1982 ya el pueblo estaba afuera de los grandes acontecimientos nacionales.


Clausewitz decía: la guerra es la continuación de la política por otros medios. 
La guerra no es simplemente un hecho técnico. Siendo como es la continuación de una política, es esencialmente un hecho político.

La guerra no la hacen solo los militares. Las guerras son empresas encaradas por un pueblo cuya punta de lanza está constituida por sus hombres de armas.
Ellos aportaran la técnica y la preparación especifica pero, la guerra la hace el pueblo en su totalidad. Atrás de un esfuerzo de guerra, debe estar el trabajo y voluntad de un pueblo convencido que aquella es la única vía posible para la consecución de un objetivo de fundamental interés nacional. O se va hacia la derrota.

La historia es rica en enseñanzas y lecciones. La derrota del Ejercito Francés ante la embestida fulminante del ejército Alemán descrito por Jean Paul Sartre en “Los caminos de la Libertad” es solo un ejemplo. Él ejercito Francés era numeroso, moderno y bien equipado, pero lo derrotaron en semanas, en muchos episodios sin lucha, sin resistencia.

Lo cierto es que la decisión se tomo y se ejecuto.

A pesar de todo, cerramos filas tras el gobierno y nos encolumnamos tras del esfuerzo de la guerra, siendo que un día antes la una gran parte del pueblo atacaba la política gubernamental.
Sin negar que algunos de nuestros compatriotas, sin dudas poco acostumbrados a una empresa de tamaña magnitud vivieran el tiempo que transcurrió la contienda en una atmósfera de campeonato de fútbol, donde tampoco faltaron los festivales monstruo y la bulla triunfalista e irresponsable de algún medio de difusión.

El país estaba ansioso por escuchar los partes de guerra, creyendo que estábamos ganando. Por leer cuanto informe se cruzara por nuestros ojos. Discutíamos como expertos militares datos y rumores de dudosa procedencia.

Aportamos nuestra contribución al fondo patriótico, también cuanto estuviera a nuestro alcance. Los niños enviaban golosinas a los soldados de vanguardia, en tanto que empresas donaban innumerable cantidad de elementos e insumos propios de la maquinaria bélica y los hombres que estaban en el frente.

Hasta aquí los que quedamos en el continente.

Este viejo conflicto hizo reflotar en las fuerzas armadas su ideal histórico. El 2 de abril de 1982 el Contraalmirante Busser, junto con sus soldados recupera de manera brillante nuestras Islas Malvinas, regidas por una administración británica en forma ininterrumpida desde el 2 de enero de 1833. Como diría luego el comandante en jefe del ejército Ingles, recuperarlas no fue un picnic. Fueron 74 días de duros y encarnizados combates.

Caben algunas reflexiones sobre el desempeño de los hombres de armas que actuaron en Las Malvinas.

Sin dudas se cometieron errores. Sin dudas hubo falencias personales y técnicas. Y debe haber habido ladrones y cobardes, debe haber habido episodios comunes a toda guerra. 

Algunos colegas de este foro como el Sub Oficial y héroe de Malvinas Martín San Miguel que han combatido heroicamente en esas tierras, ellos podran describir mucho mejor esta gesta.
Pero, sin dudas también tengo para mí que, con sus más y sus menos, con sus errores y negligencias el trabajo de los hombres que defendieron esas tierras fue altamente positivo.

Nuestro pueblo debe estar más que orgulloso del desempeño de nuestras armas, de la heroicidad de nuestros combatientes, e incluso de la capacidad evidenciada al imponer al enemigo un alto precio para conquistar la victoria. 

Enfrentaron y dieron duros golpes a la segunda potencia de la OTAN. Y, por encima de todo demostraron un ejemplo de voluntad y decisión a los países periféricos. Mostraron habilidades profesionales que asombraron al mundo. Hoy algunos episodios viven en la memoria de la nación y del mundo. Tal es el empleo de misiles en una forma ni siquiera pensada por los propios fabricantes.

Hay mil episodios nacionales que nutrieron nuestra historia con gloria y ejemplo. Episodios que contribuyeron decisivamente a configurar en nosotros el amor a la patria. Releer la actuación y actitudes honrosas de nuestros hombres del ayer retempló nuestro ánimo, puso a nuestros antepasados en pie en momentos de desesperanza y los guío en la lucha.

La espada de Lavalle, siempre al frente de sus hombres. San Martín cargando primero en San Lorenzo, los derrotados de Chancay prefiriendo el honor de la muerte a la asunción de su estado de prisioneros, el General Mansilla que silenciados los fuegos propios de las baterías de Vuelta de Obligado carga al frente de sus hombres con la bayoneta y cae herido de muerte por la metralla anglo – francesa.

La reconquista de Malvinas, es una herida que sangra en todos los argentinos. Reivindico la reconquista de Malvinas pese a los errores cometidos.
Rindo homenaje a los que lucharon heroicamente. Y mi recuerdo emocionado a los que cayeron.
La sangre derramada de nuestros compatriotas, sin dudas sirvió de base fundamental de una nueva nación.





Soldado INSTRUIDO (RESERVA) Fuerza Aérea Argentina Andres Penachino
Gracias al Patriota, Sr. juez Dr. Jorge Estrada por acompañar a nuestros combatientes en todos sus actos .


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