martes, 20 de marzo de 2012

TODOS TENEMOS QUE COMER, CARTA ABIERTA DE "EL CLAVO"


PUBLICA: ANDRES PENACHINO

Hola mi nombre es….bueno, no importa lo importante es mi alias o sobrenombre que es como se me conoce en el mundo del hampa, puedes llamarme “EL CLAVO”.
 Si te interesa la seguridad de tu casa, de tus familiares o de tus seres queridos por favor pon mucha atención a lo que te voy a decir, ya que guerra avisada solo mata tontos.

Para empezar me declaro tu enemigo y como tu enemigo mi principal objetivo será hacerte todo el daño que pueda.

No me conoces y es mi primera ventaja, ya que incluso podré pasar por tu lado y nunca sabrás que te ando vigilando y sigo cada uno de tus movimientos y también los de tus seres queridos. Te horrorizarías de solo enterarte lo bien que conozco donde vives donde y hacia donde te desplazas, los lugares de distracción que frecuentas y hasta tu lugar de trabajo y estudio.

Tal vez estas pensando, que, como tengo tiempo para saber todo eso, pues es simple; yo no trabajo y tengo todo el tiempo a disposición mía y solo mía. Dejo que otros trabajen para mí, ya que solo debo esperar a que mis enemigos como tú amasen mi fortuna, y uno a uno luego sin prisa ni demora me dará lo que yo quiera.

Mi principal virtud es la paciencia, ya que especialmente en tu caso invertí varios días en conseguir la información que necesito para pasarte mi cuenta y digo inversión por que mi trabajo me permite no estar enfocado en un solo objetivo, así que simultáneamente pude observar también todo el movimiento de tus vecinos y tus compañeros de trabajo.

Ya pronto o tal vez antes que a ti, según sea la oportunidad, les pasaré a ellos su propia cuanta o venderé la información a otro colega que pagará muy bien por ella, al final no soy egoísta y sé compartir mis ganancias.

Si, a veces necesito vender esta información ya que luego de un golpe, debo desaparecer del sector, hasta que se enfríe la sartén y sea seguro retornar nuevamente. 

Por que no puedo desperdiciar la información conseguida, o que pensaste…que es fácil saber que tipo de chapas y candados utilizan, la altura de tus muros, la distancia de las ventanas, los ridículos alambres de púas que algunos ponen, cuantos son los miembros de la familia, si tiene o no empleadas, que tipos de vehículos poseen, que valores tienen, en que cuartos guardan sus objetos de valor, como y cuando y a donde salen, a que hora regresan, a que hora pasa dando sus rondas el guardia de seguridad, a que hora están solos los niños, ancianos o mujeres, si se puede seducir a la empleada o entrar en combinación con el guardia, jardinero, electricista, inspectores de luz, agua o teléfono y en algunos casos hasta familiares o amigos. 
NO…! no fue fácil conseguir esta información y por eso no la puedo desaprovechar.

Si, si y mil veces sí y aunque no lo creas yo poseo esa información y no dudaré ni un segundo en utilizarla pues… simplemente, todos tenemos que comer.

Pero que hacer mientras espero el momento propicio para el gran golpe, simplemente esperar y dar algunos golpecitos menores que por lo menos me den para el rancho. Que se yo, tal vez asaltar a alguno de los tontos descuidados que siempre andan por el mismo recorrido, y sin darse cuenta pasan por lugares que ya identifiqué que están medios oscuros y donde nadie podrá ayudarlos y donde tengo un montón de vías para escapar.

O tal vez a uno de esos estudiante que andan con sus mochilas por la calle y exhibiendo sus celulares, billeteras, para que sus cuates los vean sin darse cuenta los muy estúpidos que yo también los vi y que también tengo necesidad de algunas veces llamar por teléfono.

O entre dos o tres colegas nos vayamos de ronda a cazar incautos portadores de tarjeta de crédito o debito, a los cuales se ha vuelto extremadamente fácil pedirles prestado algo de efectivo, ya que una soguita en el cuello y una apretadita de dedos con un alicate los vuelven los mejores cantores del mundo. A estos hay que cazarlos saliendo de los boliches de buena onda y si al final no tienen mucho que prestarnos: igual, por lo menos estrenamos ropita. 

O también entras a una tienda y adquieres algunas prendas escondiéndolas entre tus ropas, o ingresas a oficinas de atención al público donde puedes adquirir una gama de adornos de mesa, accesorios de computadora, maletines o prendas de vestir de otros clientes, calculadoras, celulares y un sin fin de todo lo que puedas necesitar y que los incautos confiados ponen a tu entera disposición.

O hacernos pasar por empleados de alguna empresa o institución y colarnos a robar algunas herramientas, equipos y otros que por sus escasos sistemas de seguridad, que en la mayoría de los casos es más que un show de tercera, no nos pueden detectar. Si supieras lo fácil que es esto.

En fin, tengo un sin número de opciones mientras espero que gentilmente te descuides y me permitas visitarte.

Prometo que en lo posible no lastimar físicamente ni a tu persona ni a tu familia, pero ten por seguro que si me veo en peligro no dudaré en hacerlo. 

Ya fueron varios “clientes” enemigos míos que aún sabiendo que estaban en desigualdad de fuerza, trataron de hacerse los héroes y lastimosamente quedaron boca arriba, al final no me interesa, para mi cuentan como otra baja del enemigo. No tengo remordimientos, ni nunca me sentiré culpable. Ya que todo se olvida al momento de disfrutar mi botín. 

Bueno querido enemigo mío, me decidí a escribirte, por el simple hecho, que el trabajo se está volviendo muy monótono, ya que todo el mundo vive descuidado y por mas recomendaciones que les hacen les vale un pepino cuidarse a si mismos y se ha vuelto muy pero muy fácil robarles. Para una persona audaz como yo, esto es simplemente inaceptable, algunas veces busque incluso ya cambiar de rubro, pero tengo el derecho de seguir haciendo lo que mejor se hacer por el resto de mi vida, al final no sé hacer otra cosa. 
Y como dice mi lema “Matar, Robar y Destruir” es lo que me hace existir.

Ahora te desafío a que trates de detenerme, trata de hacer que entrar a tu casa, tu trabajo, u otro lugar, sea un verdadero desafío para mí. No tengo límites y no escatimaré recursos para lograr mi objetivo, desde robarte simplemente tu billetera o tu celular o hasta vaciarte totalmente tu casa.

Desde timar a la gente haciendo pagos a tu nombre o hasta desbancarte tú cuenta en el banco.
Desde asaltar a uno de tu seres queridos o hasta llegar a secuestrar a uno de ellos.

Si no sabes como protegerte, mejor pregunta alguien que tal vez lo sepa, pero ten cuidado, ya que tal vez acabes hablando conmigo mismo.
 

Sin mas que decirte y esperando tu próximo descuido, te saludo atentamente. EL CLAVO


FUENTE: FORO DE LOS PROFESIONALES DE LA SEGURIDAD

Desde Bolivia, nuestro Colega Franz nos hace llegar esta "cartita", con buen material para reflexionar. Gracias Franz!

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