miércoles, 18 de abril de 2012

EL TERRORISMO, LA INFORMACION Y EL USO DE MODERNAS TECNOLOGIAS PARA DETECTAR ANTICIPADAMENTE SUS ACCIONES


POR: ANDRES PENACHINO
El relato bíblico en Samuel I, capítulo 17 se lee: Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, que tenía una altura de seis codos y un palmo... El secreto de la caída de Goliat se puede hallar en un plano más terrenal, una enfermedad que le ocasionó una visión periférica severamente dañada. Afirma el profesor Vladimir Berginer de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Ben Gurión, que la altura de Goliat, tres metros en medidas actuales, solo puede provenir de una enfermedad llamada acromegalia, La acromegalia es un desorden que resulta de la producción en exceso de una hormona de crecimiento.
Las personas que no son tratadas pueden crecer en exceso (gigantismo). Uno de los efectos de esta enfermedad neuro endocrinológica es la visión periférica defectuosa, mejor conocida como visión de túnel.
Lo más probable es que David haya obtenido “información” que Goliat realmente sufría de algún mal que impedía la visión lateral, y conociendo este flanco débil se acercó a Goliat desde el costado y aprovechando su punto ciego, le lanzo el guijarro en la cabeza al Gigante Filisteo, quien, antes del día fatal en que desafió a los ejércitos de Israel, había ganado tan resonantes victorias con su lanza, y se había hallado a sí mismo tan completamente a prueba de armas hostiles con su panoplia de casco y coraza, grebas y escudo, que ya no podía concebir ninguna otra clase de armamentos, creyéndose invencible con el suyo.
A lo largo de la historia encontramos innumerables batallas en la cual una táctica intrínsecamente superior es derrotada por otra inferior que tiene a su favor el hecho de ser innovadora y aún no idolatrada.
Aquel que obtiene la victoria mediante el uso de determinadas tácticas y técnicas se aferra al empleo de las mismas. Esta actitud lleva a los ejércitos a perder su capacidad innovadora y terminar derrotados ante aquellos que la poseen.
Desde que la falange macedónica venció a la espartana y la legión romana derrotó a la falange macedónica, podemos observar hasta nuestros días que es la capacidad innovadora la que ha permitido obtener la victoria en el campo de combate, y es esta misma capacidad la que se adormece ante los resultados exitosos. En el escenario actual el terrorismo busca en la asimetría innovadora el valor de la victoria. Al igual que David saben que presentar batalla con las mismas armas que el enemigo conduciría a la derrota. Abandonan el campo de batalla convencional e introducen al conflicto características asimétricas a las formas de guerra que conocemos…
El espacio de batalla se ha ido transformando a través de los siglos. En la actualidad el avance tecnológico alcanzado por las naciones líderes encuentra su máxima expresión en el dominio que las fuerzas armadas de Estados Unidos posee sobre el espacio de batalla.
El control de 200 millas cuadradas le permite identificar en tiempo real tanto las fuerzas propias como las del enemigo. Este cubo espacial constituye la zona de muerte, el espacio en el cual las máquinas y los hombres se desplazan y combaten (espacio humano). La letalidad y precisión de las armas de última generación ha impuesto el concepto que todo blanco que es adquirido es destruido.
Sin embargo en confrontaciones no convencionales, tales como el combate contra el terrorismo no son tan necesarios los misiles sino que la información y el conocimiento son preponderantes para vencer al enemigo.

Los Estados Unidos, desde la guerra no convencional de “Vietnam” hasta la denominada “Justicia Infinita” en búsqueda de Bin Ladem después del “11 S” cometieron manifiestos errores en lo referido a inteligencia y conocimiento. El terrorista mas buscado del mundo, cayo bajo las balas de los soldados norteamericanos, no en la gestión Bush sino en la del Presidente Obama, luego de 10 años de intensas búsquedas... y de millones de dólares gastados en investigaciones y remisión de soldados y espías a las hipotéticas zonas donde probablemente se hallara.
En Vietnam rara vez la inteligencia norteamericana acertaba la cantidad de efectivos de las patrullas Vietcong. La patrullas americanas en consecuencia estaban sobredimencionadas o muy débiles. La información que proveyeron los satélites sobre una cantidad importante de patrullas de uno o dos soldados Vietcong motiva el ataque con NAPALM, luego con la comprobación de daños se encontraron solo con monos muertos.
 Durante la operación “Tormenta del Desierto” la inteligencia militar no pudo ubicar a Saddam, sin embargo la CNN le hizo un reportaje. La nueva guerra “Justicia Infinita” comenzó casi sin operación de inteligencia mínima para combatir el terrorismo. 
El ex presidente Bush, reconoció que el terrorismo es una nueva forma de guerra, anónima, sin frentes definidos interna y externa y de largo aliento. Por tal motivo decidió incorporar a la CIA para buscar y matar terroristas.
En la Guerra contra Irak, han muerto muchísimos mas soldados de las fuerzas de la coalición por actos terroristas en la ocupación del territorio, que en las acciones bélicas para tomar el país, además del atentado de Atocha (España) al que relacionan directamente con la invasión a Irak, que costo la vida a casi 200 personas.
El avance tecnológico en los aspectos relacionados con la obtención, procesamiento, difusión y uso de la información ha generado cambios significativos que hacen de la información el recurso que ha desplazado al hasta ahora dominante del capital y el trabajo.
La fuerza que pueda inclinar a su favor la balanza de la información y el conocimiento tendrá una ventaja tanto en lo táctico como en lo estratégico.
El terrorismo, a diferencia de las organizaciones burocráticas de los estados nación, ha sufrido una rápida adaptación a los vertiginosos cambios que la revolución de la información genera. Las organizaciones terroristas evolucionan hacia una modificación de sus diseños organizacionales abandonando las formas jerárquicas por las planas con elevado nivel de descentralización. Se aprecia un marcado esfuerzo en conformar redes transnacionales con un importante nivel de interconexión.
El terrorismo avanza hacia la obtención de nuevas capacidades que le permitan alcanzar mayores niveles de letalidad. Algunos grupos avanzan hacia el paradigma de una guerra contra los Estados Unidos y sus intereses en la cual las operaciones de información podrían alcanzar, en la concreción de sus objetivos, resultados de la envergadura de las operaciones tipo comando.
Las dificultades de combatir al terrorismo podrán incrementarse en la medida que éstos avancen hacia una estrategia de campañas basadas en la capacidad de permanecer dispersos y mediante movimientos furtivos concentrar su fuerza sobre un determinado blanco para luego volver a dispersarse.
El terrorismo incrementa el empleo de tecnologías de la información con fines ofensivos y defensivos.
La utiliza además para el apoyo de su organización.
Las organizaciones planas con un elevado nivel de descentralización poseen mayor flexibilidad y capacidad de adaptación, circunstancia ésta que las coloca en ventaja sobre las organizaciones de tipo tradicional o jerárquico.
El trabajo en red con capacidad de conexión con todos los actores que la conforman agiliza la toma de decisiones y por lo tanto crea las condiciones para anticiparse y obtener la sorpresa. Las organizaciones planas sólo podrán ser combatidas por organizaciones de similares características.
Las organizaciones tradicionalmente jerárquicas de las agencias gubernamentales deberán ser modificadas en función de la estrategia y tácticas que se determinen para hacer frente al terrorismo emergente. Las organizaciones del terrorismo emergente poseen pocos o ningún nivel jerárquico y puede tener múltiples líderes; las decisiones y acciones son descentralizadas; delegan la iniciativa y autonomía; los principios, intereses y objetivos le dan coherencia a la acción.
Los gobiernos crean instrumentos definiendo con claridad los límites de su empleo; las fuerzas de seguridad orientadas hacia la seguridad interior, las fuerzas armadas hacia las amenazas externas. Esta característica constituirá una limitación al enfrentar la amenaza del terrorismo. Un nuevo escenario exigirá un elevado nivel de interconexión que permita compartir el recurso de mayor valor: la información. La principal dificultad para el logro de este fin será incrementar el flujo entre los nichos de información celosamente protegidos que generan las diferentes organizaciones del estado. La organización plana y descentralizada es el instrumento de una estrategia en la cual la furtividad se logra con la dispersión y la fusión de datos con un máximo aprovechamiento de la tecnología de la información.
El uso de la Internet, los teléfonos de ultima generación y la telefonía satelital, permite concentrar la acción de la red dispersa sobre el blanco seleccionado. Cumplido el objetivo se retorna a la furtividad. En lo que respecta a la tecnología cabe mencionar los conceptos de James Adams, en su libro La Próxima Guerra Mundial: “ninguna guerra de la historia se ha ganado con un arma mágica”. 
Tampoco existen soluciones mágicas a los problemas que enfrenta el mundo al inicio del nuevo siglo. Tanto los conflictos convencionales como la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo requerirán la combinación habitual de coraje físico y alta tecnología. Pero la revolución informática introduce dos diferencias importantes: la velocidad de su desarrollo y la magnitud del poder que pone en manos de hombres y mujeres comunes en todo el mundo.

 De ahí la singularidad de los desafíos para el futuro. En términos militares es sabido que el factor sorpresa, puede definir un episodio bélico. Cualquier acción delictiva importante, el movimiento de elementos ilícitos tales como armas o drogas, o para cometer un atentado terrorista, necesariamente debe tener apoyatura en acciones de distracción, induciendo desplazamientos de las fuerzas oponentes, en este caso las fuerzas de seguridad a posiciones erróneas. Además, cualquier red terrorista posee la capacidad de modificar rápidamente el lugar geográfico de sus operaciones en respuesta a sus objetivos y los constantes cambios de situación.
La habilidad para moverse y actuar rápidamente aún sobre puntos geográficamente distantes dificulta las tareas de contraterrorismo orientadas a prevenir su acción sorpresiva.
Si consideramos a la inteligencia y al conocimiento como el arma contra el terrorismo, las organizaciones destinadas a la seguridad interior y a la defensa nacional deberán sufrir una rápida transformación que les permita hacer frente a los nuevos desafíos. Los estados naciones deben analizar en forma objetiva sus fortalezas y debilidades para enfrentar las amenazas emergentes. El estado nacional posee organizaciones destinadas a la defensa y a la seguridad. Estas generan conocimientos que muy pocas veces se comparte; un sistema de compartimentos estancos anula la capacidad para concentrar el esfuerzo en una única dirección. Diferentes agencias persiguen sus objetivos aislados de sus pares, eludiendo un conocimiento integrador.
Organizaciones estáticas, burocráticas, difícilmente puedan enfrentar organizaciones flexibles, descentralizadas, con elevado nivel de adaptación y un flujo de información importante mediante modernos sistemas de transmisión de datos
Las organizaciones del estado deben, a la luz del nuevo escenario, evaluarse a sí mismas y generar el cambio.
Las redes del terrorismo sólo podrán ser vencidas por las redes del conocimiento de los estados nación.
Es muy importante definir el concepto de empleo de la policía en el nuevo escenario. La policía constituye el principal instrumento que poseen los gobiernos para desarrollar su política de seguridad pública.
Las organizaciones policiales deberán cumplir un rol destacado en la lucha contra el terrorismo, porque, será muy difícil distinguir entre; el crimen, las mafias, el terrorismo y otras amenazas emergentes que se desplazan por la línea que separa la seguridad interior de la defensa nacional.
Las organizaciones policiales también deberán conformar de una red de prevención en contacto con la comunidad dado que, la observación permanente permite identificar las conductas no rutinarias, e indicios de posibles acciones terroristas.
El conocimiento de la comunidad en la cual el policía ejerce su función de prevención es la principal arma de la organización en la lucha contra el terrorismo. Las amenazas emergentes, entre ellas el terrorismo, imponen nuevas exigencias para las cuales estas organizaciones deberán prepararse. La capacitación concebida como un proceso dinámico, flexible y la tecnología como un medio, constituyen herramientas decisivas en el diseño de una nueva estrategia.
Las organizaciones terroristas que trabajan en red con flexibilidad y capacidad de adaptación deben ser enfrentadas por organizaciones de similares características pero con la superioridad del factor distintivo: el conocimiento.
Sólo las “naciones inteligentes” podrán enfrentar con éxito las nuevas amenazas. La inteligencia no radica en el conocimiento individual de sus ciudadanos sino en la capacidad para integrar una red en la cual la información/conocimiento fluya con la rapidez necesaria para acelerar los ciclos de decisión que permitan anticiparse en la acción.
 El verdadero desafío emulando a David, es el de concebir la batalla futura a partir del abandono de la concepción actual en el que obtendrán la victoria aquellos que eviten convertirse en el Goliat del nuevo siglo.

ANDRES PENACHINO
fuente: Material extraido de la Biblioteca del Programa Comunidades Seguras

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