viernes, 20 de abril de 2012

EN INTENTO DE ASALTO MATAN A LA HIJA DE UN GENDARME


PUBLICA: ANDRES PENACHINO
Los interceptaron cuatro ladrones que querían robar el arma del agente.
Como gendarme, Luis Eduardo Aguilar (45) acostumbra a llevar su arma reglamentaria cada vez que sale de su casa o del trabajo. Pero tiene excepciones: no lo hace cuando está de vacaciones o si lleva a sus hijos con él. Estas dos últimas cosas se conjugaron el miércoles a la noche, cuando cuatro hombres armados lo interceptaron al salir de su casa en Llavallol, partido de Lomas de Zamora, y quisieron robarle su arma. Como Aguilar les decía que no tenía el arma encima, los delincuentes, furiosos, le pegaron y luego le dispararon.

La bala le rozó el hombro izquierdo pero alcanzó a su hija Anabela Soledad, de 22 años. La chica quedó sumamente grave porque el tiro le atravesó un pulmón, la aorta, el hígado y el páncreas. Cuando los delincuentes escaparon, el padre auxilió a su hija junto con un vecino. La llevaron al hospital Santamarina de Monte Grande, donde falleció cerca de las tres de la madrugada de ayer.
En el auto había otros tres adolescentes, entre ellos dos hijos más del gendarme y una amiga de Anabela,que resultaron ilesos de la balacera. Aguilar, que es cadete del escuadrón de Seguridad Vial Sur y participó de las expediciones de Cascos Azules, también fue asistido en el hospital pero su herida no era grave por lo que rápidamente le dieron el alta.
Todo ocurrió el miércoles a las 22.45, en la esquina de Tupac Amaru y Cuyo, de Llavallol, a seis cuadras de la avenida Antártida Argentina. Allí, en una casa aún sin terminar, vive el gendarme Aguilar. Está separado de su esposa y sus padres murieron, por lo que vive solo con su perro “Dogo”.
Como lo hace habitualmente en la semana y aprovechando que estaba de vacaciones, Aguilar había ido a buscar a sus tres hijos (Anabela de 22 años, Cristina de 18 y Tobías de 13) para cenar en su casa. Anabela había invitada a una amiga.
Al terminar la cena, el gendarme, vestido de civil, sacó su auto Volkswagen Suran para llevar a los jóvenes a Monte Grande.
Bajó del garage a la calle cuando cuatro hombres se le cruzaron en el camino.
Todos estaban armados y uno de ellos, según recordó Aguilar en su declaración a la Policía, llevaba una ametralladora.
Según un vecino, los ladrones habían llegado en un Volkswagen Fox. Aguilar no sabía por dónde aparecieron ni cómo llegaron.
Según contaron fuentes del caso a Clarín , los delincuentes fueron directamente a exigirle el arma reglamentaria. El hombre contó a los investigadores que insistían con la pistola 9mm.
“Dame el fierro”, le habrían gritado . “Yo estoy con los chicos y no llevo el arma cuando estoy con ellos”, contó a Clarín una fuente judicial que les dijo Aguilar. Al parecer, esto puso furiosos a los ladrones que le dieron un culatazo en la cabeza y volvieron a insistir con el pedido. Aguilar se levantó la remera para mostrarle a los ladrones que no tenía ningún arma.
Uno de los delincuentes, enfurecido, le comenzó a apuntar con un arma.
En ese momento, Aguilar puso el auto en marcha para sacarlo del garage y escapar, pero le dispararon.
En esa maniobra, el gendarme habría alcanzado a atropellar a uno de los ladrones.
“Hubo como cinco disparos, se escuchó uno detrás del auto, un estruendo y gritos”, contó a Clarín María, una vecina del gendarme.
Aguilar perdió el control del auto, que bajó a la calle y se incrustó contra un árbol de la vereda de enfrente. Al gendarme lo alcanzó uno de los tiros, que le pegó en el hombro izquierdo. El tiro también le pegó a Anabela, la hija mayor que viajaba a su lado.
La bala le atravesó varios órganos.
Los delincuentes escaparon en el Volkswagen Fox oscuro. “Aguilar, de los nervios, no pudo ver nada. Estaba sumamente shockeado, pese a que decía que estaba tranquilo”, dijeron fuentes policiales.
La joven fue auxiliada por su papá y un vecino le prestó el auto para que la llevara al hospital de Monte Grande. Los otros hijos del gendarme gritaban y el varón pedía que no le avisaran lo que había pasado a su mamá.
“Todo fue muy extraño porque los delincuentes le fueron a pedir el arma cuando él no llevaba ni uniforme ni ninguna identificación.
Tampoco es un gendarme que viene a su casa en las camionetas con alguna identificación de esa fuerza. Estamos investigando si eran del barrio o si lo conocían de otro lado”, dijo una fuente.
El fiscal de Lomas de Zamora, José Luis Juárez, pidió las cámaras de seguridad para rastrear el paso del auto, que al menos un vecino dijo haber visto. Anoche, se aguardaban además los resultados de la autopsia realizada a Anabela para saber con qué armas habían disparos los delincuentes.
La Policía Científica también levantaba ayer rastros en el auto de Aguilar para ver si allí había alguna huella que pudiera llevar hasta los asesinos de Anabela.
FUENTE: DIARIO CLARIN

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