lunes, 7 de mayo de 2012

EN RECOLETA LOS VECINOS CONFECCIONAN SU PROPIO MAPA DE LA INSEGURIDAD


Publica: Andres Penachino
Para mostrar que no es una sensación, a las pruebas concretas de la inseguridad los vecinos de Recoleta las señalaron en un mapa. En él aparecen cuatro "zonas rojas" del delito, que sobresalen por la cantidad de hurtos, asaltos a mano armada y venta de drogas, y en los últimos tiempos se sumaron las llamadas "entraderas" (robos en las puertas de los edificios).
Hoy, a las 19, los vecinos del barrio expresarán su preocupación con un cacerolazo. El centro de la protesta será la esquina de Vicente López y Junín, y se exigirán a las autoridades acciones contra los asaltos en departamentos, en comercios y en la vía pública, el robo de autos y el proxenetismo.
Hay cuatro zonas [de Barrio Norte] que concentran la mayor cantidad de delitos", dijo a La Nacion Nelson Durisotti, presidente de la Asociación Barrio Recoleta, impulsor del mapa del delito. "Tres de esas zonas ya aparecían en el mapa de junio de 2011: plaza Houssay, plaza Emilio Mitre y la zona comprendida por el hospital Rivadavia, el colegio San Agustín y la Biblioteca Nacional. Ahora sumamos una cuarta, en la intersección de Avenida del Libertador y Callao", explicó.
En esa cuarta zona, los delincuentes se las ingeniaron para hacer agujeros en el alambrado que separa las vías del ferrocarril Mitre con la avenida Brigadier General Facundo Quiroga. "Por allí escapan fácilmente para tomar un tren o bien para esconderse en la villa 31. Incluso, abren las rejas del parque Thays con crickets y asaltan a los que usan ese espacio público", dijo a La Nacion Ana María Di Sarli, vecina de la zona.
"Uno de los grandes problemas es que el delito está tan estigmatizado que es fácil echar culpas a la villa 31. Entonces, por más que te vengan a robar en un BMW dos hombres de traje, van a culpar a los que viven allí", sostuvo Durisotti. "Con muchos vecinos hemos coincidido en que hay que enfrentar la inseguridad con mejor educación, más cultura, combatiendo la inequidad y la exclusión, y con más compromiso social", señaló.
"Toque timbre", se lee en un cartel de un local de ropa situado en Pueyrredón y Peña. Esa intersección está dentro de uno de los cuatro círculos en los que más delitos se registraron durante el sondeo. A una cuadra de allí se encuentra la plaza Emilio Mitre, donde actualmente se ejecuta una obra de la línea H del subte. Allí, dos chicos intentaron robarle a Di Sarli hace una semana, a las once de la mañana. "Tendrían entre 10 y 12 años; me apuntaron con una navaja en pleno día, ante gran cantidad de gente. Lo único que me salió fue gritar y se fueron corriendo", contó la víctima a La Nacion.
Allí también asaltaron hace pocos días a Agustina Verguizas, una estudiante universitaria que volvía a su casa, a las 20. "Iba escuchando música con el iPod y de repente apareció un joven, me amenazó y me lo sacó", contó a La Nacion. Agustina vive en avenida Pueyrredón 1854, en un edificio donde, hace pocas semanas, ladrones ingresaron en uno de los departamentos y lo desvalijaron. Sus dueños se enteraron al volver de sus vacaciones en Punta Del Este.

"ENTRADERAS"

Precisamente, una de las novedades del mapa del delito actual es la cantidad de denuncias de asaltos a departamentos. "En varios de ellos, sin que se haya forzado la puerta de calle de los edificios", indicó Durisotti. Ese tipo de delito aparece de forma generalizada en distintos puntos del barrio, tal como reflejó La Nacion en ediciones de los últimos meses.
"Hemos recibido también un mayor número de denuncias relacionadas con lugares en los que funcionan prostíbulos y departamentos privados en los que se ejerce la prostitución", dijo Durisotti.
Otra área marcada como peligrosa es la aledaña al hospital Rivadavia. Frente a su fachada, Carlos Reising fue víctima de un robo hace unos días. Le sacaron dinero y su celular. "Una semana antes, en el mismo lugar, habían asaltado a mi hija. La amenazaron con un arma para robarle el celular. El episodio fue muy traumático. Y yo le había advertido que tuviera cuidado por ser esa una zona riesgosa", contó Reising, que, como otros tantos vecinos, optó por no realizar la denuncia en la comisaría. "Te tratan mal, te hacen esperar, usan un lenguaje que sólo ellos entienden y después todo queda en la nada", expresó.
"Es por esto que el mapa se confeccionó con datos oficiales y datos de delitos no denunciados aportados en su gran mayoría por vecinos del barrio", dijo Durisotti. También aportaron datos los integrantes de la Asociación Barrio Recoleta, la Fundación Imagina Buenos Aires y la Asamblea de Vecinos de Recoleta.
La semana próxima, los vecinos solicitarán una audiencia con el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y con la ministra nacional, Nilda Garré, "para encontrar junto con los funcionarios soluciones inmediatas y a mediano y largo plazo", afirmó Durisotti.
SE PRESENTARÁ EN TODOS LOS PUNTOS DEL BARRIO
Desde pasado mañana, la Asociación Barrio Recoleta y las organizaciones y vecinos que participaron de la confección del mapa del delito recorrerán las calles de la zona para presentar la estadística.
"Queremos que la gente participe, conozca y se involucre, para que la solución también pueda surgir de los vecinos", dijo a La Nacion Nelson Durisotti, presidente de la asociación. "Iremos por los puntos más transitados y de mayor exposición del barrio, para que todos tengan acceso al mapa del delito", indicó.
La iniciativa comenzará este miércoles, aunque la primera presentación oficial está prevista para el sábado próximo, a las 10.30, en Santa Fe y Pueyrredón. Allí los vecinos podrán dar a conocer hechos delictivos sufridos en el último tiempo para sumarlos al mapa y discutir, además, qué medidas son necesarias para reducir el índice de delitos.
"Con la confección del mapa del delito de Recoleta intentamos hacer conocer en su justa dimensión los actuales y reales problemas de seguridad del barrio, que no se reflejan en las estadísticas oficiales", dijo a La Nacion Durisotti. Y concluyó: "Queremos que se ejecuten políticas inmediatas de prevención y de mayor presencia policial en la zona, y que al mismo tiempo se comiencen a diseñar e implementar políticas públicas de seguridad a mediano y largo plazo, atacando las causas para resolver la cuestión de fondo".
fuente: Diariolanacion.com


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