viernes, 29 de junio de 2012

SI ESTIMADOS LECTORES, ASI TRATAN A LOS ANCIANOS LOS DELINCUENTES, VEA UD. ESTA FOTO, LEA ESTA NOTA


Publica: Andrés Penachino

Huellas del horror. Una de las dos ancianas atacadas se reponía ayer de sus heridas. Los ladrones también la amenazaron con cortarle un dedo.

Fue en Balcarce. Las víctimas son dos ancianas de 86 y 81 años y la hija de una de ellas. Al menos 6 hombres las asaltaron de madrugada. Les dieron una feroz paliza. A la hija le pasaron electricidad delante de su madre. Entraron a su casa, las golpearon y picanearon.
Tiene los antebrazos vendados, pero Elizabeta Barbieri (81) se rasga las vendas porquequiere mostrar las heridas que le dejaron. Fue salvajemente atacada a golpes y uno de los asaltantes le pegó reiteradamente con una barreta . “Mire, ¿ve? Esto lo hace una bestia”, exhibe. Del codo a las muñecas y bajo la mandíbula, no tiene piel.
“Estoy en carne viva, ni siquiera me puedo dar vuelta en la cama” , dice indignada esta mujer, bisabuela, víctima de un asalto ferozjunto a su cuñada, de 86 años, y a la hija de ésta, de 58. Estas dos últimas fueron atadas a sillas, golpeadas y a una, la picanearon.
Ocurrió en la madrugada del miércoles. Las mujeres viven en dos casas contiguas en un barrio residencial y hasta ahora tranquilo, como todo Balcarce, un pueblo donde este tipo de delitos no se habían registrado.
Los vecinos están conmocionados por los detalles que se conocieron ayer.
Ocho hombres participaron en el ataque , tres en cada casa y dos, afuera. Se comunicaban con handies y no descuidaron detalles para no dejar rastros: usaron guantes y cortaron el cableado telefónico.
“Eran las dos de la mañana cuando oí un golpe en la ventana; de pronto vi la figura de un hombre y entré en pánico. Grité, pero ya estaban adentro. Eran tres”, relata Isabel Cutruzzola, la más joven de las víctimas. Después, los asaltantes levantaron a su mamá, Ana Conti. A ambas las ataron a sillas con corbatas y las amordazaron con medias mientras les exigían dinero.
Al mismo tiempo, en la casa del fondo, Elizabeta Barbieri padecía la misma pesadilla . Por una ventana con persiana plástica se metieron tres hombres. Se despertó con uno de ellos sentado sobre ella, aplastándola con una barreta.
“Nos vas a dar la plata o te matamos” , le dijo el asaltante. Se lo reiteró con cada golpe que le daba. “Me pegaba con el fierro y me decía que si no le daba la plata me mataba”, cuenta.
El rostro de Elizabeta es un sólo magullón.
Durante una hora soportó insultos y golpes.
Cuando los ladrones se fueron, la dejaron tendida en el suelo del living, en camisón, atada de pies y manos, ensangrentada.
“Sentía que me ahogaba en sangre –explica–, me corría por la cara, por el cuello, tragaba sangre” .
Su hijo Raúl y Sandra, una de sus cuatro nietos, no le encuentran explicación a lo que le hicieron a Elizabeta. “Humanos no son, tampoco animales: un animal no hace algo así”, dice Sandra. Sus nenes están en la casa y vieron a su bisabuela con las huellas del brutal ataque:“Están shockeados, pobrecitos” , dice desde la cama. Por lo menos tres meses tendrá de recuperación, según lo dijeron los médicos que la atendieron; todavía no había terminado de sanar de una fuerte neumonía.
Isabel cuenta que los ladrones le dieron vuelta a la casa, que les habían dado la plata que tenían, unos dos mil pesos y que se habían apoderado de anillos de oro y otros valores . “El más violento me llevó en la silla atada al cuarto. Para que no la vea la madre, le dijo a los otros dos”, y allí recibió descargas eléctricas.
Con los cables pelados de un artefacto, le pasaron electricidad en la cara y en las rodillas . Entonces, ya habían encontrado tres mil dólares que tenían ahorrados. “‘Ya tenés todo, ahora si que nos dejaste sin nada’, le dije.
Pero querían más.
Primero me apoyó los cables en las sienes, después en los pómulos y en las rodillas. Todavía no lo puedo creer”, narra Isabel. Su madre se quiebra al recordar lo que padecieron.
“¿Queres que te corte un dedo?” , cuenta que les preguntaron más de un vez.
Igual que su tía Elizabeta, su madre es italiana. Una es de Roma, la otra de Calabria. Llegaron al país a comienzos de los 50 y se instalaron en Balcarce. Ana cobra una pensión de Italia, en euros , y era lo que le pedían los ladrones. “¿Pero sabes cuánto es una jubilación en euros, por lo menos en nuestro caso?”, se pregunta su hija Isabel. “Mil cien pesos, eso cobra mi mamá. Ni un peso más”, responde. También a ellas las dejaron atadas. Hasta anoche, la Policía no había dado con la banda que, por el modo en que actuó, no sería de la zona. FUENTE: DARIOCLARIN
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