miércoles, 31 de octubre de 2012

MAPA DE RUTAS NARCOTRAFICO LATINOAMERICA


Publica: andres Penachino

AOL – El fenómeno del narcotráfico, es y sigue siendo uno de los grandes problemas que los países de América Latina no logran solucionar. La pobreza, el hambre, el desempleo, la perdida de valores, el descuido educacional y la corrupción, han sido factores catalizadores para que esta semilla germine y florezca con gran facilidad; su premisa de vida: ‘sí no puedes ser rico, hazte rico con la droga’.
Nuevas rutas para burlar los controles fronterizos; sofisticados medios de transporte; nuevos mercados; alianzas transnacionales; diversificación de los negocios ilegales. El narcotráfico, más violento y audaz que nunca, pierde algunas batallas, pero sigue ganando la guerra.
De acuerdo con un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) Latinoamérica es la zona del planeta con el crecimiento más alto en el consumo de cocaína con más de dos millones de consumidores, a los que llega un 20% del estupefaciente distribuido en el mundo, por detrás de Estados Unidos (41%) y Europa (26%).
Concentra la totalidad de producción global de hoja de coca, pasta base de cocaína y clorhidrato de cocaína del mundo. Posee, además una producción de marihuana que se extiende hacia distintos países y zonas destinadas tanto al consumo interno como a la exportación. Y, crecientemente, produce amapola y elabora opio y heroína.
En relación con el tráfico, la zona del Caribe sigue siendo la ruta más frecuente para el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos, pero la ruta del Pacífico, pasando por América Central, ha ganado importancia relativa.
El negocio de cocaína contrabandeada desde los países andinos hacia América del Norte y Europa es por mucho la actividad delictiva más lucrativa, según la ONUDD, que estimó las ganancias en alrededor de 72 mil millones de dólares.
Detrás le sigue el tráfico de heroína, una actividad que inicia en Afganistán y termina en los picaderos del Viejo Continente y que genera 33 mil millones de dólares anuales.

A r g e n t i n a

Argentina fue el único país que aceptó recibir a la familia del fallecido capo del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, del extinto cartel de Medellín, que antes había intentado establecerse en España y en Alemania. Es considerado el primer productor de precursores químicos de América Latina y puerto de salida de la droga hacia los mercados europeos.
Desde hace varios años, carteles de México y Colombia han establecido alianzas para el tráfico de cocaína, pero también para la producción de drogas sintéticas o “de diseño” como el éxtasis y la metanfetamina, dado el importante incremento en su consumo en el mundo. Para el rentable negocio necesitan efedrina, un químico que proviene del arbusto llamado efedra, el cual produce un efecto similar al de la adrenalina y está contenido en antigripales de venta libre. La efedrina fue prohibida en México desde principios del año, lo que incrementó el interés de los cárteles en Argentina.

B o l i v i a

En Bolivia, la hoja de coca tiene usos culturales, medicinales e industriales, pero también ha sido desviada por los narcotraficantes nacionales y extranjeros a la fabricación de la cocaína.
En lo que va del año, la policía boliviana ha decomisado más de 17 toneladas de cocaína, una cifra que para el Gobierno muestra su determinación de luchar contra este mal, aunque para la oposición el dato refleja el aumento de la producción de cocaína en el país.
El supuesto incremento de la producción de cocaína en Bolivia y el aumento de la actividad del narcotráfico coincide con la salida de la DEA en 2008.
El Gobierno de Evo Morales admitió el pasado mes de septiembre que los recursos del narcotráfico que alimentan la economía de Bolivia están entre los $300 y $700 millones, o que representa entre el 1.5 y el 3% del producto interior bruto (PIB) anual.
C o l o m b i a
Colombia sufre desde los años setenta el estigma de ser la principal productora y exportadora de cocaína en el mundo. El país produce más de 50 toneladas anuales de cocaína y ha tenido cuatro de los carteles de narcotráfico más poderosos del mundo: Cártel de Medellín (existió desde la década de 1970 y desapareció alrededor de 1992 con la persecución y muerte de Pablo Escobar); Cártel de Cali (surgió de la mano de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. En su época dorada, el Cartel de Cali fue señalado por las autoridades estadounidenses de ser el responsable del envío del 80% de la cocaína que llegaban a las calles de ese país, razón por la cual llegó a ser catalogado como la organización criminal más peligrosa del planeta); Cártel del Norte del Valle (operó principalmente en el Norte del Valle del Cauca, al Suroeste de Colombia, tuvo un importante crecimiento a mediados de los años 1990, después de que los carteles de Medellín y Cali se fragmentaran) y el Cártel de la Costa (fue una agrupación dedicada a la fabricación y tráfico de droga que funcionaba en la ciudad de Barranquilla y en la Región Caribe en el norte de Colombia, controlaba el comercio de droga con otras regiones del país y con países limítrofes además de la producción local).
Recientemente la modelo colombiana Angie Sanclemente Valencia, ex Reina del Café de 30 años, fue encausada con prisión preventiva bajo cargos de organizar una banda que intentó en diciembre pasado traficar cocaína desde México a Europa pasando por Argentina.

G u a t e m a l a

En los últimos años Guatemala ha comenzado también a jugar ese papel de plataforma de abastecimiento al mercado norteño. En su tránsito desde Colombia, la droga pasa por Guatemala y México. Grupos narcotraficantes han estado adquiriendo fincas en la frontera norte de Guatemala y se han involucrado en la financiación de campañas políticas.

M é x i c o

Es el segundo productor regional de marihuana, así como de amapola y sus derivados (heroína) y una de las principales rutas del tráfico de cocaína colombiana hacia Estados Unidos, el principal consumidor del mundo. Los Cárteles de los Arellano Félix, los Beltrán Leyva, el Golfo, Sinaloa, los ‘Zetas’, Juárez y La Familia michoacana son considerados los de mayor poder.
El mapa actual de la ramificación del narcotráfico mexicano muestra que su influencia se extiende a 16 países de la región, y también en otros continentes. Informes de las agencias antidrogas de EE.UU., México, Colombia, Argentina, Costa Rica, entre otros, confirman esa expansión y advierten el riesgo de que los narcos mexicanos exporten al resto de los países la ferocidad de la guerra que libran entre ellos por los mercados y las rutas de la droga.
Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos, con datos del Centro de Inteligencia Nacional de Drogas (NDIC) y de la Agencia Antinarcóticos (DEA), elaborado en 2009, revela que los narcotraficantes mexicanos operan tanto en Alaska como en Buenos Aires o Sidney.
Desde el año 2006 a la fecha se reportan cerca de 30 mil asesinatos ocasionadas por la guerra contra el narco, de los cuales un número importante corresponde a los asesinatos cometidos en Ciudad Juárez (Chihuahua). La estadística incluye -además de las bajas de los cuerpos armados federales y de las bandas de narcotraficantes- a civiles sin nexos con el narcotráfico, jóvenes, niños y periodistas.

Perú

El precio de la droga en el Perú y la facilidad para su elaboración y traslado ha ocasionado que se convierta en uno de los territorios más disputados por los cárteles colombianos y mexicanos.
Perú desplazó a Colombia del primer lugar de producción de cocaína en el mundo, con un refinado anual de 380 toneladas métricas de alcaloide según un informe de la ONU.
En el Perú, los últimos grandes enclaves de Sendero Luminoso se encuentran en los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) y en el Alto Huallaga, en los que se concentra el 58,4% de la producción de hoja de coca en términos de hectáreas sembradas.
V e n e z u e l a
Según el informe anual sobre narcotráfico del Departamento de Estado de EE.UU. Venezuela es ‘un país de mucho tránsito del tráfico de drogas’, algo que se debe en buena parte a que ‘posee altos niveles de corrupción y un sistema judicial débil’, así como a que el suyo es ‘un ambiente permisivo y corrupto’, apetecido por los narcotraficantes para transportar la droga.
En este sentido, otro informe, el de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) destaca el ‘deterioro’ del combate al narcotráfico en Venezuela, que fue ‘punto de origen de más de la mitad de los cargamentos de cocaína interceptados en el Atlántico entre el 2006 y el 2008′, mientras que los ‘embarques provenientes de Colombia representaron solo el cinco por ciento”. Venezuela sería también el origen de ‘todos los envíos aéreos clandestinos de cocaína detectados en África occidental’ y de vuelos destinados a pistas clandestinas en Honduras.
fuente: Unidad Intel Latinoamericana

Leer más: http://unidad-intel-latinoamerica.webnode.com.ar/news/mapa-de-rutas-narcotrafico-latinoamerica/
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«El asesino de El Salobral tenía planeado suicidarse»


PUBLICA: ANDRES PENACHINO

Persuadir, negociar, lograr que un convencido decida dar un giro de 360 grados a sus planes y se entregue. Suena difícil, es dificilísimo. Sólo personas muy preparadas, con gran poder de convicción, habituales de la vida en la calle, con conocimientos de su jerga y, sobre todo, muy empáticos, pueden convencer a un asesino, ladrón, secuestrador e, incluso, suicida de que recuele y de un paso atrás. Que se entregue, que suelte a sus rehenes o que baje el arma con el que pretende pegarse un tiro. Ernesto Santamaría es uno de ellos.


Este ex comisario argentino, retirado en las costas de Levante, trabajó durante más de veinte años intentando dar gato por liebre a los delincuentes. Ahora, imparte clases a los equipos especiales que cada cuerpo tiene definido para estas actuaciones. Ha trabajado con la Guardia Civil, la Policía y la Ertaintza.
-La Guardia Civil tiene un equipo de élite de negociadores. Uno de ellos intentó convencer el pasado lunes a Juan Carlos Alfaro, el asesino confeso de una niña de 13 años y de otro vecino de El Salobral (Albacete). Tras seis horas de “charla”, “El Fraguel”, como le apodaban en el pueblo, decidió pegarse un tiro. ¿Qué falló?

-El suicida sabe que va a pegarse un tiro antes de que los agentes comiencen a negociar. Juan Carlos lo debía tener todo planeado. Y es que cuando ha resuelto quitarse la vida es muy difícil convencerle. Al asesino confeso le faltaba valor y estaba convencido de que su única salida era suicidarse. Lo hizo delante de los agentes, en público, como pago por el daño causado. “Me mato y así pago lo que hice”, debió pensar. Buscaba redimir su culpa.
-Los agentes, sin embargo, afirmaron que las negociaciones iban bien, que se iba a entregar.
-Él debió dar muestras de ello. Convenció a su negociador, aunque al final ejecutó su decisión primaria. No obstante, se considera que una negociación está bien encaminada cuando bajan las demandas del delincuente. También es significativo que el negociador deje de hablar del delito y empiecen a tener una conversación más distendida, a comentar su vida. Aquí es donde comienza a jugar un papel fundamental la empatía. Si hubiera rehenes de por medio, empezaría a liberarlos, les dejaría de martirizar psicológicamente. También es un indicio positivo si deja de gritar, de hablar agitado y se da cuenta de que lo mejor es entregarse.
-Y, ¿cómo se sabe que la cosa va mal?
-Cuando no existe un portavoz único. Es decir, en aquellas acciones en las que hay varios delincuentes y van pasándose el teléfono. No sabemos quién es el jefe y con cada llamada hay que empezar de cero. Es imposible lograr una conexión efectiva.
-¿Cómo se inicia la charla con el delincuente?
-Existe un protocolo específico de actuación para acercarse a las personas. En el caso del suceso de El Salobral, si los agentes hubieran entrado directamente en la finca, les habría disparado. De ahí que el primer paso es contactar a través de un megáfono para facilitarle al criminal un teléfono móvil, en el caso de que no lo tenga. Si cuenta con uno, la familia facilita el número de teléfono y le llaman inmediatamente. Las presentaciones son imprescindibles y, poco a poco, debe ganarse la confianza del “malo” para lograr un final feliz. Eso sí, es muy importante que nunca se llame a un sacerdote. Puede obtener el resultado contrario.
-¿Pueden pedir la colaboración de algún familiar en la negociación?
-No es recomendable porque puede haber reproches y una salida de tono de cualquiera de las partes estropearía todo el proceso. Un familiar, en algún punto, incluso podría sugerirle que se quitara la vida y eso va en contra de la labor del negociador.
-¿Es más complicado convencer a un asesino o a un ladrón
-Un asesino circunstancial es difícil que ceda porque está perturbado. No organiza sus ideas. En el pueblo de Albacete todo el mundo sabía quién era Juan Carlos y su única opción era suicidarse. El que planea el delito, actúa de forma más fría y no busca el suicidio. Por ejemplo, en un asalto a un banco se darían varios pasos en una negociación. Las demandas del ladrón empezarían por que le dejaran escapar con el dinero. Después de unas horas convenciéndole, plantearía largarse sin el dinero. El éxito total sería que al final se entregase. Es un juego de roles: negociador-policía y negociador-delincuente.
-¿Siempre han existido negociadores en España?
-No, es una figura relativamente reciente. Mientras en Argentina llevamos muchos años formando a los agentes, también en los aspectos psicológicos, aquí es un fenómeno relativamente reciente y que se ha desarrollado por el incremento de la delincuencia y de su nivel de violencia. Los delitos mutan con mucha facilidad y más cuando llegan inmigrantes con nuevos métodos para delinquir. Es relevante, también, tener en cuenta la profesionalización de los agentes del orden que cada vez están más preparados y llegan con más rapidez. Así, a los delincuentes no les da tiempo a escapar y se crean más situaciones con rehenes, así como persecuciones.

FUENTE: LARAZON.ES

lunes, 29 de octubre de 2012

LA LUCHA CONTRA LAS DROGAS CUMPLIO 100 AÑOS


Publica: Andres Penachino
Se cumplieron cien años de la firma del primer tratado internacional contra las drogas y aunque hoy se da por hecho que los gobiernos cooperan en la lucha contra el tráfico de heroína o cocaína, no ocurría lo mismo en 1912. BBC Mundo les cuenta cómo era la guerra contra las drogas en aquel entonces.
Hace cien años, las drogas pasaban con facilidad de un país a otro sin que las autoridades interpusieran grandes obstáculos. Todo empezó a cambiar con la Convención Internacional del Opio, por la que los países firmantes se comprometieron a detener el comercio de opio, morfina y cocaína.Entonces, como ahora, Estados Unidos representaba la avanzada de la ofensiva contra los narcóticos. Mientras, Reino Unido, la potencia hegemónica durante el siglo XIX, firmó con poco entusiasmo aquel tratado, según Mike Jay, autor de "Emperors of Dreams: Drugs in the Nineteenth Century" ("Emperadores de Sueños: Drogas en el Siglo XIX").Hace un siglo la inquietud principal era el alcohol, explica. "Había un gran debate sobre la intoxicación ya que preocupaba la costumbre de consumir ingentes cantidades de alcohol, muy extendida en el siglo XIX".La ambigüedad respecto al opio era comprensible. Reino Unido había librado dos guerras a favor del comercio de opio en el siglo XIX, en las que consiguió que China no restringiera su importación.
Y el consumo de opio era visto a mediados del siglo XIX de manera muy diferente a la actual. Era posible entrar en una farmacia y comprar no solo opio y cocaína, sino incluso arsénico.
Si fuera posible visitar uno de los grandes puertos británicos del siglo XVIII o XIX, podríamos ser testigos de la llegada de opio en el cargamento ordinario.
En febrero de 1785, el periódico The Timesinformó de la descarga en Londres de opio procedente de Esmirna (Turquía), junto con petróleo de Livorno (Italia), y guisantes de Gdansk (actual Polonia).


Modas

En el siglo XIX, el opio era consumido a menudo por sus propiedades anestésicas.
Los cortesanos de la Reina Victoria podían conseguir opio en la botica real. Se cree que la reina tomó goma de mascar de cocaína con el joven Winston Churchill, y también que el primer ministro William Gladstone (que gobernó en varias ocasiones entre 1868 y 1894) tomaba opio en el té o café antes de pronunciar discursos importantes.
El opio, procedente de China era fumado en Reino Unido como droga de ocio. Se generó un mito en torno al mundo de los antros de opio, donde la aristocracia podía encontrar vicio en abundancia.
"Había antros de opio en los que uno podía comprar el olvido, antros de horror en los que el recuerdo de viejos pecados podía ser destruido por la locura de pecados que eran nuevos", escribió Oscar Wilde en "El retrato de Dorian Gray".
Pero con el tiempo la moda cambió y los consumidores comenzaron a preferir la estimulación de la cocaína a la sedación del opio. Sherlock Holmes, creado entonces por Arthur Conan Doyle, tenía el hábito de inyectarse cocaína.
Marek Kohn, autor de "Dope Girls: The Birth of the British Drug Underground" ("Chicas de la droga: el nacimiento de la cultura clandestina de las drogas en Reino Unido"), cree que el detective Holmes refleja la idea de que la cocaína era para gente "cerebral y muy nerviosa" que necesitaba estimulación constante.
Tomar cocaína era un "defecto personal" pero no una señal de la perversión con la que se asociaría más tarde a las drogas.
Pero en Estados Unidos la cocaína era asociada con bandas callejeras y la propaganda racista decía que la droga volvía locos a los negros y ponía en peligro a las mujeres.

Así que esas preocupaciones domésticas impulsaron el acuerdo internacional de 1912. Pero en países como Reino Unido las autoridades actuaron contra el comercio y no contra los consumidores.
Cuando estalló la I Guerra Mundial, el opio y la cocaína eran aún legales en Reino Unido.
El punto de inflexión en Reino Unido se produjo un año después del comienzo del conflicto, según Kohn. Se temía que la cultura del alcohol dañaría el esfuerzo bélico y como consecuencia se endureció la legislación de venta de alcohol.
La consecuencia indeseada fue la aparición por primera vez de un submundo de consumo de drogas, explica Kohn. Un reducido grupo de comerciantes del distrito teatral de Londres quedó fuera de la ley y surgió un ambiente en el que se solapaban opio, cocaína y prostitución. En un momento en que Londres era lugar de paso para tantos soldados, no debe sorprender que las leyes de emergencia prohibieran el consumo de las drogas.

Sobredosis

En los años de la inmediata posguerra, la inquietud aumentó, atizada por unos medios de comunicación ávidos de escándalos.
Algunos de ellos pueden resultar familiares a los consumidores de noticias actuales: jóvenes actrices que mueren de sobredosis en fiestas clandestinas y que son relacionadas con individuos de dudosa reputación.
Un par de casos sonados de este tipo fortaleció la idea de que la cocaína era una seria amenaza para las mujeres jóvenes e inocentes. Pero tan pronto como el pánico alcanzaba su punto máximo, se disipaba.
En realidad, en aquellos años no había una "cultura de las drogas" en Reino Unido y el problema era fácilmente controlado por la policía, explica Jay.
"En la Gran Bretaña victoriana abundaba el opio pero no se fumaba en un tugurio, sino que se compraba en una farmacia como un líquido viscoso. Los antros de opio eran por lo general construcciones ficticias propias de las historias de Sherlock Holmes y las novelas de Oscar Wilde", apunta Jay.
Hoy, con la eficacia de las medidas antidrogas en continuo cuestionamiento, parece curioso que el tratado de 1912 fuera eficaz. A nivel interno, la policía británica dominaba la situación.
El gran cambio de actitud respecto a las drogas se produce en Occidente después de la II Guerra Mundial, continúa Jay.
"Los baby boomers (nacidos tras la guerra) fueron la primera generación de la historia que realmente se convirtieron en consumidores globales. De repente, muchos de ellos se iban a Marruecos a fumar hachís, o hacíanautoestop con camioneros que se drogaban con anfetaminas".
De ese modo, se abrieron las compuertas. Mientras que hubo un tiempo en que las autoridades luchaban contra grupos de delincuentes relativamente pequeños, ahora combaten contra consumidores y poderosos carteles internacionales.
fuente: bbcmundo

El 65% de las sospechas de lavado de dinero no se investigaron


PUBLICA: ANDRES PENACHINO
La unidad antilavado dejó sin investigar 7400 de los 11.400 reportes de operaciones sospechosas (ROS) que integraban su base de datos a mediados de 2011. Los soslayó debido a la puesta en marcha de un nuevo sistema informático que tuvo graves problemas de aplicación, según surge de informes internos en los que se alertó sobre sus riesgos y dificultades.
La falta de análisis de casi el 65% de los reportes que la Unidad de Información Financiera (UIF)acumuló durante ocho años de labor contrasta con el énfasis que les dio su presidente, José Sbattella, a las investigaciones contra "enemigos" del Gobierno, entre otros, el Grupo Clarín; el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y Sergio Schoklender . Esta información fue confirmada a LA NACION por tres fuentes al tanto de la operatoria dentro del organismo.
La desatención de esos 7400 reportes se debe a los problemas verificados en el sistema, conocido en la jerga como "matriz de riesgo". Se activó a mediados del año pasado, después de un largo proceso de desarrollo que mantuvo casi paralizado a un sector de la UIF durante seis meses.
La primera falla de la matriz es que, cuando al fin se implementó, no incluyó los ROS que hasta entonces llegaban impresos en papel y se procesaban con el sistema anterior, el SAIR. La segunda es que esos 7400 reportes sin analizar tampoco fueron cruzados con los ROS que comenzaron a llegar a la UIF desde que se activó la matriz.
Según dejó asentado por escrito en un reporte que elevó a Sbatella la entonces directora de Análisis de la UIF, Ana Helbardt, dijo que tal como estaba planteada la matriz, "quedan sin ningún tipo de tratamiento los ROS pendientes de análisis del SAIR (7400 de los 11.400 que integran esa base)". LA NACION procuró consultar al titular de la UIF, pero no respondió las llamadas ni los mensajes.
Helbardt explicó además que, al no poder cruzarse esos 7400 reportes con los ROS que comenzaron a llegar a la UIF desde que se activó la matriz, "las alertas que se generen (o no se generen) no cuentan con los antecedentes de los últimos ocho años de la Unidad".
El primer efecto nocivo de esas dos falencias -ni análisis ni entrecruzamiento- resultaba evidente, según la funcionaria. "Aquí se produce un riesgo importante, ya que puede descartarse un [nuevo] ROS que tenga antecedentes o vinculaciones con otros ya existentes" y soslayados.
Helbardt también alertó sobre las responsabilidades en juego, que excedían a su dirección de análisis y llegaban hasta la presidencia de la UIF. Consignó que con la matriz "debería preverse que esos ROS [por los 7400 pendientes] queden sin análisis hasta tanto se implemente una matriz complementaria", de la que además aclaró que sólo se habló en "reuniones informales" y sin mayores precisiones, como las que requeriría el tema.
Desde entonces, la mayoría de esos 7400 reportes continúa sin analizarse, según las fuentes que consultó LA NACION. Sólo se analizó un pequeño porcentaje, por las personas, empresas o montos de las operatorias sospechadas, o porque surgió algún tema "caliente" que justificó buscar entre los reportes sin analizar.

CON 280 PARÁMETROS O "A DEDO"

Desarrollada durante meses por funcionarios y técnicos bajo la batuta del número dos del organismo, Gabriel Cuomo, la fórmula de la "matriz de riesgo" llegó a abarcar 280 parámetros de búsqueda y análisis. Algunos resultaban valiosos o incluso imprescindibles, pero otros carecían de asidero práctico.
"La fórmula incluía, por ejemplo, que se cruzaran datos con la AFIP, los registros Automotor y de la Propiedad de la Capital Federal o Migraciones, pero ni siquiera se sabía cómo se cruzarían esos datos", precisó un informante.
Aportó un caso concreto: "Si la idea era cruzar datos con el registro inmueble de la ciudad de Buenos Aires, ¿qué pasa si el reporte es sobre alguien que vive en Orán? Porque del registro de Salta no había nada en la matriz".
Ese primer bosquejo de la "matriz", sin embargo, sufrió luego una reformulación, con problemas casi opuestos. Fue cuando se marchó Helbardt y arribó un colaborador de Sbatella, Pablo Chena, como nuevo director de Análisis de la UIF, área a la que sumó a su hermana y a su cuñado.
De hecho, LA NACION publicó en septiembre pasado que Sbatella desplazó en la UIF a varios técnicos especializados en investigaciones antilavado y a muchos de ellos los reemplazó con militantes y familiares sin experiencia alguna en la materia.
"La matriz pasó de ser una ecuación compleja y larguísima a quedar reducida a sólo 10 parámetros que en la práctica no servían para detectar los reportes relevantes", detalló uno de los informantes, que indicó que dados los "problemas" registrados se inició una segunda "reformulación".
La relevancia de contar con una "matriz de riesgo" eficiente surge de los registros estadísticos del propio sistema antilavado. A medida que pasó de 350 a 22.500 sujetos obligados a informarle a la UIF las operaciones sospechosas, los reportes treparon de 351 en 2003 a 13.387en 2011, último año con datos oficiales conocidos.
El problema es que las falencias de la matriz y su posterior simplificación llevaron a Chena y sus colaboradores al otro extremo, según dos fuentes consultadas por LA NACION por separado. Ambas afirmaron que ahora se seleccionan "a dedo" los reportes que se investigan. O que se busca información en las bases sin que medie un reporte previo.
La última fase de la puesta en marcha de la "matriz de riesgo" registró, incluso, situaciones peculiares. Entre otras, que Chena terminó por apropiarse de la iniciativa en la que habían trabajado Cuomo y una larga lista de expertos. Y que en los fundamentos se sostuvo que matrices similares ya se aplican en Australia. "Lo cual -aclaró un informante- era pura cháchara. Pero pasó igual."

DOCUMENTOS E IRREGULARIDADES

LA NACION accedió a la hoja de ruta del ROS de Schoklender, así como a un memo interno que advierte los problemas del sistema.
fuente: diariolanacion.com

viernes, 26 de octubre de 2012

Salvador Mazza: La entrada de la cocaína a la Argentina


Publica: Andres Penachino


En la localidad salteña, ingresa entre el 80% y el 90% de la droga al país. Quiénes son los “pasadores”, cómo trafican y cuánto cobran.

El guía, armado, va adelante con todos los sentidos en alerta. Detrás, los periodistas  caminan por el terreno arenoso de la frontera seca salteña, un verdadero sendero entre dos países. Si se pisa unos pasos a la derecha, es territorio argentino; si se pisa a la izquierda, es boliviano. “En caso de que aparezcan personas con mochilas desde el monte, corran porque son traficantes y suelen terminar a los tiros con los gendarmes”, advierte el baqueano, mientras amartilla su pistola.

Es el límite de la ciudad de Salvador Mazza, en Salta, con la localidad boliviana de Pocitos: el territorio usado por los narcos para meter droga al país. Fuentes judiciales locales aseguran que por aquí ingresa entre el 80 y el 90 por ciento de la cocaína que circula por la Argentina.
En Salvador Mazza viven unas 27.000 personas. Según investigaciones judiciales, entre ellas se mezclan al menos 10 bandas que se dedican al tráfico de cocaína, cada una integrada por unos 40 hombres. Los dueños de la droga, sin embargo, operan desde Colombia, Perú y Bolivia. Pero los que la mueven están aquí.
A un “pasador” –como llaman a quienes cruzan la droga por la frontera, en su mayoría gente desocupada o debajo de la línea de pobreza– le pagan entre 200 y 300 pesos por cada kilo de cocaína que entra al país. El método varía según la cantidad. Para ingresar entre uno y dos kilos, se usa a las “vagineras” (mujeres que se introducen un profiláctico con cocaína en la vagina); a los “encapsulados” (los que la tragan y la llevan en el estómago) y a gente que se la adhiere con bolsas a distintas partes del cuerpo. Si son entre cinco y 50 kilos, los cargan en mochilas para atravesar los montes fronterizos, sea a pie, en burro, o en moto. Más de 50 kilos los pasan en coches, en los paneles de las puertas o los asientos. Cuando se trata de más de 80 kilos, los ocultan en camionetas con doble fondo. Y para más de 300 kilos, directamente los meten en camiones cargados con madera, carbón o muebles. El resto cruza en avionetas.
En ocasiones, cuando trasladan cantidades importantes, llevan autos de custodia con hombres armados. No le temen a la ley, si no a las “mexicaneadas” de otras bandas narcos.
Para tener una idea del volumen, basta saber que todos las investigaciones sobre drogas terminan en el juzgado federal de la localidad de Orán, a cargo de Raúl Reynoso; en siete años y medio allí se iniciaron más de 19.000 causas .
Los 40 kilómetros de la frontera seca son controlados por unos 350 hombres (la mitad por turno) del Escuadrón 54 de Gendarmería. Pero fuentes de la Justicia salteña aseguran que para custodiar la zona se necesita el doble de gente.
A los gendarmes los apodan los “verdes” o los “lechuga” por el color de su uniforme. Pero no todos los oficiales lo usan. “Los uniformados sólo actúan como prevención. Los narcos contratan a muchos hombres que hacen de ‘campana’ para que avisen apenas los ven. Hasta llegan a tirar petardos (los “tres tiros”, por ejemplo) cuando se encuentran con uno”, explicó una fuente de la zona.
El resto de los gendarmes actúa vestido de civil para recorrer las zonas más calientes. Los apodan los “wachiturros”, porque usan joggings, gorras y el pelo más largo. Son los que más “pasadores” logran detener.
Históricamente, los gendarmes tenían la sede de su escuadrón en Salvador Mazza. Pero eso cambió. “A principios de año, lo trasladaron a Aguaray. Y ahora van a sacar a la delegación de Policía Federal. Hacen todo para beneficiar a los narcos”, contó indignado un comerciante.
El hombre se refería a que, según voceros de la zona, el Ministerio de Seguridad de la Nación decidió remover de esta localidad a los policías federales que tienen su delegación aquí. No se sabe a dónde serán trasladados.
La tarea en la zona no es fácil. Por el puente internacional aduanero pasan a diario unas 10.000 personas y unos 300 camiones. Allí los controles son laxos.
Si se cruza a pie, ni siquiera se requieren documentos.
Cerca está el barrio más peligroso de Salvador Mazza, el “Sector 5”. El acceso es por un puente colgante de madera o a través de una cuesta pronunciada de tierra. La gente de la zona trata de evitarlo como sea.
Es que el “Sector 5” está literalmente pegado al barrio boliviano “África” , el más temido de la región de Pocitos. La droga cruza de patio a patio, de mano en mano.
En el lugar sólo se ven casas muy pobres, perros famélicos, gallinas y gallos que se pelean por cualquier pedazo de basura con olor a comida.
Parece una ciudad desierta. De vez en cuando, pasa alguien en moto, mirando con desconfianza. Casi nadie anda a pie.
En el medio del barrio hay un enorme terreno en forma de olla. En la base hay una cancha de fútbol, que tiene un surco hecho por las miles de personas que la atraviesan para cruzar a “África”.
“Muchos vehículos importados robados en Argentina son ingresados a Bolivia por “Sector 5”. Los cambian por droga, que funciona como el dinero aquí. Un coche que cuesta en el mercado legal 40.000 dólares, en ‘África’ te lo cambian por unos 7.000 mil dólares en cocaína. Por eso es peligroso moverse con camionetas importadas en zonas fronterizas. En sólo un año se robaron 18 camionetas Toyota 4x4 en el norte de Salta. Algunos dueños terminaron baleados”, contó una fuente judicial.
Al otro lado de la frontera, en Pocitos, el panorama es muy diferente. Apenas se cruza el puente internacional aparecen los puestos callejeros donde se vende ropa, discos de música truchos, celulares, juguetes y equipos electrónicos. Justo frente a la comisaría local se amontonan los “arbolitos” que cambian dinero. Como compran dólares a más de siete pesos, muchos argentinos cruzan a cambiar plata allí.
Durante la recorrida por Pocitos, tratamos de ingresar a “África”. Pero a unos 100 metros de la entrada apareció un hombre que, en silencio, empezó a seguir a los periodistas. Luego, de un bar salieron otros dos jóvenes que sólo con la mirada dejaron claro que era momento de irse.
De allí, fuimos hacia la franja de terreno de entre 20 y 50 metros –según el sector– que divide Argentina de Bolivia. La recorrida arrancó a la altura de las vías del ex Belgrano Cargas y llegó hasta el paraje El Chorro, donde en 1998 dos gendarmes fueron capturados por narcos para ser ejecutados más tarde en el “Sector 5”. Por allí, muchas fincas terminan en la quebrada y tienen su propio camino para cruzar a Pocitos. Lo mismo sucede en territorio boliviano, donde directamente no se ve a ninguna fuerza de seguridad custodiando la frontera.
Muchos narcos pasan del patio de una casa de Bolivia al fondo de una finca Argentina en segundos. En las zonas donde no hay viviendas, los montes son muy frondosos y es muy fácil esconderse para pasar de un país a otro sin ser detectados. La droga pasa todos los días, a toda hora, para iniciar su camino inexorable hacia los grandes centros de consumo.
fuente: diario sin mordaza/ diario clarin