viernes, 30 de mayo de 2014

CERRACHORROS, CLONA LLAVES, CUENTERAS, ESCRUCHANTES, ROMPE PUERTAS, TODO VALE A LA HORA DE ENTRAR A UNA CASA A ROBAR


POR: ANDRES PENACHINO

Con la posible excepción del lugar donde desempeñamos nuestras tareas habituales, la mayoría de nosotros pasamos más tiempo en nuestras casas que en cualquier otro lugar. 

Justamente es allí donde el índice de delitos ha golpeado duro, cuadruplicándose los robos a propiedades en estos últimos tres años. No pocos medios de comunicación dan cuenta día a día de diversos hechos delictivos perpetrados en viviendas particulares. 

Ello tiende a generar la triste impresión de que no hay lugar seguro, lo cual no deja de ser decepcionante.

Toda época planteó sus propios riesgos y la que nos toca vivir ha creado algunos nuevos verdaderamente alarmantes. El delito violento es un ejemplo más que válido y actual.

Los robos en barrios residenciales constituyen un tema sumamente preocupante para quienes en ellos habitan pues, frecuentemente el intento, o la violación de un domicilio con fines de robo culmina en algún hecho de sangre.

A semejanza de la mayoría, Ud. también está preocupado por la delincuencia y hace bien. Si está leyendo este libelo es porque necesita soluciones concretas, no teorías ni buenas intenciones.

Aquí encontrará algunas medidas de prevención para hacer su casa más segura. Pero Ud. también deberá poner algo de sí. 

Sin importar el tipo de delito, para poder prevenirlo debe adoptar tres medidas básicas: 
a) Cambiar su forma de pensar. 

B ) dificultar el objetivo. 

C ) modificar sus conductas habituales. 

 A )Cambiar de forma de pensar. Significa ver el mundo como en realidad es y no como a Ud. le gustaría que fuese. Tendrá que determinar los riesgos que corre a la luz de los hechos delictivos actuales, no los que se cometían diez o quince años atrás. Ud. vive en el mundo de hoy. 

No se engañe más pensando que Ud. es invulnerable al delito. Las probabilidades de que así sea son cada vez menores. 

Recuerde que el mejor momento de encarar los delitos es antes de que ocurran. Estamos hablando de prevención, como la única forma inteligente de disuadir a la delincuencia

El método más efectivo para reducir el delito en un barrio es organizarse entre vecinos vigilándose unos con otros. La política del buen vecino sigue siendo un factor importante para disminuir el riesgo de ser víctima de la delincuencia.

Lamentablemente, es muy difícil concretar juntas entre los habitantes de quintas o de barrios residenciales, aún para debatir tema tan importantes como es el de la inseguridad.

El aislamiento fundado en el principio de intimidad, se vuelve en contra al momento de ser víctima de un hecho delictivo. Allí, los vecinos no solo no dialogan entre ellos, sino que en algunos casos casi no se conocen. 

La delincuencia está al tanto de esto, es por eso que este tipo de residencias hoy se ha convertido en su plato fuerte.

En rigor de verdad, hasta la misma policía considera a estos barrios como los más difíciles de custodiar. 

Hoy mas que nunca estas propiedades deben ser lo más seguras posibles, ya sea cuando estamos en  el interior o cuando nos ausentamos de ella. De análoga manera que los bancos, comercios, industrias, shoppings, oficinas administrativas, las viviendas también deberán estar protegidas. La mayoría de los que allí residimos no podemos darnos el lujo de contratar un ejército de custodios, aunque sí podemos tomar medidas concretas para evitar ser una nueva víctima del crimen.

Todas las medidas de seguridad que necesite deben ser tomadas como inversión y no como un gasto. Esta inversión, a muy corto plazo arrojará resultados positivos. Quizás el más importante "salvarnos la vida".

 DIFICULTAR EL OBJETIVO

Para dificultar el objetivo, le sugerimos poner especial atención en los siguientes puntos:

- Si está proyectando una nueva vivienda, hable con su arquitecto para que le diseñe una casa moderna, pero teniendo en cuenta las pautas de seguridad en función de los delitos que actualmente se cometen. Rejas exteriores acordes a la arquitectura de la nueva propiedad, balcones lo suficientemente altos como para que dificulte su escalada o acceso de casa vecinas. 

Puertas macizas o blindadas, (tanto las de entrada como las posteriores), portones de garajes con sistema de apertura automática. 

Las casas de construcción antigua no tendrán esos privilegios pero, deben tratar de modificarse siguiendo las siguientes pautas.

- Poderosos enrejados.

- Puertas y ventanas robustas y seguras.

- Una mirilla de amplia visión en la puerta de entrada.

- Cerraduras  no  convencionales, del tipo paleta  o  con combinación.

- Puertas de cocheras con control remoto.

- Sistema de alarma que abarque la mayor superficie de su casa.

- Buen alumbrado exterior.

- Protección en los balcones del primer piso o en el último.

- Un dormitorio asegurado con una potente puerta y cerradura.

- Las puertas de acceso deberán ser macizas, o preferentemente blindadas, con marcos metálicos y bisagras acordes, las puertas deberán estar construidas a prueba de palancas y cuñas. 

- El blindaje de la puerta deberá estar dotado como mínimo de una chapa de acero de 4,5 mm. Con este espesor muy difícilmente lo traspase algún elemento punzante, incluyendo una bala Magnum. La chapa de seguridad deberá estar pegada o atornillada. De estar atornillada, los mismos deberán quedar ocultos dentro del marco.

- La mirilla en la puerta de acceso deberá ser de visión amplia, por las dudas de que algún marginal,  se esconda al costado o debajo de su puerta.

- Cerraduras: instale dos de máxima calidad en cada puerta de acceso y no tres o cuatro regulares, habida cuenta que después de un tiempo se aburrirá de abrir y cerrarlas y usará solamente una.

Si Ud. extravía sus llaves, inmediatamente haga cambiar la cerradura o la combinación de las que ya posee con el cerrajero de su confianza. Obviamente tendrá en cuenta la honradez o confianza del cerrajero que habitualmente lo asiste. Jamás rotule sus llaves indicando su dirección o su apellido. 

- Respecto a los portones del garaje, se instalarán controles remotos para ser activados desde el auto, con ello prevendrá de ser sorprendido al bajar del auto para abrirlo. 

 Ingrese con su auto lo más rápido posible y cierre detrás suyo el portón.

Aún así al llegar con su vehículo, verifique que no merodean personas extrañas o camionetas con toldo estacionadas delante de su casa, personas charlando dentro de autos estacionados, etc., de ser así no se detenga.

- Es ideal dejar el auto estacionado en la puerta de su casa y combinar con varios vecinos para guardarlos todos juntos.

- Si no posee portón automático, verifique al llegar que nadie esté en las inmediaciones; luego toque el timbre de su casa, (busque alguna clave para confirmar que no hay peligro) para que le abran desde adentro, si no encuentra a alguien en su casa use sus propias llaves pero, no las lleve junto con las del auto, siempre deberá mantenerlas escondidas.

- Si la edificación lo permite, elimine las puertas de acceso directo entre su garaje y su vivienda, pues si es asaltado solamente Ud. y su auto serán los perjudicados. 

Recuerde que si permite el acceso a su casa a delincuentes, jamás podrá saber hasta donde lleguen con sus acciones. 

- Deberá colocar llaves a su automóvil tal cual lo hubiese dejado en la calle y  también conectará  la alarma de su vehículo.

Dentro de su domicilio 

- Guarde los elementos de valor que posea en diferentes lugares de la casa, separe el dinero de sus joyas, de sus tarjetas de crédito, su máquina fotográfica y sus obras de arte. Si es asaltado dentro de su domicilio, indicará de a uno los lugares donde posee sus pertenencias valiosas. De esa forma podrá salvar algunos elementos.


- Preveerá algún cuarto con puerta segura, la misma deberá estar dotada de cerradura, (actualmente se fabrican puertas semi blindadas que sirven para cerramientos interiores). También dentro del cuarto deberá instalar un teléfono.

Si su casa es violada con fines de robo, estando Ud. o su familia dentro y tienen tiempo, se dirigirán rápidamente a ese cuarto. Elija un cuarto que de a la calle; si su casa es de dos plantas elija uno en la planta superior, cierre con llaves la puerta y aléjese de ella.

Si toda su familia logra introducirse en el cuarto,  no caminen en punta de pies, hagan todo el ruido posible. Desde una ventana abierta pero no asomados a ella, gritarán a viva voz que están siendo asaltados que llamen a la policía. Si sigue estas indicaciones seguramente habrá salvado su pellejo y patrimonio. 



- Sí es  asaltado en su domicilio y no logra introducirse dentro del cuarto, trate que: todos los integrantes de su familia mantengan la calma. Mantenerse quietos, que no griten, tampoco agredan a los malhechores, no les de consejos.

Entrégueles los elementos de valor de uno a la vez pero sin pérdida de tiempo,  cuando más rápido se vayan mejor. Retenga la mayor cantidad de datos de los delincuentes y haga la denuncia.

Teléfonos de hogar

Cuando un delincuente avezado comete algún robo domiciliario, no quiere sobresaltos ni interferencias, por lo tanto al transponer la entrada del lugar elegido, lo primero que busca es el teléfono.

Una vez que lo ubica, corta la línea o simplemente descuelga el tubo del primer aparato que encuentra, consecuentemente ya habrá anulado la posibilidad de hablar desde cualquier otro aparato de la casa.

- Haga instalar las líneas de su teléfono bajo caño.

- Oculte los teléfonos que estén más próximos a la entrada de su casa o local.

- Si necesita otras extensiones, instale teléfonos inalámbricos con la central en su cuarto o en lugares de difícil acceso.

Casi todos tienen memoria, por lo tanto deberá instalar en la primera memoria, el teléfono de la policía de la zona y luego los de sus vecinos o parientes, con ello evitará tener que memorizarlos. Es importante poseer un teléfono inalámbrico para llamar en caso de emergencia, desde cualquier lado de la casa.

Su teléfono principal, el que usa habitualmente, deberá estar oculto. Cuando los delincuentes irrumpen en una casa, levantan el auricular del primer teléfono que ven antes de dar otro paso, con ello anulan la posibilidad de que pueda usarse  cualquier otro instalado en el domicilio, evitando ser denunciados. 

- Si posee teléfono celular, una vez que llegue a su hogar, guárdelo en el baño, inclusive allí puede recargar sus baterías. Es en ese lugar donde lo encerrarán si lo asaltan.

- Oculte las líneas, no las deje a la vista, páselas dentro de cañerías, con ello evitará que las corten....

Luces generales

- Las cajas de interrupción general de luces, deben estar aseguradas o cerradas con llave, no al acceso directo, esto dificultará que algún malviviente le corte la luz. Aún así,  si se interrumpe el suministro, no salga a la calle a ver que pasó, observe desde la ventana si el corte es general, o llame por teléfono a su vecino a ver si este tiene el mismo problema. Tenga siempre a mano una linterna

- Esconda lo mejor posible su instalación eléctrica, de ser posible bajo caño.

- Las luces perimetrales cumplen un rol fundamental en la prevención contra intrusos; una casa bien iluminada en su exterior ahuyenta la delincuencia. 

- Los reflectores deberán ser de cuarzo o de lámparas comunes "no gaseosas"; cuando estas se apagan, tardan en  encender. En lo posible oriéntelos hacia la calle, o mejor dicho iluminando su jardín.

- El accionamiento de la iluminación perimetral debe ser dual, automático y con la propiedad de encenderse desde el interior. 

Arbustos y otras plantas ornamentales

- En casas con parques, es necesario que los arbustos estén podados, de esa forma nadie podrá esconderse detrás de ellos y sorprenderlo cuando Ud. intenta ingresar o salir de  su  domicilio. Si es posible "reemplácelos por espinosos". 

- Aleje las grandes plantas ornamentales de las ventanas, quedan muy bellas pero ahora son peligrosas. En ese lugar se puede ocultar alguien. 

Todas estas instrucciones se deberán extender a su casa de veraneo y sus negocios.

Perros

De ser posible se debe adquirir un perro y adiestrarlo convenientemente.

El perro cumple el rol de mascota y buen amigo, es un excelente aliado, reconoce sus amos y desconoce los extraños. El buen perro adiestrado es un excelente compañero, incluso un perfecto guarda espaldas, pero, el “cuzco” ese que anda por la calle también tiene su mérito. Es mas, en determinado momento cumple mejor sus funciones que un gran can.

Si Ud. posee una casa pequeña no puede tener un gran animal, pero si uno acorde, cualquiera le avisara con un buen ladrido cuando algún extraño trate de introducirse y ese es el objetivo fundamental.

Los delincuentes oportunistas, denominados: "roba casas", tocan el timbre o accionan el picaporte de la puerta, si como respuesta escuchan un par de ladridos, irán a tocar otro timbre, salvo que hayan elegido su casa. 


- En las casas de fin de semana o quintas, siempre es bueno tener un perro que imponga presencia; los canes vulgares se agregarán de la calle, dos perros son doble seguridad. Si uno es atacado de alguna forma (abrasivo químico) otro seguirá ladrando.

- No permita que el perro guardián fraternice con todo el mundo; es mas, si lo tiene de cachorro y sabe de alguien que se muda, pídale que lo fustigue de algún modo, después de esto se convertirá en enemigo acérrimo de todo extraño.

-  Si escucha que su perro ladra durante la noche, es porque algo lo alertó, levántese con precaución, sin encender ninguna luz ante la duda que alguien haya ingresado a su domicilio  y verifique qué sucede.

- Si ve que alguien merodea y ya tiene toda la familia a salvo y dentro de una habitación, haga mucho ruido y prenda las luces exteriores siempre. Si están intentando introducirse en su casa, entenderán que no solo van a  enfrentarse  a un perro...

Los delincuentes cuando ingresan a una casa revisan: las alacenas, cajones, placar, lavadoras, heladeras, vasijas, floreros, macetas, detrás de los cuadros, gabinetes, etc., por lo tanto no guarden allí su dinero o sus joyas. Sus valores deberán estar ocultos en lugares diferentes.

- Si Ud. es asaltado o estafado por alguno de su barrio, no dude en hacer la correspondiente denuncia por escrito. Agregue lo que seguramente le fue exigido. Que esto quede perfectamente asentado, que en la denuncia conste que lo amenazaron con matarlo.

- Aun más, en caso de robo u otras peores, si después ve a los malvivientes merodeando por la calle, llame un taxi, busque una patrulla o diríjase a la comisaría; exija ser acompañado, busque al delincuente, indique quien es y cerciórese que su denuncia siga su curso hasta la Fiscalía de intervención.

Personal de servicios
                       
En los hurtos o robos a domicilios, la autoría de los hechos frecuentemente se le imputa al personal doméstico, por lo tanto y a fin de identificar realmente a quién va a contratar, verifique los siguientes datos del postulante.

Invariablemente exija un documento de identidad y verifique que la foto del mismo no haya sido cambiada. De ser auténtico y siempre delante del interesado tome todos los datos posibles del documento, direcciones, estado civil y registro donde ha sido expedido. Si le dicen que lo extravió, se lo robaron o circunstancia similar, no contrate el servicio. Actualmente no es del todo improbable poder obtener  una cédula de identidad o D. N. I. Apócrifa. 

Tampoco arriesgue a tomar indocumentados, este tipo de obra de beneficencia o ahorro monetario le puede traer serias complicaciones.

Solicite la dirección de su casa y dígale que cuando termine de evaluar a los posibles candidatos, le avisará por telegrama. Si no le dan la dirección en el momento, no contrate al postulante.

- Si decidió contratar particularmente a una persona, envíe a alguien de su confianza a buscarla al domicilio que le indicó. Que el enviado procure averiguar en forma discreta a algún vecino del barrio quién es realmente el candidato, ¿cuánto hace que se domicilia en ese lugar?  -  ¿si alguna vez tuvo problemas legales?, etc.

- Pídale antecedentes laborales comprobables, corrobórelos mediante una visita personal o por tercero de confianza. De haber obtenido  alguna dirección, visite la casa y solicite la mayor cantidad de datos de ellos. No olvide que está incorporando  a alguien extraño dentro de su hogar

- Recuerde que las trabajadoras domésticas pueden por necesidad o por indicación entrar en sustracciones de las denominadas  “hormiga”, por lo que es conveniente tener en cuenta las siguientes sugerencias:

- La nueva trabajadora deberá ser puesta al corriente sobre las normas de seguridad de la casa, con la mayor brevedad posible.

- No trabe amistad con la nueva trabajadora, pues esto la llevará a  hacer algún tipo de concesiones que después se pueden convertir en serios inconvenientes.

- Mantenga cerradas con llaves las habitaciones o placard, donde guarda los objetos de mayor valor y en tal caso límpielos personalmente.

- Cada vez que despida a algún personal afectado a los quehaceres de su casa, cambie las combinaciones de las cerraduras de las puertas de entrada, esto no es caro "y el cerrajero de confianza" lo puede hacer más que rápido. Si por esas casualidades el ex empleado, "se olvidó de dejarle algún juego de llaves" al retirarse definitivamente, Ud. no tendrá de que preocuparse.

Aun así no aliente a estas personas a quedarse con sus alhajas, dinero, cámaras fotográficas o armas, guarde todo dentro de lugares seguros donde ellos no tengan acceso. 

Si son delincuentes, generalmente actúan entre el primer y tercer día de trabajo. 

También se han registrado casos en que algún empleado doméstico ha trabajado algunas semanas en un lugar y se ha ido, al tiempo se han registrado robos en esas propiedades.

Modificar su conducta significa:

No adoptar conductas temerarias, como abrir la puerta de calle de par en par, cuando alguien acciona el timbre. 

No dejar más “las llaves de casa” debajo del felpudo, detrás del macetero o encima del marco de la puerta.

Tener las llaves en la mano antes de arribar a la puerta de su casa. 

No esperar a llegar a la vivienda para comenzar a buscarlas. De extraviarlas, inmediatamente hacer cambiar la cerradura, o la combinación de las que ya posee, solo con el cerrajero de confianza. 

Es necesario tener especial precaución con el cerrajero que contrata.  


- Si al entrar a su domicilio, encuentra a dos o tres desconocidos en su jardín y les preguntó que estaban haciendo, seguramente le contestaran con una respuesta ambigua, pero  - seguramente -  las intenciones eran malsanas.

 En cambio con una  robusta reja, los delincuentes  no tendrán otra alternativa que forzarla o superarla; ellos saben que su situación legal no es la misma.  

- Si su casa es apedreada no salga inmediatamente a increpar a nadie, primero cerciórese que no estén esperando, precisamente esa actitud, para introducirse a la propiedad.

- Si ve que penetra por la puerta de acceso a su casa, agua, espuma, humo, gas irritante u otro elemento, "no salga", verifique por alguna ventana lo que está sucediendo, este es un antiguo truco de los delincuentes para ingresar a su casa; también instruya sobre esto al personal doméstico.

- No deje entrar a nadie que repentinamente solicite ayuda; por ejemplo: el baño por una descompostura, aunque vea a toda una familia, o el teléfono a un operario de la casa contigua que necesita material y lo dejaron en el exterior.

- Si accionan el timbre insistentemente, cerciórese por una ventana de qué se trata, no sea cosa que estén esperando su reacción.

-, No permita que les dejen notas pegadas en la puerta,  tampoco las coloque Ud. cuando se ausenta de su domicilio, aun por algunos minutos; por ejemplo: regreso en cinco minutos.

- Si Ud. o algún integrante de su familia es seguido cuando está por ingresar a su casa, no entre, siga caminando, busque un teléfono para llamar a la casa o a la policía, pero no ingrese.

- Si es interceptado cerca de su casa y le encuentran un llavero, jamás diga que pertenece a la casa donde vive en ese barrio, a partir de hoy memorice cualquier barrio lejano al suyo y si es asaltada, cuando los delincuentes le pregunten de donde son esas llaves, mencione sin dudar el domicilio apócrifo que ya había memorizado, cuando se preparó para una circunstancia eventual como ésta.

- No espere al escolar fuera de la vivienda, hágalo encerrada detrás de las rejas de su casa o mirando por la ventana siempre con la puerta cerrada.

- Si los niños se encuentran solos dentro del hogar y llaman a la puerta, deben decir que el papá o la mamá se están bañando o está ordenando algo en el fondo, en el altillo, etc.. Nunca digan que están solos, menos aún franquear el acceso a extraños.

- Se deberá tener presente que un uniforme no es sinónimo de nada, si llegan de cualquier empresa de servicios, gas luz, teléfonos, etc., sin dejarlos entrar verifique su credencial, de ser posible constate los datos con la empresa de servicios.

Si no tiene algo descompuesto, no tiene que venir nadie a arreglar nada. Verifique verbalmente la dirección que indican, si le confirman la suya llame a la policía.

- Cuidado  cuando accionen el timbre y le indiquen que vienen a cambiar las guías telefónicas. 

Por ejemplo: un seudo empleado de teléfonos arriba a su casa, presiona el timbre y le expresa que lo enviaron a cambiar sus guías telefónicas por nuevas. En atención al volumen de las mismas, sólo se podrán canjear abriendo la puerta, circunstancia que será aprovechada por el malviviente para ingresar y cometer el delito.

- Hable con sus vecinas para salir de a dos o tres a limpiar el frente de su casa o la vereda; no se arriesgue a salir sola, pues corre el riesgo de ser introducida a la fuerza dentro de su casa por un grupo de delincuentes, cuyas acciones pueden ser mas que graves.

Sus cosas usadas

Si tiene algo que vender, trate en lo posible de no  publicar  avisos gratis en las revistas dedicadas a cosas usadas o en avisos clasificados. Estas publicaciones tienen la mejor buena voluntad pero no pueden ser selectivos con sus lectores. Existen vastas denuncias de robos y asaltos por parte de supuestos interesados que entran al domicilio con la excusa de comprar o abonar la mercadería ofrecida en estas publicaciones. Una aceptable es entregar en consignación lo que necesite vender.

- Si tiene que desprenderse de elementos en desuso, lo mejor es contratar a alguna empresa que se especialice en el tema (volquetes). Olvídese ahora del cartonero o del botellero. 

- Si su casa ha sido objeto de alguna sustracción, antes de  tocar absolutamente nada avise de inmediato a la autoridad policial; seguramente existen rastros que ellos denominan testigos mudos por los cuales es viable orientar una investigación. Pueden tratarse de huellas digitales dejadas por los malvivientes, cabellos, sangre o cualquier otra cosa que a Ud. le parezca trivial. 

Por último, si ve que las costumbres de su vecino se ven modificadas o escuchan ruidos o gritos extraños que provienen desde su casa, sea solidario y llame a la policía. 

Recordemos que la solidaridad es uno de los valores que garantizan la convivencia dentro de nuestras sociedades. 

Esta es una acción efectiva para revertir la sensación de riesgo y comenzar a despertar inseguridad en los delincuentes dado que, el control del delito por parte de la ciudadanía, evita la constante repetición de hechos de esta naturaleza. Lo peor que puede pasar es que la delincuencia vea a su barrio como blanco fácil.

POR: ANDRES PENACHINO

Fuente: Material del Programa Comunidades Seguras ONg.

martes, 27 de mayo de 2014

INFORMACION, UN ELEMENTO PRIMORDIAL EN EL COMBATE DEL CRIMEN ORGANIZADO


POR ANDRES PENACHINO

De David a a estos tiempos, la información es primordial

El triunfo de David sobre Goliat derribado por un guijarro en la frente, y luego decapitado por su propia espada, se convirtió en el símbolo del triunfo del pequeño sobre él más grande.

El relato bíblico en Samuel I, capítulo 17 se lee: Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, que tenía una altura de seis codos y un palmo… El secreto de la caída de Goliat se puede hallar en un plano más terrenal, una enfermedad que le ocasionó una visión periférica severamente dañada.

Afirma el profesor Vladimir Berginer de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Ben Gurión, que la altura de Goliat, tres metros en medidas actuales, solo puede provenir de una enfermedad llamada acromegalia, La acromegalia es un desorden que resulta de la producción en exceso de una hormona de crecimiento.

Las personas que no son tratadas pueden crecer en exceso (gigantismo). Uno de los efectos de esta enfermedad neuro endocrinológica es la visión periférica defectuosa, mejor conocida como visión de túnel.

La información es primordial

Lo más probable es que David haya obtenido “información” que Goliat realmente sufría de algún mal que impedía la visión lateral, y conociendo este flanco débil se acercó a Goliat desde el costado y aprovechando su punto ciego, le lanzo el guijarro en la cabeza al Gigante Filisteo, quien, antes del día fatal en que desafió a los ejércitos de Israel, había ganado tan resonantes victorias con su lanza, y se había hallado a sí mismo tan completamente a prueba de armas hostiles con su panoplia de casco y coraza, grebas y escudo, que ya no podía concebir ninguna otra clase de armamentos, creyéndose invencible con el suyo.

Si consideramos a la inteligencia y al conocimiento como el arma contra el delito, el narcotráfico, el delito transnacional y el terrorismo, las organizaciones destinadas a la seguridad interior y a la defensa nacional deberán sufrir una rápida transformación que les permita hacer frente a los nuevos desafíos.

Los estados nacionales deben analizar en forma objetiva sus fortalezas y debilidades para enfrentar las amenazas emergentes. El estado nacional posee organizaciones destinadas a la defensa y a la seguridad. Estas generan conocimientos que muy pocas veces se comparte; un sistema de compartimentos estancos anula la capacidad para concentrar el esfuerzo en una única dirección. Diferentes agencias persiguen sus objetivos aislados de sus pares, eludiendo un conocimiento integrador.

Organizaciones estáticas, burocráticas, difícilmente puedan enfrentar organizaciones flexibles, descentralizadas, con elevado nivel de adaptación y un flujo de información importante mediante modernos sistemas de transmisión de datos...

Las organizaciones del estado deben, a la luz del nuevo escenario, evaluarse a sí mismas y generar el cambio. Las redes del delito en todas sus formas sólo podrán ser vencidas por las redes del conocimiento de los estados nacionales.

Es muy importante definir el concepto de empleo de la policía en el nuevo escenario. La policía constituye el principal instrumento que poseen los gobiernos para desarrollar su política de seguridad pública. 

Las organizaciones policiales cumplirán un rol destacado en la lucha contra el delito, porque será muy difícil distinguir entre, el crimen, las mafias, el terrorismo y otras amenazas emergentes que se desplazan por la línea que separa la seguridad interior de la defensa nacional, también deberán conformar de una red de prevención en contacto con la comunidad. 
La observación permanente permite identificar las conductas no rutinarias, indicios de posibles acciones delictuales..

El conocimiento de la comunidad en la cual el policía ejerce su función de prevención es la principal arma de la organización en la lucha contra el terrorismo. Las amenazas emergentes, entre ellas el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo, imponen nuevas exigencias para las cuales estas organizaciones deberán prepararse. La capacitación concebida como un proceso dinámico, flexible y la tecnología como un medio, constituyen herramientas decisivas en el diseño de una nueva estrategia.

Las organizaciones delictivas que trabajan en red con flexibilidad y capacidad de adaptación deben ser enfrentadas por organizaciones de similares características pero con la superioridad del factor distintivo: el conocimiento.

Sólo las “naciones inteligentes” podrán enfrentar con éxito las nuevas amenazas. La inteligencia no radica en el conocimiento individual de sus ciudadanos sino en la capacidad para integrar una red en la cual la información/conocimiento fluya con la rapidez necesaria para acelerar los ciclos de decisión que permitan anticiparse en la acción.

El verdadero desafío emulando a David, es el de concebir la batalla futura a partir del abandono de la concepción actual en el que obtendrán la victoria aquellos que eviten convertirse en el Goliat del nuevo siglo.

LA FOTO ES ORIENTATIVA Y NO TIENE QUE VER CON LA NOTA
Andres Penachino
www,prevenir.org.ar

lunes, 26 de mayo de 2014

LEGISLADORES KIRCHNERISTAS IMPULSARON LA PROHIBICION DE LA DETENCION POR AVERIGUACION DE ANTECEDENTES EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


PUBLICA: ANDRES PENACHINO

El proyecto de creación de la Policía Local podría prohibir a los oficiales del resto de las fuerzas realizar detenciones por averiguación de antecedentes, si se mantiene un artículo promovido por legisladores kirchneristas en los últimos retoques realizados esta semana.

Se trata del artículo 113 del proyecto que ayer fue aprobado por la cámara de Diputados, que modifica el artículo 15 de la ley 13.482, de unificación de las normas de organización de todas las policías de la provincia. En el original, la norma establece, en el inciso c, que “el personal policial está facultado para limitar la libertad de las personas cuando sea necesario conocer su identidad, en circunstancias que razonablemente lo justifiquen, y se niega a identificarse o no tiene la documentación que la acredita”.

Según se indica, esta privación “deberá ser notificadas inmediatamente a la autoridad judicial competente y no podrán durar más del tiempo estrictamente necesario, el que no podrá exceder el término de 12 horas”.

En cambio, con la modificación votada ayer, el personal policial solo podrá detener a una persona “en cumplimiento de orden emanada de autoridad judicial competente”, y cuando “se trate de alguno de los supuestos prescriptos por el Código Procesal Penal o la ley contravencional”.

El texto original de la ley establecía que los policías locales solo podían detener a una persona por un plazo máximo de 6 horas.
Pero el martes, la comisión de Derechos Humanos de Diputados modificó el artículo y, a instancias de legisladores de La Cámpora, no solo prohibió esa potestad para la nueva fuerza, si no que la amplió para el resto de las policías.

Ante el avance de la iniciativa, el diputado del massismo, Mario Giacobbe –su bloque votó en contra de ese artículo en particular-, advirtió que “el Gobernador (Daniel) Scioli le quita facultades a la Policía para actuar en el momento de mayor crecimiento del delito de los últimos años”.
“Es increíble que en la discusión de las Policías Locales, entre gallos y medianoche, Scioli no sólo avaló limitar a las Policías Comunales, sino que fueron más allá y también le recortaron atribuciones a la Policía de la Provincia de Buenos Aires”, señaló Giacobbe.

Para el legislador massista, “con esta ley no se podrá demorar a personas en circunstancias justificadas, cuando se nieguen a identificarse o no tengan documentos”. Además, señaló que “la averiguación de antecedentes es fundamental para las tareas preventivas. Quitarle atribuciones a la Policía está en línea con la pretensión del kirchnerismo de avanzar en un Código Penal que reduce las penas”.
FUENTE: http://www.laverdadonline.com/noticia-49080.html

domingo, 25 de mayo de 2014

ROBOS Y ARREBATOS, LA COMUNA 8 DE ESTA CAPITAL ES LA MAS AFECTADA / OPINION


publica: Andrés Penachino
La Comuna 8, de Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, es donde se denunció la mayor cantidad de robos con armas de toda la ciudad. En la 14 (Palermo), hubo arrebatos en la calle como en ninguna otra zona y se produjo el 15% de todos los asaltos a comercios de la Capital. 
Para hallar robos tipo “piraña” hay que ir hacia el sur: no hay comuna que supere a la de La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya. En Colegiales, Núñez y Belgrano, en tanto, los clientes de bares y restoranes sufrieron más hurtos que en cualquier otra área porteña.
Las estadísticas corresponden al período que va del 1° de noviembre de 2013 al 1° de mayo pasado. En ese lapso los vecinos de la Capital denunciaron 23.323 delitos. El informe no es de la Policía Federal ni del Ministerio de Seguridad, que hace más de cinco años que no difunden un mapa del delito, sino de 13 asociaciones vecinales. “Se trata, en un 96 %, de delitos que no son denunciados en sedes policiales. Muchos vecinos me dicen que confían más en mí, o en las asociaciones vecinales o no gubernamentales que en la Policía”, dice Nelson Durisotti, presidente de la Asociación Recoleta y coordinador del estudio.
Para hacerlo, las 13 asociaciones fueron registrando los reportes que les hicieron los vecinos en distintas reuniones. El Mapa incluye un listado con las 127 esquinas más calientes. Allí, se ve que la casa de comidas en la que más robos se denunciaron es “Mostaza”, en Diagonal y Florida. Que el puente más peligroso es el de la Facultad de Derecho. Que en la plaza San Martín los ladrones apuntan a los extranjeros. Que los lugares donde ocurren más arrebatos son el pasaje Carlos Gardel, en Abasto, y la terminal de micros de Retiro.
OPINION
Hay tres tipos de datos que son esenciales para elaborar una estadística del delito: los oficiales (hechos denunciados), las encuestas de victimización (hechos no denunciados) y lo que se conoce como 'sensación' de inseguridad.
Cada vez hay más ciudadanos que no denuncian algunos delitos, sobre todo por el tiempo que implica el trámite.  Las encuestas de victimización permiten un panorama más real de la situación delictiva en el país.
Hay una enorme cantidad de delitos menores que no son denunciados. Esta información es la que se recaba en las encuestas de victimización. 
Hasta hace unos años se hacían a nivel nacional y oficial. Hoy hay algunos datos privados, pero no son muy representativos por que son encuestas caras, difíciles de realizar sin el financiamiento del Estado". 
Salvo cuando se trata de homicidios, dolosos y culposos, todos los otros datos son al menos dudosos, ya que la información que dan las comisarías es absolutamente incompleta y muchas veces poco confiable.
Fuente: Diario Clarín.



viernes, 23 de mayo de 2014

SE FESTEJA UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION DE MAYO


Publica: Andres Penachino

Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de acontecimientos revolucionarios ocurridos en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, dependiente del rey de España, y que tuvieron como consecuencia la deposición del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y su reemplazo por la Primera Junta de gobierno.

Los eventos de la Revolución de Mayo se sucedieron durante el transcurso de la Semana de Mayo, entre el 18 de mayo, fecha de la confirmación oficial de la caída de la Junta Suprema Central, y el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aun así, dicha manifestación de lealtad, conocida como la máscara de Fernando VII, es considerada una maniobra política que ocultaba las intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar posteriormente durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.


Causas externas

La declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 inspiró movimientos similares en las colonias españolas en América.
La declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776 de Gran Bretaña sirvió como un ejemplo para los criollos de que una revolución e independencia en Hispanoamérica eran posibles. La Constitución estadounidense proclamaba que todos los hombres eran iguales ante la ley (aunque, por entonces, dicha proclamación no alcanzaba a los esclavos), defendía los derechos de propiedad y libertad y establecía un sistema de gobierno republicano.

A su vez, desde finales del siglo XVIII se habían comenzado a difundir los ideales de la Revolución francesa de 1789, en la cual una asamblea popular finalizó con siglos de monarquía con la destitución y ejecuciones del rey de Francia Luis XVI y su esposa María Antonieta y la supresión de los privilegios de los nobles. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, cuyos principios eran "Liberté, égalité, fraternité", en español "libertad, igualdad, fraternidad", tuvo una gran repercusión entre los jóvenes de la burguesía criolla. La Revolución francesa motivó también la expansión en Europa de las ideas liberales, que impulsaban las libertades políticas y económicas. Algunos liberales políticos influyentes de dicha época, opuestos a las monarquías y al absolutismo, eran Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Montesquieu, Denis Diderot y Jean Le Rond d'Alembert, mientras que el principal representante de la economía liberal era Adam Smith, autor del libro La riqueza de las naciones que proponía el libre comercio.

La coronación en España de José Bonaparte sembró dudas sobre la legitimidad de la autoridad virreinal.
Aunque la difusión de dichas ideas estaba muy restringida en los territorios españoles, pues no se permitía el ingreso de tales libros a través de las aduanas o la posesión no autorizada, igualmente se difundían en forma clandestina.

Las ideas liberales alcanzaron incluso al ámbito eclesiástico, Francisco Suárez sostenía que el poder político no pasa de Dios al gobernante en forma directa sino por intermedio del pueblo. Éste sería entonces, de acuerdo con Suárez, el que posee el poder y lo delega en hombres que manejan al estado y si dichos gobernantes no ejercieran apropiadamente su función de gerentes del bien común se transformarían en tiranos y el pueblo tendría el derecho de derrocarlos o enfrentarlos, y establecer nuevos gobernantes.

En Gran Bretaña, mientras tanto, se inicia la revolución industrial, y para satisfacer ampliamente las necesidades de su propia población necesitaba nuevos mercados a los cuales vender su creciente producción de carbón, acero, telas y ropa. Gran Bretaña ambicionaba que el comercio de las colonias españolas en América dejara de estar monopolizado por su metrópoli. Para lograr este fin intentó conquistarlas -intentona fallida en el Río de la Plata mediante las dos Invasiones Inglesas, de 1806 y 1807- o bien promovió su emancipación.

En Europa se desarrollaban las Guerras Napoleónicas, que enfrentaron al Imperio Napoleónico francés contra Gran Bretaña y España, entre otros países. Francia tuvo una gran ventaja inicial y, mediante las abdicaciones de Bayona, forzó la renuncia de Carlos IV de España y su hijo Fernando VII. Éstos fueron reemplazados en el trono español por José Bonaparte, hermano del emperador francés Napoleón Bonaparte. La monarquía española intentó resistir formando la Junta Suprema de España e Indias o Junta Suprema Central y, tras la derrota de ésta, el Consejo de Regencia de España e Indias o Consejo de Regencia.

Causas internas

El rey Fernando VII de España.
En el Virreinato del Río de la Plata el comercio exterior era un monopolio de España y legalmente no se permitía el comercio con otras potencias. Esta situación era altamente desventajosa para Buenos Aires ya que la corona española minimizaba el envío de barcos rumbo a dicha ciudad. Esta decisión de la metrópoli se debía a que la piratería obligaba a enviar a los barcos de comercio con una fuerte escolta militar, y ya que Buenos Aires no contaba con recursos de oro ni de plata ni disponía de poblaciones indígenas establecidas de las cuales obtener recursos o someter al sistema de encomienda, enviar los convoyes de barcos a la ciudad era mucho menos rentable que si eran enviados a México o Lima. Dado que los productos que llegaban de la metrópoli eran escasos, caros e insuficientes para mantener a la población, tuvo lugar un gran desarrollo del contrabando, que era tolerado por la mayoría de los gobernantes locales. El comercio ilícito alcanzaba montos similares al del comercio autorizado con España.
En este contexto se formaron dos grupos de poder diferenciados: los hacendados, ganaderos que reclamaban el libre comercio para exportar su producción en mejores condiciones, principalmente el cuero y el tasajo (para entonces la carne no era un producto exportable internacionalmente ya que aún no existían técnicas de congelación que pudieran conservarla por períodos extensos) y los comerciantes contrabandistas, que rechazaban el libre comercio y propugnaban por la continuidad del monopolio ya que si los productos entraban legalmente disminuirían sus ganancias.

En la organización política, especialmente desde la fundación del Virreinato del Río de la Plata, el ejercicio de las instituciones residentes recaía en funcionarios designados por la corona, casi exclusivamente españoles provenientes de la metrópoli, sin vinculación con los problemas e intereses americanos. Legalmente no había diferenciación de clases sociales entre españoles peninsulares y del virreinato, pero en la práctica los cargos más importantes recaían en los primeros. La burguesía criolla, fortalecida por la revitalización del comercio e influida por las nuevas ideas, esperaba la oportunidad para acceder a la conducción política.

La rivalidad entre los habitantes nacidos en la colonia y los de la España europea dio lugar a una pugna entre los partidarios de la autonomía y quienes deseaban conservar la situación establecida. Aquellos a favor de la autonomía se llamaban a sí mismos patriotas, americanos, sudamericanos o criollos, mientras que los partidarios de la realeza española se llamaban a sí mismos realistas. Los patriotas eran señalados despectivamente por los realistas como insurgentes, facciosos, rebeldes, sediciosos, revolucionarios, descreídos, herejes, libertinos o caudillos; mientras que los realistas eran a su vez tratados en forma despectiva como sarracenos, godos, gallegos, chapetones, matuchos o maturrangos por los patriotas.

La coronación de Carlota Joaquina de Borbón fue una alternativa a la Revolución de Mayo brevemente considerada.
Buenos Aires, la capital del Virreinato, logró un gran reconocimiento ante las demás ciudades del mismo luego de expulsar a las tropas inglesas en dos oportunidades durante las Invasiones Inglesas. 
La victoria contra las tropas inglesas alentó los ánimos independentistas ya que el virreinato había logrado defenderse solo de un ataque externo, sin ayuda de España. Durante dicho conflicto se constituyeron milicias criollas que luego tendrían un importante peso político, la principal de ellas era el Regimiento de Patricios liderado por Cornelio Saavedra.

Una alternativa considerada antes de la revolución fue el Carlotismo, que consistía en apoyar a la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hermana del rey Fernando VII de España y esposa y princesa consorte del príncipe regente Juan de Portugal, para que se pusiera al frente de todas las colonias españolas como regente. Estaba capacitada para hacerlo por la derogación de la Ley Sálica en 1789, y su intención sería prevenir un posible avance francés sobre las mismas. El intento no fue apoyado por los españoles peninsulares, pero sí por algunos núcleos revolucionarios que veían en ello la posibilidad de independizarse en los hechos de España. Entre ellos se encontraban Juan José Castelli, Antonio Luis Beruti, Hipólito Vieytes y Manuel Belgrano; otros revolucionarios como Mariano Moreno y Juan José Paso estaban en desacuerdo. 
Sin embargo, la propia infanta renegó de tales apoyos, y denunció al virrey las motivaciones revolucionarias contenidas en las cartas de apoyo que le enviaron. Sin ningún otro respaldo importante, las pretensiones de Carlota fueron olvidadas. Incluso después de la revolución hubo algunas aisladas propuestas de coronación de la Infanta como estrategia dilatoria, pero ésta estaba completamente en contra de los sucesos ocurridos. En una carta enviada a José Manuel de Goyeneche dijo:

En estas circunstancias creo de mi deber rogarte y encargarte que emplees todos tus esfuerzos en llegar cuanto antes a Buenos Aires; y acabes de una vez con aquellos pérfidos revolucionarios, con las mismas ejecuciones que practicaste en la ciudad de La Paz.

Antecedentes a la revolución

Antecedentes remotos
En 1810 confluyeron varios sectores con diferentes opiniones sobre cuál debía ser el camino a seguir en el Virreinato del Río de la Plata. Una situación análoga a la que se estaba viviendo había sucedido un siglo antes, durante la Guerra de Sucesión Española entre los Austrias y los borbónicos, en la que durante quince años los dominios españoles de ultramar no sabían a quién reconocer como el rey legítimo. En aquella oportunidad una vez que se instaló Felipe V en el trono español los funcionarios americanos lo reconocieron y todo volvió a su curso. Probablemente en 1810, muchos, especialmente españoles, creían que bastaba con formar una junta y esperar a que en España retornara la normalidad.

El virrey Liniers

Tras la victoria obtenida durante las Invasiones Inglesas, la población de Buenos Aires no aceptó que el virrey Rafael de Sobremonte retomara el cargo, ya que durante el ataque había huido de la ciudad rumbo a Córdoba con el erario público. Si bien Sobremonte lo hizo obedeciendo una ley que databa de la época de Pedro de Cevallos, que indicaba que en caso de ataque exterior se debían poner a resguardo los fondos reales, dicha acción lo hizo aparecer como un cobarde a los ojos de la población.5 En su lugar, el nuevo virrey fue Santiago de Liniers, héroe de la reconquista, elegido por aclamación popular.

Sin embargo, la gestión de Liniers comenzó a recibir cuestionamientos. El principal adversario político de Liniers era el gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, quien los canalizó en una denuncia sobre el origen francés de Liniers: argumentaba que era inaceptable que un compatriota de Napoleón Bonaparte, en guerra con España en ese entonces, ocupara el cargo. Sin embargo, a pesar de los reclamos de Liniers, no pudo brindar pruebas concretas de que el virrey complotara con los franceses. Elío se negó a reconocer la autoridad de Liniers y formó una junta de gobierno en Montevideo, independiente de las autoridades de Buenos Aires.

Asonada de Álzaga


El alcalde y comerciante español afincado en Buenos Aires Martín de Álzaga y sus seguidores, hicieron estallar una asonada con el objetivo de destituir al virrey Liniers. El 1 de enero de 1809, un cabildo abierto exigió la renuncia de Liniers y designó una Junta a nombre de Fernando VII, presidida por Álzaga; las milicias españolas y un grupo de personas convocados por la campana del cabildo apoyaron la rebelión.

Las milicias criollas encabezadas por Cornelio Saavedra rodearon la plaza, provocando la dispersión de los sublevados. Los cabecillas fueron desterrados y los cuerpos militares sublevados fueron disueltos. Como consecuencia, el poder militar quedó en manos de los criollos que habían sostenido a Liniers y la rivalidad entre criollos y españoles peninsulares se acentuó. Los responsables del complot, desterrados a Carmen de Patagones, fueron rescatados por Elío y llevados a Montevideo.

Nombramiento del virrey Cisneros

Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey en Buenos Aires.
En España la Junta Suprema Central decidió terminar con los enfrentamientos en el Virreinato del Río de la Plata disponiendo el reemplazo del virrey Liniers por don Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien arribó a Montevideo en junio de 1809. La Junta Suprema Central envió al nuevo virrey con instrucciones muy precisas: la detención de los partidarios de Liniers y la de los criollos que secretamente bregaban por la independencia.

El traspaso del mando se hizo en Colonia del Sacramento, Javier de Elío aceptó la autoridad del nuevo virrey y disolvió la Junta de Montevideo, volviendo a ser gobernador de la ciudad. Cisneros rearmó las milicias españolas disueltas tras la asonada contra Liniers, e indultó a los responsables de las mismas.

En Buenos Aires Juan Martín de Pueyrredón se reunió con los jefes militares para tratar de desconocer la autoridad del nuevo virrey. Este plan contó con el apoyo de Saavedra, Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, Juan José Viamonte, Miguel de Azcuénaga, Castelli y Paso, pero no con el visto bueno de Liniers, que se mantuvo leal a los realistas.

Agitación revolucionaria en el Alto Perú


El descontento con los funcionarios españoles se manifestó también en el interior del Virreinato del Río de la Plata, particularmente en el Alto Perú.

El 25 de mayo de 1809 una revolución destituyó al gobernador y presidente de la Real Audiencia de Charcas o Chuquisaca, Ramón García de León y Pizarro, acusado de apoyar al protectorado portugués; el mando militar recayó en el coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales. La autoridad civil quedó en situación indecisa, de modo que fue en parte ejercida por el mismo Arenales.

El 16 de julio en la ciudad de La Paz otro movimiento revolucionario liderado por el coronel Pedro Domingo Murillo y otros patriotas obligó a renunciar al gobernador intendente Tadeo Dávila y al obispo de La Paz, Remigio de la Santa y Ortega. El poder recayó en el cabildo hasta que se formó la Junta Tuitiva de los Derechos del Pueblo, presidida por Murillo.

La revolución de Chuquisaca no se proponía alterar la fidelidad al rey, mientras que la revolución de La Paz se proclamó abiertamente independiente. Actualmente los historiadores tienen diversas interpretaciones sobre si la revolución de Chuquisaca tuvo motivaciones independentistas o si fue sólo una disputa entre fernandistas y carlotistas. En consecuencia, existen desacuerdos sobre si la primera revolución independentista en Hispanoamérica fue la de Chuquisaca o la de La Paz. 
Durante el proceso instruido a raíz de las revoluciones en Chuquisaca y La Paz se mencionó a Rousseau y su libro El contrato social como cuerpos del delito.

La reacción de los funcionarios españoles derrotó estos movimientos: el de La Paz fue aplastado sangrientamente por un ejército enviado desde el Virreinato del Perú, mientras que el de Chuquisaca fue sofocado por tropas que envió el virrey Cisneros.

Las medidas tomadas por el virrey contra dichas revoluciones acentuaron el resentimiento de los criollos contra los españoles peninsulares, ya que Álzaga fue indultado de la prisión recibida tras su asonada, lo cual reforzaba entre los criollos la sensación de inequidad.8 Entre otros, Castelli estuvo presente en los debates de la Universidad de San Francisco Xavier en donde se alumbró el silogismo de Chuquisaca, el cual influenció sus posturas en la Semana de Mayo.

Reformas económicas y medidas políticas de Cisneros

En el plano económico, ante las dificultades y costos del comercio con España, Cisneros aceptó la propuesta de Mariano Moreno e instauró el 6 de noviembre de 1809 el libre comercio con las demás potencias. Los principales beneficiados eran Gran Bretaña y los sectores ganaderos que exportaban cueros. Sin embargo, los comerciantes que se beneficiaban del contrabando reclamaron a Cisneros que anule el libre comercio, a lo cual accedió para no perder su apoyo. Esto provocó a su vez que los ingleses, con Mac Kinnon y el capitán Doyle como representantes, reclamaran una revisión de la medida, haciendo valer el carácter de aliados contra Napoleón de España y Gran Bretaña. Mariano Moreno también criticó la anulación, formulando la Representación de los Hacendados, la cual es considerada como el informe económico más completo de la época del virreinato. Cisneros resolvió finalmente otorgar una prórroga al libre comercio, la cual finalizó el 19 de mayo de 1810.

El 25 de noviembre de 1809 Cisneros creó el Juzgado de Vigilancia Política, con el objetivo de perseguir a los afrancesados y a aquellos que alentaran la creación de regímenes políticos que se opusieran a la dependencia de América de España. Esta medida y un bando emitido por el virrey previniendo al vecindario de díscolos que extendiendo noticias falsas y seductivas, pretenden mantener la discordia les hizo pensar a los porteños que bastaba sólo un pretexto formal para que estallase la revolución. Por eso, en abril de 1810, Cornelio Saavedra les expresaba a sus allegados:

Aún no es tiempo; dejen ustedes que las brevas maduren y entonces las comeremos.

Cronología de la Semana de Mayo

La Semana de Mayo es la semana que transcurrió en Buenos Aires, entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, que se inició con la confirmación de la caída de la Junta Suprema Central y desembocó en la destitución del virrey Cisneros y la asunción de la Primera Junta.

El 14 de mayo arribó al puerto de Buenos Aires la goleta de guerra británica HMS Mistletoe procedente de Gibraltar con periódicos del mes de enero que anunciaban la disolución de la Junta Suprema Central al ser tomada la ciudad de Sevilla por los franceses, que ya dominaban casi toda la Península, señalando que algunos diputados se habían refugiado en la isla de León, en Cádiz. La Junta era uno de los últimos bastiones del poder de la corona española, y había caído ante el imperio napoleónico, que ya había alejado con anterioridad al rey Fernando VII mediante las Abdicaciones de Bayona. El día 17 se conocieron en Buenos Aires noticias coincidentes llegadas a Montevideo el día 13 en la fragata británica HMS John Paris, agregándose que los diputados de la Junta habían sido rechazados estableciéndose una Junta en Cádiz. Se había constituido un Consejo de Regencia de España e Indias, pero ninguno de los dos barcos transmitió esa noticia. Cisneros intentó ocultar las noticias estableciendo una rigurosa vigilancia en torno a las naves de guerra británicas e incautando todos los periódicos que desembarcaron de los barcos, pero uno de ellos llegó a manos de Manuel Belgrano y de Juan José Castelli. Éstos se encargaron de difundir la noticia, que ponía en entredicho la legitimidad del virrey, nombrado por la Junta caída.

También se puso al tanto de las noticias a Cornelio Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, que en ocasiones anteriores había desaconsejado tomar medidas contra el virrey. Saavedra consideraba que, desde un punto de vista estratégico, el momento ideal para proceder con los planes revolucionarios sería el momento en el cual las fuerzas napoleónicas lograran una ventaja decisiva en su guerra contra España. Al conocer las noticias de la caída de la Junta de Sevilla, Saavedra consideró que el momento idóneo para llevar a cabo acciones contra Cisneros había llegado. 
El grupo encabezado por Castelli se inclinaba por la realización de un cabildo abierto, mientras los militares criollos proponían deponer al virrey por la fuerza.

Viernes 18 de mayo

Ante el nivel de conocimiento público alcanzado por la noticia de la caída de la Junta de Sevilla, Cisneros realizó una proclama en donde reafirmaba gobernar en nombre del rey Fernando VII, para intentar calmar los ánimos. Cisneros habló de la delicada situación en la península, pero no confirmó en forma explícita que la Junta había caído, si bien era consciente de ello.

 Parte de la proclama decía lo siguiente:

En América española subsistirá el trono de los Reyes Católicos, en el caso de que sucumbiera en la península. (...) No tomará la superioridad determinación alguna que no sea previamente acordada en unión de todas las representaciones de la capital, a que posteriormente se reúnan las de sus provincias dependientes, entretanto que de acuerdo con los demás virreinatos se establece una representación de la soberanía del señor Fernando VII.

El grupo revolucionario principal se reunía indistintamente en la casa de Nicolás Rodríguez Peña o en la jabonería de Hipólito Vieytes. Concurrían a esas reuniones, entre otros, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti, Eustoquio Díaz Vélez, Feliciano Antonio Chiclana, José Darragueira, Martín Jacobo Thompson y Juan José Viamonte. Otro grupo se congregaba en la quinta de Orma, encabezado por fray Ignacio Grela y entre los que se destacaba Domingo French.

Algunos criollos se juntaron esa noche en la casa Rodríguez Peña. Cornelio Saavedra, quien se hallaba en San Isidro, fue llamado de urgencia y concurrió a la reunión en la que se decidió solicitar al virrey la realización de un cabildo abierto para determinar los pasos a seguir por el virreinato. Para esa comisión, fueron designados Castelli y Martín Rodríguez.

Sábado 19 de mayo

Tras pasar la noche tratando el tema, durante la mañana Saavedra y Belgrano se reunieron con el alcalde de primer voto, Juan José de Lezica, y Castelli con el síndico procurador, Julián de Leyva, pidiendo el apoyo del Cabildo de Buenos Aires para gestionar ante el virrey un cabildo abierto, expresando que de no concederse, lo haría por sí solo el pueblo o moriría en el intento.

Domingo 20 de mayo


Demanda ante el virrey Cisneros por la realización de un cabildo abierto. Bajorrelieve de Gustavo Eberlein.
Lezica transmitió a Cisneros la petición que había recibido, y éste consultó a Leyva, quien se mostró favorable a la realización de un cabildo abierto. Antes de tomar una decisión el virrey citó a los jefes militares para que se presenten a las siete horas de la tarde en el fuerte. 

Según cuenta Cisneros en sus Memorias, les recordó:

(...) las reiteradas protestas y juramentos de fidelidad con que me habían ofrecido defender la autoridad y sostener el orden público y les exhorté a poner en ejercicio su fidelidad al servicio de S.M. y de la patria.
Como Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, el coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios e integrante del grupo revolucionario conocido como la Sociedad de los Siete, respondió en nombre de todos los criollos diciendo:

Señor, son muy diversas las épocas del 1º de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquella existía la España, aunque ya invadida por Napoleón; en ésta, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador, excepto solo Cádiz y la isla de León, como nos aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E. en su proclama de ayer. ¿Y qué, señor? ¿Cádiz y la isla de León son España? (...) ¿Los derechos de la Corona de Castilla a que se incorporaron las Américas, han recaído en Cádiz y la isla de León, que son una parte de las provincias de Andalucía? No señor, no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses, hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella.

Al anochecer se produjo una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña, en donde los jefes militares comunicaron lo ocurrido. Se decidió enviar inmediatamente a Castelli y a Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros en el fuerte, facilitando su ingreso el comandante Terrada de los granaderos provinciales que se hallaba de guarnición ese día. El virrey se encontraba jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe y el edecán Coicolea cuando los comisionados irrumpieron. Martín Rodríguez en sus Memorias relató cómo fue la entrevista, en donde Castelli se dirigió a Cisneros así:

Excelentísimo señor: tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V.E. la cesación en el mando del virreinato.

Cisneros respondió:

¿Qué atrevimiento es éste? ¿Cómo se atropella así a la persona del Rey en su representante?

Pero Rodríguez (según sus Memorias) lo detuvo advirtiéndole:

Señor: cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con la contestación, vea V.E. lo que hace.
Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico procurador del cabildo, Julián de Leyva. Ante la situación, Caspe llevó a Cisneros a su despacho para deliberar juntos unos momentos y luego regresaron. El virrey se resignó y permitió que se realizara el cabildo abierto. Según cuenta Martín Rodríguez en sus Memorias póstumas, escritas muchos años después, sus palabras fueron:

Señores, cuanto siento los males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso; pero puesto que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran.

El cabildo abierto se celebraría el 22 de mayo siguiente.

Esa misma noche se representó una obra de teatro cuyo tema era la tiranía, llamada "Roma Salvada", a la cual concurrieron buena parte de los revolucionarios. El jefe de la policía intentó convencer al actor de que no se presentara y que, con la excusa de que éste estuviera enfermo, la obra fuera reemplazara con "Misantropía y arrepentimiento", del poeta alemán Kotzebue. Los rumores de censura policial se extendieron con rapidez, por lo que Morante salió e interpretó la obra prevista, en la cual interpretaba a Cicerón. En el cuarto acto, Morante exclamaba lo siguiente:

Entre regir al mundo o ser esclavos ¡Elegid, vencedores de la tierra! ¡Glorias de Roma, majestad herida! ¡De tu sepulcro al pie, patria, despierta! César, Murena, Lúculo, escuchadme: ¡Roma exige un caudillo en sus querellas! Guardemos la igualdad para otros tiempos: ¡El Galo ya está en Roma! ¡Vuestra empresa del gran Camilo necesita el hierro! ¡Un dictador, un vengador, un brazo! ¡Designad al más digno y yo lo sigo!
Dicha escena encendió los ánimos revolucionarios, que desembocaron en un aplauso frenético a la obra. El propio Juan José Paso se levantó y gritó "¡Viva Buenos Aires libre!".

Lunes 21 de mayo


Invitación al Cabildo Abierto del 22 de mayo

A las tres, el Cabildo inició sus trabajos de rutina, pero se vieron interrumpidos por seiscientos hombres armados, agrupados bajo el nombre de "Legión Infernal", que ocuparon la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, y exigieron a gritos que se convocase a un cabildo abierto y se destituyese al virrey Cisneros. Llevaban un retrato de Fernando VII y en el ojal de sus chaquetas una cinta blanca que simbolizaba la unidad criollo-española. 

Entre los agitadores se destacaron Domingo French y Antonio Beruti. Estos desconfiaban de Cisneros y no creían que fuera a cumplir su palabra de permitir la celebración del cabildo abierto del día siguiente. El síndico Julián de Leyva no tuvo éxito en calmar a la multitud al asegurar que el mismo se celebraría como estaba previsto. La gente se tranquilizó y dispersó gracias a la intervención de Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, que aseguró que los reclamos de la Legión Infernal contaban con su apoyo militar y quien comunicó que él personalmente iba a designar las guardias para las avenidas de la Plaza con oficiales de Patricios y que dichas guardias estarían a las órdenes del Capitán Eustoquio Díaz Vélez, de cuya adhesión, de ninguna manera, podía dudar el pueblo.
El 21 de mayo se repartieron cuatrocientos cincuenta invitaciones entre los principales vecinos y autoridades de la capital. La lista de invitados fue elaborada por el Cabildo teniendo en cuenta a los vecinos más prominentes de la ciudad. Sin embargo el encargado de su impresión, Agustín Donado, compañero de French y Beruti, imprimió muchas más de las necesarias y las repartió entre los criollos.

El Excmo. Cabildo convoca á Vd. para que se sirva asistir, precisamente mañana 22 del corriente, á las nueve, sin etiqueta alguna, y en clase de vecino, al cabildo abierto que con avenencia del Excmo. Sr. Virrey ha acordado celebrar; debiendo manifestar esta esquela á las tropas que guarnecerán las avenidas de esta plaza, para que se le permita pasar libremente.

Martes 22 de mayo


El Cabildo Abierto, según Juan Manuel Blanes.

De los cuatrocientos cincuenta invitados al cabildo abierto solamente participaron unos doscientos cincuenta. French y Beruti, al mando de seiscientos hombres armados con cuchillos, trabucos y fusiles, controlaron el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos.

El cabildo abierto se prolongó desde la mañana hasta la medianoche, contando con diversos momentos, entre ellos la lectura de la proclama del Cabildo, el debate, "que hacía de suma duración el acto", como se escribió en el documento o acta, y la votación, individual y pública, escrita por cada asistente y pasada al acta de la sesión.

El debate en el Cabildo tuvo como tema principal la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. El principio de la retroversión de la soberanía planteaba que, desaparecido el monarca legítimo, el poder volvía al pueblo, y que éste tenía derecho a formar un nuevo gobierno.

Hubo dos posiciones principales enfrentadas: los que consideraban que la situación debía mantenerse sin cambios, respaldando a Cisneros en su cargo de virrey, y los que sostenían que debía formarse una junta de gobierno en su reemplazo, al igual que en España. No reconocían la autoridad del Consejo de Regencia de España y de Indias argumentando que las colonias en América no habían sido consultadas para su formación.
El debate abarcó también, de manera tangencial, la rivalidad entre criollos y españoles peninsulares, ya que quienes proponían mantener al virrey consideraban que la voluntad de los españoles debía primar por sobre la de los criollos.

Uno de los oradores de la primera postura fue el obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, líder de la iglesia local. Lué y Riega sostenía lo siguiente:

No solamente no hay por qué hacer novedad con el virrey, sino que aún cuando no quedase parte alguna de la España que no estuviese sojuzgada, los españoles que se encontrasen en la América deben tomar y reasumir el mando de ellas y que éste sólo podría venir a manos de los hijos del país cuando ya no hubiese un español en él. Aunque hubiese quedado un solo vocal de la Junta Central de Sevilla y arribase a nuestras playas, lo deberíamos recibir como al Soberano


El Cabildo Abierto, por Pedro Subercaseaux

Juan José Castelli habló a continuación, y sostuvo que los pueblos americanos debían asumir la dirección de sus destinos hasta que cesara el impedimento de Fernando VII de regresar al trono.

Desde la salida del Infante don Antonio, de Madrid, había caducado el Gobierno Soberano de Espa ña, que ahora con mayor razón debía considerarse haber expirado con la disolución de la Junta Central, porque, además de haber sido acusada de infidencia por el pueblo de Sevilla, no tenía facultades para el establecimiento del Supremo Gobierno de Regencia; ya porque los poderes de sus vocales eran personalísimos para el gobierno, y no podrían delegarse, ya por la falta de concurrencia de los Diputados de América en la elección y establecimiento de aquel gobierno, deduciendo de aquí su ilegitimidad, la re versión de los derechos de la Soberanía al pueblo de Buenos Aires y su libre ejercicio en la instalación de un nuevo gobierno, principalmente no existiendo ya, como se suponía no existir, la España en la dominación del señor don Fer nando Séptimo.

Pascual Ruiz Huidobro expuso que, dado que la autoridad que había designado a Cisneros había caducado, éste debía considerarse separado de toda función de gobierno, y que, en su función de representante del pueblo, el Cabildo debía asumir y ejercer la autoridad.

El fiscal Manuel Genaro Villota, representante de los españoles más conservadores, señaló que la ciudad de Buenos Aires no tenía derecho a tomar decisiones unilaterales sobre la legitimidad del virrey o el Consejo de Regencia sin hacer partícipes del debate a las demás ciudades del Virreinato. Argumentaba que ello rompería la unidad del país y establecería tantas soberanías como pueblos. Juan José Paso le dio la razón en el primer punto, pero adujo que la situación del conflicto en Europa y la posibilidad de que las fuerzas napoleónicas prosiguieran conquistando las colonias americanas demandaban una solución urgente.

Adujo entonces el argumento de la hermana mayor, por la cual Buenos Aires tomaba la iniciativa de realizar los cambios que juzgaba necesarios y convenientes, bajo la expresa condición de que las demás ciudades serían invitadas a pronunciarse a la mayor brevedad posible.26 La figura retórica de la "Hermana mayor", comparable a la gestión de negocios, es un nombre que hace una analogía entre la relación de Buenos Aires y las otras ciudades del Virreinato con una relación filial.



La postura de Cornelio Saavedra fue la que acabó imponiéndose.

El cura Juan Nepomuceno Solá opinaba que el mando debía entregarse al Cabildo, pero sólo en forma provisional, hasta la realización de una junta gubernativa con llamamiento a representantes de todas las poblaciones del virreinato.

El comandante Pedro Andrés García, íntimo amigo de Saavedra, comentó al votar: "Que considerando la suprema ley la salud del pueblo y advertido y aun tocado por sí mismo la efervescencia y acaloramiento de él con motivo de las ocurrencias de la Metrópoli, para que se varíe el Gobierno, que es a lo que aspira, cree de absoluta necesidad el que así se realice, antes de tocar desgraciados extremos, como los que se persuade habría, si aún no se resolviese así en la disolución de esta Ilustre Junta; repite por los conocimientos que en los días de antes de ayer, ayer y anoche ha tocado por sí mismo, tranquilizando los ánimos de los que con instancia en el pueblo así lo piden".

Cornelio Saavedra propuso que el mando se delegara en el Cabildo hasta la formación de una junta de gobierno, en el modo y forma que el Cabildo estimara conveniente. Hizo resaltar la frase de que "(...) y no queda duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando". A la hora de la votación, la postura de Castelli se acopló a la de Saavedra.

Luego de los discursos, se procedió a votar por la continuidad del virrey, solo o asociado, o por su destitución. La votación duró hasta la medianoche, y se decidió por amplia mayoría destituir al virrey: ciento cincuenta y cinco votos contra sesenta y nueve. Los votos contrarios a Cisneros se distribuyeron de la siguiente manera:

Fórmula según la cual la autoridad recae en el Cabildo: cuatro votos
Fórmula de Juan Nepomuceno de Sola: dieciocho votos
Fórmula de Pedro Andrés García, Juan José Paso y Luis José Chorroarín: veinte votos.
Fórmula de Ruiz Huidobro: veinticinco votos
Fórmula de Saavedra y Castelli: ochenta y siete votos
A la madrugada del día 23 se emitió el siguiente documento:

Hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente.

Miércoles 23 de mayo

Tras la finalización del Cabildo abierto se colocaron avisos en diversos puntos de la ciudad que informaban de la creación de la Junta y la convocatoria a diputados de las provincias, y llamaba a abstenerse de intentar acciones contrarias al orden público.

Por la mañana se reunió el Cabildo para contar los votos emitidos el día anterior y emite un documento:

hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo (...) hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente.

Jueves 24 de mayo

El día 24 el Cabildo, a propuesta del síndico Leyva, conformó la nueva Junta, que debía mantenerse hasta la llegada de los diputados del resto del Virreinato. Estaba formada por:

Presidente y comandante de armas:

Baltasar Hidalgo de Cisneros

Vocales:

Cornelio Saavedra (militar, criollo)
Juan José Castelli (abogado, criollo)
Juan Nepomuceno Solá (sacerdote, español)
José Santos Incháurregui (comerciante, español)

Dicha fórmula respondía a la propuesta del obispo Lué y Riega de mantener al virrey en el poder con algunos asociados o adjuntos, a pesar de que en el Cabildo abierto la misma hubiera sido derrotada en las elecciones. Los cabildantes consideraban que de esta forma se contendrían las amenazas de revolución que tenían lugar en la sociedad.

 Asimismo, se incluyó un reglamento constitucional de trece artículos, redactado por Leyva, que regiría el accionar de la Junta. Entre los principios incluidos, se preveía que la Junta no ejercería el poder judicial, que sería asumido por la Audiencia; que Cisneros no podría actuar sin el respaldo de los otros integrantes de la Junta; que el Cabildo podría deponer a los miembros de la Junta que faltaran a sus deberes y debía aprobar las propuestas de nuevos impuestos; que se sancionaría una amnistía general respecto de las opiniones emitidas en el cabildo abierto del 22; y que se pediría a los cabildos del interior que enviaran diputados. Los comandantes de los cuerpos armados dieron su conformidad, incluyendo a Saavedra y Pedro Andrés García.

Cuando la noticia fue dada a conocer, tanto el pueblo como las milicias volvieron a agitarse, y la plaza fue invadida por una multitud comandada por French y Beruti. La permanencia de Cisneros en el poder, aunque fuera con un cargo diferente al de virrey, era vista como una burla a la voluntad del Cabildo Abierto. El coronel Martín Rodríguez lo explicaba así:

Si nosotros nos comprometemos a sostener esa combinación que mantiene en el gobierno a Cisneros, en muy pocas horas tendríamos que abrir fuego contra nuestro pueblo, nuestros mismos soldados nos abandonarían; todos sin excepción reclaman la separación de Cisneros.

Hubo una discusión en la casa de Rodríguez Peña, lugar en que se runieron dirigentes civiles y oficiles de los cuerpos, entre ellos: Manuel Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, Domingo French y Feliciano Antonio Chiclana donde se llegó a dudar de la lealtad de Saavedra. Castelli se comprometió a intervenir para que el pueblo fuera consultado nuevamente, y entre Mariano Moreno, Matías Irigoyen y Feliciano Chiclana se calmó a los militares y a la juventud de la plaza. Finalmente decidieron deshacer lo hecho, convocar nuevamente al pueblo y obtener del cabildo una modificación sustancial con una lista de candidatos propios. Cisneros no podía figurar.

Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la residencia de Cisneros informando el estado de agitación popular y sublevación de las tropas, y demandando su renuncia. Lograron conseguir en forma verbal su dimisión. Un grupo de patriotas reclamó en la casa del síndico Leyva que se convocara nuevamente al pueblo, y pese a sus resistencias iniciales finalmente accedió a hacerlo.

Viernes 25 de mayo

Durante la mañana del 25 de mayo, una gran multitud comenzó a reunirse en la Plaza Mayor, actual Plaza de Mayo, liderados por los milicianos de Domingo French y Antonio Beruti. Se reclamaba la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia definitiva del virrey Cisneros y la formación de otra Junta de gobierno. El historiador Bartolomé Mitre afirmó que French y Beruti repartían escarapelas celestes y blancas entre los concurrentes; historiadores posteriores ponen en duda dicha afirmación, pero sí consideran factible que se hayan repartido distintivos entre los revolucionarios. Ante las demoras en emitirse una resolución, la gente comenzó a agitarse, reclamando:

"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!"

La multitud invadió la sala capitular, reclamando la renuncia del virrey y la anulación de la resolución tomada el día anterior.

El Cabildo se reunió a las nueve de la mañana y reclamó que la agitación popular fuese reprimida por la fuerza. Con este fin se convocó a los principales comandantes, pero éstos no obedecieron las órdenes impartidas. Los que sí lo hicieron afirmaron que no solo no podrían sostener al gobierno, sino tampoco a sus tropas, y que en caso de intentar reprimir las manifestaciones serían desobedecidos por estas.

Cisneros seguía resistiéndose a renunciar, y tras mucho esfuerzo los capitulares lograron que ratificase y formalizase los términos de su renuncia, abandonando pretensiones de mantenerse en el gobierno. Esto, sin embargo, resultó insuficiente, y representantes de la multitud reunida en la plaza reclamaron que el pueblo reasumiera la autoridad delegada en el Cabildo Abierto del día 22, exigiendo la formación de una Junta. Además, se disponía el envío de una expedición de quinientos hombres para auxiliar a las provincias interiores.

Pronto llegó a la sala capitular la renuncia de Cisneros, "prestándose á ello con la mayor generosidad y franqueza, resignado á mostrar el punto á que llega su consideración por la tranquilidad pública y precaución de mayores desórdenes".31 La composición de la Primera Junta surge de un escrito presentado por French y Beruti y respaldado por un gran número de firmas. Sin embargo, no hay una posición unánime entre los historiadores sobre la autoría de dicho escrito. Algunos como Vicente Fidel López sostienen que fue exclusivamente producto de la iniciativa popular. Para otros, como el historiador Miguel Ángel Scenna, lo más probable es que la lista haya sido el resultado de una negociación entre tres partidos, que habrían ubicado a tres candidatos cada uno: los carlotistas, los juntistas o alzaguistas, y el "partido miliciano". Belgrano, Castelli y Paso eran carlotistas. Los partidarios de Álzaga eran Moreno, Matheu y Larrea. No hay duda de que Saavedra y Azcuénaga representaban al poder de las milicias formadas durante las invasiones inglesas; en el caso de Alberti, esta pertenencia es más problemática.

Los capitulares salieron al balcón para presentar directamente a la ratificación del pueblo la petición formulada. Pero, dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente en la plaza había disminuido, cosa que Julián de Leyva adujo para ridiculizar la pretensión de la diputación de hablar en nombre del pueblo. Esto colmó la paciencia de los pocos que se hallaban en la plaza bajo la llovizna. A partir de ese momento (dice el acta del Cabildo),...se oyen entre aquellos las voces de que si hasta entonces se había procedido con prudencia porque la ciudad no experimentase desastres, sería ya preciso echar mano a los medios de violencia; que las gentes, por ser hora inoportuna, se habían retirado a sus casas; que se tocase la campana de Cabildo, y que el pueblo se congregase en aquel lugar para satisfacción del Ayuntamiento; y que si por falta del badajo no se hacía uso de la campana, mandarían ellos tocar generala, y que se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufriría la ciudad lo que hasta entonces se había procurado evitar.

El badajo de la campana del cabildo había sido mandado retirar por el virrey Santiago de Liniers tras la asonada de Álzaga de 1809. Ante la perspectiva de violencias mayores, el petitorio fue leído en voz alta y ratificado por los asistentes. El reglamento que regiría a la Junta fue, a grandes rasgos, el mismo que se había propuesto para la Junta del 24, añadiendo que el Cabildo controlaría la actividad de los vocales y que la Junta nombraría reemplazantes en caso de producirse vacantes. La Primera Junta estaba compuesta de la siguiente manera:

Cnel. Cornelio Saavedra

Vocales

Dr. Juan José Castelli
Dr. Manuel Belgrano
Cnel. Miguel de Azcuénaga
Dr. Manuel Alberti
Domingo Matheu
Juan Larrea

Secretarios

Dr. Juan José Paso
Dr. Mariano Moreno

La Junta estaba conformada por representantes de diversos sectores de la sociedad: Saavedra y Azcuénaga eran militares, Belgrano, Castelli, Moreno y Paso eran abogados, Larrea y Matheu eran comerciantes, y Alberti era sacerdote. Desde otro punto de vista, los tres partidos revolucionarios estaban representados por tres miembros cada uno: Saavedra, Azcuénaga y Alberti eran moderados, Castelli, Belgrano y Paso eran carlotistas y Matheu, Larrea y Moreno eran juntistas o alzaguistas.

Acto seguido, Saavedra habló a la muchedumbre reunida bajo la lluvia, y luego se trasladó al Fuerte entre salvas de artillería y toques de campana.

Al mismo tiempo que el sol se ponía en el horizonte, una compañía de Patricios mandada por Don Eustoquio Díaz Vélez anunciaba, al son de cajas y voz de pregoneros, que el Virrey de las Provincias Unidas del Río de la Plata había caducado, y que el Cabildo reasumía el mando supremo del Virreynato por voluntad del pueblo.
El mismo 25, Cisneros despachó a José Melchor Lavín rumbo a Córdoba, para advertir a Santiago de Liniers lo sucedido y reclamarle acciones militares contra la Junta.

La versión de CisnerosEl depuesto virrey Cisneros brindó su versión de los hechos de la semana de mayo en una carta dirigida al rey Fernando VII, con fecha 22 de junio de 1810:

Había yo ordenado que se apostase para este acto una compañía en cada bocacalle de las de la plaza a fin de que no se permitiese entrar en ella ni subir a las Casas Capitulares persona alguna que no fuese de las citadas; pero la tropa y los oficiales eran del partido; hacían lo que sus comandantes les prevenían secretamente y éstos les prevenían lo que les ordenaba la facción: negaban el paso a la plaza a los vecinos honrados y lo franqueaban a los de la confabulación; tenían algunos oficiales copia de las esquelas de convite sin nombre y con ellos introducían a las casas del Ayuntamiento a sujetos no citados por el Cabildo o porque los conocían de la parcialidad o porque los ganaban con dinero, así es que en una Ciudad de más de tres mil vecinos de distinción y nombre solamente concurrieron doscientos y de éstos, muchos pulperos, algunos artesanos, otros hijos de familia y los más ignorantes y sin las menores nociones para discutir un asunto de la mayor gravedad.

Circular a los cabildos del virreinato

En el acta del Cabildo de Buenos Aires del 25 de mayo, se indicaba a la Junta que remitiera una circular a los cabildos del virreinato, para que las provincias envíen diputados a la capital:

Apartado X: que los referidos SS. despachen sin perdida de tiempo ordenes circulares a los Xefes de lo interior y demas a quienes corresponde, encargandoles muy estrechamente baxo de responsabilidad, hagan que los respectivos Cabildos de cada uno convoquen por medio de esquelas a la parte principal y mas sana del vecindario, para que formando un congreso de solos los que en aquella forma hubiesen sido llamados elijan sus representantes y estos hayan de reunirse á la mayor brevedad en esta Capital.

La Junta hizo una circular el 27 de mayo solicitando la elección de los diputados:

Asimismo importa que V. quede entendido que los diputados han de irse incorporando en esta junta, conforme y por el orden de su llegada á la capital, para que así se hagan de la parte de confianza pública que conviene al mejor servicio del rey y gobierno de los pueblos, imponiéndose con cuanta anticipación conviene á la formación de la general de los graves asuntos que tocan al gobierno. Por lo mismo, se habrá de acelerar el envío de diputados, entendiendo deber ser uno por cada ciudad ó villa de las provincias, considerando que la ambición de los extranjeros puede excitarse á aprovechar la dilación en la reunión para defraudar á Su Majestad los legítimos derechos que se trata de preservar.

El haber derrocado al virrey y a la junta que en principio se había formado para representarlo, reemplazándolos por la Primera Junta fue algo escandaloso para muchos y por lo tanto las primeras reacciones en el virreinato ante lo sucedido no fueron las mejores:

En Córdoba se armó una contrarrevolución, liderada por Liniers.
En Mendoza hubo algunas reticencias en aceptar a la nueva Junta.
En Salta hubo muchas discusiones.
La resistencia fue activa en el Alto Perú, Paraguay y Montevideo.

Intenciones revolucionarias

Artículo principal: Máscara de Fernando VII

Aunque el gobierno surgido el 25 de mayo se pronunciaba fiel al rey español depuesto Fernando VII, los historiadores coinciden en que dicha lealtad era simplemente una maniobra política.38 39 40 La Primera Junta no juró fidelidad al Consejo de Regencia de España e Indias, un organismo de la Monarquía Española aún en funcionamiento, y en 1810 la posibilidad de que Napoleón Bonaparte fuera derrotado y Fernando VII volviera al trono, lo cual ocurrió finalmente el 11 de diciembre de 1813 con la firma del Tratado de Valençay, parecía remota e inverosímil. El propósito del engaño consistía en ganar tiempo para fortalecer la posición de la causa patriótica, evitando las reacciones que habría motivado una revolución aduciendo que aún se respetaba la autoridad monárquica y que no se había realizado revolución alguna. La maniobra es conocida como la "Máscara de Fernando VII" y fue mantenida por la Primera Junta, la Junta Grande, el primer, segundo y Tercer Triunvirato y los directores supremos, hasta la declaración de la Independencia de la Argentina, en 1816.

Cornelio Saavedra habló privadamente del tema con Juan José Viamonte en una carta del 27 de junio de 1811. Dicha carta fue rescatada con posterioridad.

...las Cortes extranjeras y muy particularmente la de Inglaterra, nada exigen, más que llevemos adelante el nombre de Fernando y el odio a Napoleón; en estos ejes consiste el que no sea (Inglaterra) nuestra enemiga declarada... la Corte de Inglaterra... no se considera obligada... a sostener una parte de la monarquía española contra la otra... a condición que reconozcan su soberano legítimo... luego, si nosotros no reconociésemos a Fernando, tendría la Inglaterra derecho... a sostener a nuestros contrarios... y nos declararía la guerra... En medio de estas poderosas consideraciones quiere el... ciudadano Zamudio se grite: ¡Independencia! ¡Independencia! ¿Qué (se) pierde en que de palabra y por escrito digamos: ¡Fernando! ¡Fernando!

Para Gran Bretaña el cambio era favorable, ya que facilitaba el comercio con las ciudades de la zona sin que éste se viera obstaculizado por el monopolio del mismo que España mantenía con sus colonias. Sin embargo, Gran Bretaña priorizaba la guerra en Europa contra Francia, aliada a los sectores del poder español que todavía no habían sido sometidos, y no podía aparecer apoyando a los movimientos independentistas americanos ni permitir que la atención militar de España se dividiera en dos frentes diferentes. En consecuencia presionaron para que las manifestaciones independentistas no se hicieran explícitas. Dicha presión fue ejercida por Lord Strangford, embajador de Inglaterra en la corte de Río de Janeiro, que manifestó su apoyo a la Junta pero lo condicionó "...siempre que la conducta de esa Capital sea consecuente y se conserve a nombre del Sr. Dn. Fernando VII y de sus legítimos sucesores".

Los grupos que apoyaron o llevaron adelante la revolución no eran completamente homogéneos en sus propósitos, y varios tenían intereses dispares entre sí. Los criollos progresistas y los jóvenes, representados en la junta por Moreno, Castelli, Belgrano o Paso, aspiraban a realizar una profunda reforma política, económica y social. Por otro lado, los militares y burócratas, cuyos criterios eran llevados adelante por Saavedra, sólo pretendían una renovación de cargos: aspiraban a desplazar a los españoles del ejercicio exclusivo del poder, pero heredando sus privilegios y atribuciones. 
Los comerciantes y hacendados subordinaban la cuestión política a las decisiones económicas, especialmente las referidas a la apertura o no del comercio con los ingleses. Finalmente, algunos grupos barajaron posibilidades de reemplazar a la autoridad del Consejo de Regencia por la de Carlota Joaquina de Borbón o por la corona británica, pero tales proyectos tuvieron escasa repercusión.

Estos grupos trabajaron juntos para el fin común de expulsar a Cisneros del poder, pero al conformarse la Primera Junta comenzaron a manifestar sus diferencias internas.

En la revolución no intervinieron factores religiosos, debido a que todas las corrientes revolucionarias y realistas coincidían en su apoyo a la religión católica. Aun así, la mayor parte de los dirigentes eclesiásticos se oponían a la revolución. En el Alto Perú los realistas y las autoridades religiosas procuraron equiparar a los revolucionarios con herejes, pero los dirigentes revolucionarios siempre impulsaron políticas conciliatorias en los aspectos religiosos. Los curas y frailes, en cambio, estaban divididos geográficamente, los de las provincias "de abajo" eran leales a la Revolución, mientras que los del Alto Perú prefirieron continuar leales a la monarquía.

Acontecimientos posteriores


La Primera Junta. Óleo de Julio Vila y Prades.
Artículo principal: Primera Junta
Ni el consejo de Regencia, ni los miembros de la Real Audiencia ni la población española proveniente de Europa creyeron la premisa de la lealtad al rey Fernando VII, y no aceptaron de buen grado la nueva situación. Los miembros de la Audiencia no quisieron tomar juramento a los miembros de la Primera Junta, y al hacerlo lo hicieron con manifestaciones de desprecio. El 15 de junio los miembros de la Real Audiencia juraron fidelidad en secreto al Consejo de Regencia y enviaron circulares a las ciudades del interior, llamando a desoír al nuevo gobierno. Para detener sus maniobras la Junta convocó a todos los miembros de la audiencia, al obispo Lué y Riega y al antiguo virrey Cisneros, y con el argumento de que sus vidas corrían peligro fueron embarcados en el buque británico Dart. Su capitán Marcos Brigut recibió instrucciones de Larrea de no detenerse en ningún puerto americano y de trasladar a todos los embarcados a las Islas Canarias. Tras la exitosa deportación de los grupos mencionados se nombró una nueva Audiencia, compuesta íntegramente por criollos leales a la revolución.

Con la excepción de Córdoba, las ciudades que hoy forman parte de la Argentina respaldaron a la Primera Junta. El Alto Perú no se pronunciaba en forma abierta, debido a los desenlaces de las revoluciones en Chuquisaca y La Paz de poco antes. El Paraguay estaba indeciso. En la Banda Oriental se mantenía un fuerte bastión realista, así como en Chile.

Mariano Moreno, uno de los integrantes más notorios de la Primera Junta.

Santiago de Liniers encabezó una contrarrevolución en Córdoba, contra la cual se dirigió el primer movimiento militar del gobierno patrio. Montevideo estaba mejor preparada para resistir un ataque de Buenos Aires, y la Cordillera de los Andes establecía una efectiva barrera natural entre los revolucionarios y los realistas en Chile, por lo que no hubo enfrentamientos militares hasta la realización del Cruce de los Andes por José de San Martín y el Ejército de Los Andes algunos años después. A pesar del alzamiento de Liniers y su prestigio como héroe de las Invasiones Inglesas, la población cordobesa en general respaldaba a la revolución, lo cual llevaba a que el poder de su ejército se viera minado por deserciones y sabotajes.

El alzamiento contrarrevolucionario de Liniers fue rápidamente sofocado por las fuerzas comandadas por Francisco Ortiz de Ocampo. Sin embargo, una vez capturados Ocampo se negó a fusilar a Liniers ya que había peleado junto a él en las Invasiones Inglesas, por lo que la ejecución fue realizada por Castelli.

Luego de sofocar dicha rebelión se procedió a enviar expediciones militares a las diversas ciudades del interior, reclamando apoyo para la Primera Junta. Se reclamó el servicio militar a casi todas familias, tanto pobres como ricas, ante lo cual la mayor parte de las familias patricias decidían enviar a sus esclavos al ejército en lugar de a sus hijos. Esta es una de las razones de la disminución de la población negra en Argentina.

La Primera Junta amplió su número de miembros incorporando en sí misma a los diputados enviados por las ciudades que respaldaban a la Revolución, tras lo cual la Junta pasó a ser conocida como la Junta Grande.

Véase también: Surgimiento del Estado Argentino

Consecuencias

Según el historiador Félix Luna en su libro Breve historia de los argentinos, una de las consecuencias principales de la Revolución de Mayo sobre la sociedad, que dejaba de ser un virreinato, fue el cambio de paradigma con el cual se consideraba la relación entre el pueblo y los gobernantes. Hasta aquel entonces, primaba la concepción del bien común: en tanto se respetaba completamente a la autoridad monárquica, si se consideraba que una orden proveniente de la corona de España era perjudicial para el bien común de la población local, se la cumplía a medias o se la ignoraba. Esto era un procedimiento habitual. Con la revolución, el concepto del bien común dio paso al de la soberanía popular, impulsado por personas como Moreno, Castelli o Monteagudo, que sostenía que, en ausencia de las autoridades legítimas, el pueblo tenía derecho a designar a sus propios gobernantes. Con el tiempo, la soberanía popular daría paso a la regla de la mayoría, que plantea que es la mayoría de la población la que determina, al menos en teoría, al gobierno en ejercicio. Esta maduración de ideas fue lenta y progresiva, y llevó muchas décadas hasta cristalizarse de una manera electoral, pero fue lo que llevó finalmente a la adopción del sistema republicano como forma de gobierno de Argentina.

Otra consecuencia, también según el mencionado historiador, fue la disgregación de los territorios que correspondían al Virreinato del Río de la Plata. La mayor parte de las ciudades que lo componían tenían poblaciones, producciones, mentalidades, contextos e intereses diferentes entre sí. Estos pueblos se mantenían unidos gracias a la autoridad del gobierno español; al desaparecer ésta, las poblaciones de Montevideo, Paraguay y el Alto Perú comenzaron a distanciarse de Buenos Aires. La escasa duración del Virreinato del Río de la Plata, de apenas treinta y ocho años, no logró que se forjara un sentimiento patriótico que las ligara como una unidad común.

Juan Bautista Alberdi consideró a la Revolución de Mayo una de las primeras manifestaciones de las disputas de poder entre la ciudad de Buenos Aires y las del interior, uno de los ejes alrededor del cual giraron las guerras civiles argentinas. Alberdi escribió en sus Escritos póstumos lo siguiente:

La revolución de Mayo de 1810, hecha por Buenos Aires, que debió tener por objeto único la independencia de la República Argentina respecto de España, tuvo además el de emancipar a la provincia de Buenos Aires de la Nación Argentina, o más bien el de imponer la autoridad de su provincia a la nación emancipada de España. Ese día cesó el poder español y se instaló el de Buenos Aires sobre las provincias argentinas.
Análisis historiográfico


La Pirámide de Mayo, situada en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires.

La primera escuela notable de interpretación historiográfica de la historia de Argentina fue la fundada por Bartolomé Mitre. Mitre consideraba a la Revolución de Mayo como una expresión icónica del igualitarismo político, como el conflicto entre las libertades modernas y la opresión representada por la monarquía española, y el intento de establecer una organización nacional sobre principios constitucionales en contraposición al liderazgo de los caudillos.

Por su parte, Esteban Echeverría sintetizaba los ideales de Mayo en los conceptos de progreso y democracia. En el futuro, dichos conceptos serían el eje alrededor del cual se diferenciarían la historia canónica de la historia revisionista en lo referido a los eventos de Mayo. La versión canónica reivindica el progreso y justifica el abandono o demora de la concreción de los ideales democráticos para no poner en riesgo la prosperidad económica aduciendo que la sociedad de entonces aún no estaba capacitada para aprovechar apropiadamente la libertad política. Dicha situación fue conocida como la instauración de la "República posible".

En la vereda opuesta, el revisionismo criticaba abiertamente la no conformación de una democracia auténtica. El historiador José María Rosa, por ejemplo, afirmó que la historia canónica presentaba a la revolución como el producto exclusivo de un sector reducido de la población movido por el deseo de libertades de comercio y libertades individuales, minimizando la implicación de las masas populares o el deseo de la independencia por la independencia misma.48 Asimismo, Rosa consideró que la historia canónica minimizaba u ocultaba las posturas políticas de Manuel Belgrano, presentándolo en cambio únicamente como un líder militar.

La figura de Mariano Moreno también motivó disputas por sus métodos confrontativos. Algunos historiadores lo ven como el principal impulsor de la Revolución, o bien del gobierno surgido de ésta, mientras que otros relativizan su influencia. También existen disparidades sobre su consideración o no como jacobino, el arraigo o desarraigo popular de sus posturas, o el análisis de su pensamiento, sus fuentes o sus acciones. Sin embargo, más allá de los juicios de valor de cada historiador, hay consenso entre los mismos en considerar a Mariano Moreno como uno de los protagonistas de Mayo con la postura revolucionaria más radical y decidida.47

Por último, aunque parece evidente que no puede asignarse a un día y a un hecho puntual la carga simbólica de la independencia y constitución de la Argentina libre y soberana, hay quienes consideran el 9 de julio, fecha de la declaración de la independencia, como ícono del nacimiento del país, y otros, a la fecha del 25 de mayo. Uno de los motivos del debate tiene que ver con el hecho de que hay quienes consideran que la Revolución de Mayo fue un acontecimiento protagonizado solo por Buenos Aires mientras que la Declaración de la Independencia fue un acto que contó con la activa participación de las provincias. Parece claro, eso sí, que la Revolución de Mayo es la celebración del inicio de una serie de acontecimientos que desembocaron en la formalización de la independencia en 1816.

Homenajes.

Artículo principal: Centenario Argentino
Artículo principal: Bicentenario de Argentina
En la actualidad, el 25 de mayo es recordado como una fecha patria en Argentina, con el carácter de feriado nacional. El mismo es inamovible, por lo que se celebra exactamente el 25 independientemente del día de la semana. La fecha fue feriado de Uruguay desde 1834 hasta 1933, con el nombre Día de América.

En el año 1910 "El Centenario de la Revolución de Mayo fue celebrado con toda la grandeza que correspondía a la propseridad de las elites, y ese mismo año ... en el mes de abril, Roque Sáenz Peña fue elegido presidente de la República. Muy poco después iba a posibilitar, mediante la ley electoral que recuerda su nombre, el ejercicio del sufragio universal a todos los varones mayores de dieciocho años, en comicios de ejemplar limpieza."

Ya a finales del siglo XIX Argentina iba consiguiendo un papel destacado en el mundo occidental gracias al progreso que le brindó el comercio de sus productos agrícologanaderos, como la carne, el cuero, la lana y el trigo, lo que enriqueció grandemente a las familias estancieras, a los frigoríficos y a otros comerciantes que comenzaron a adoptar las formas de vida de los sectores sociales altos de Europa y Estados Unidos de la belle époque. Empero esta imponente realidad contrastaba con la situación de millones de inmigrantes que -atraídos por las posibilidades que ofrecía este rico país- cruzaron el Océano Atlántico en procura de una mejor calidad de vida, en paz y con posibilidades de progreso y ascenso socioeconómico, que estas tierran les ofrecían en ese entonces. Si bien la gran mayoría de ellos, en poco tiempo, se fueron integrando al tejido social y conformaron la base del destacado estrato social medio argentino, otros –en cambio– continuaron viviendo en condiciones de pobreza.



Centenario de la Revolución de Mayo. Tedeum del 25 de mayo de 1910. El presidente argentino José Figueroa Alcorta y la Infanta Isabel de Borbón a la cabeza.


El presidente Arturo Frondizi junto al presidente del Consejo Nacional de Gobierno de Uruguay, Eduardo Víctor Haedo, en 1960, en un acto por el Sesquicentenario de la Revolución de Mayo.
Ello no fue óbice para durante los festejos del Centenario Argentino llegaran al país embajadores y comitivas especiales para tan importante celebración, que fueron recibidos por el presidente José Figueroa Alcorta y alojados –en muchos casos– por las familias tradicionales. La visita más esperada fue la de la Infanta Isabel de Borbón, tía del rey Alfonso XIII de España, quien se hospedó con toda la pompa en el palacio de la familia Bary, en la avenida Alvear y que inaugurara un nuevo edificio conocido como el Palacio Vera que fuera edificado por su propietario, el rico estanciero Eustoquio Díaz Vélez (hijo), precisamente en la Avenida de Mayo, la nueva y más prestigiosa vía de la ciudad de Buenos Aires.

Arribaron también mandatarios de países hermanos como Pedro Montt, presidente de Chile y Eugenio Larraburu, vicepresidente del Perú. Representaciones de Uruguay, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Holanda y Japón figuraron entre la lista de los estados participantes que participaron de los diversos desfiles castrences. El imponente y novísimo Teatro Colón fue el escenario de una gran función de la lírica en donde fue cantada la obra Rigoletto por Titta Ruffo, el impresionante barítono italiano.

Pero los festejos por el primer siglo de la Revolución de Mayo no solamente fueron a nivel estatal sino que también llegaron a Argentina intelectuales y escritores de aquella época: Ramón del Valle Inclán, Jacinto Benavente, Vicente Blasco Ibáñez –éstos de la madre patria–, Georges Clemenceau, Jean Jaurès y Anatole France –estos tres últimos, franceses–.

Con motivo de El Centenario se erigieron monumentos ideados por las distintas y progresistas comunidades que habitaban la ya cosmopolita ciudad de Buenos Aires y que hoy en día son excepcionales exponentes de su arquitetura histórico urbana.

Bicentenario Argentino. Videomapping sobre el Cabildo.

En el año 2010 se cumplieron doscientos años de la Revolución de Mayo, lo que motivó las celebraciones del Bicentenario de la República Argentina. La fecha, así como también la imagen de un Cabildo en forma genérica, se utilizan en diversas variantes para homenajear la Revolución de Mayo. Dos de las más notables son la Avenida de Mayo y la Plaza de Mayo, en esta última se erigió la Pirámide de Mayo al año de la revolución, la cual fue reconstruida con su aspecto actual en 1856. "25 de mayo" es el nombre de diversas divisiones administrativas, localidades, espacios públicos y accidentes geográficos de la Argentina; se pueden mencionar el departamento Veinticinco de Mayo en San Juan, la localidad de Veinticinco de Mayo en la Provincia de Buenos Aires, la Plaza 25 de Mayo en Rosario, la Plaza 25 de Mayo en La Rioja y la "isla Veinticinco de Mayo" (conocida internacionalmente como Isla Rey Jorge). También se utiliza un Cabildo conmemorativo en las monedas de 25 centavos, y una imagen del Sol de Mayo en las de 5 centavos.

La Revolución de Mayo en la cultura popular

El carácter de fecha patria del 25 de mayo motiva que cada año la misma sea descripta con frecuencia en las revistas infantiles argentinas, como por ejemplo Billiken, así como también en manuales de uso escolar en las escuelas primarias. Dichas publicaciones suelen omitir algunos aspectos del evento histórico que por su violencia o contenido político podrían considerarse inapropiados para menores de edad, tales como el elevado armamentismo de la población de aquella época (consecuencia de la preparación contra la segunda Invasión Inglesa o las luchas sociales entre los criollos y los españoles continentales. En su lugar, se enfoca a la revolución como un evento desprovisto de violencia y que inevitablemente habría sucedido de una u otra forma, se pone el acento en aspectos folklóricos y secundarios tales como el estado del tiempo del 25 y si ese día llovía o no, o si el uso de paraguas estaba extendido o limitado a una minoría. 
También se presentan como personajes arquetípicos de la revolución a diversos pregoneros, entre ellos el vendedor de velas, el aguatero, la mazamorrera repartiendo empanadas entre los concurrentes a la plaza el 25 de mayo.


Los acontecimientos fueron representados en La Revolución de Mayo, una de las primeras películas mudas de Argentina, filmada en el año 1909 por Mario Gallo y estrenado en 1910, año del centenario. Fue el primer film de ficción argentino realizado con actores profesionales.

fuente: wikipedia