domingo, 15 de junio de 2014

GEORREFERENCIACION, SU HISTORIA SUS APLICACIONES EN SEGURIDAD CIUDADANA


PUBLICA: ANDRES PENACHINO
La Georreferenciación como herramienta para el diagnóstico de problemas de seguridad ciudadana en el ámbito local

Sin duda, el fenómeno delictivo es un tema complejo, y muchas veces parece que cualquier acción que se realice para prevenirlo o controlarlo resulta insuficiente.  En este sentido, los programas que se proponen enfrentan el desafío de crear y mejorar sus estrategias de focalización de recursos, especialmente a pequeña escala.  Para esto es fundamental desarrollar diagnósticos de calidad basados en indicadores válidos y confiables.  En este contexto, vale la pena analizar la posibilidad de utilizar la georreferenciación de variables delictivas como una herramienta de alto valor en la focalización de acciones de prevención y control.

DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE FENÓMENOS DELICTUALES 

El uso de la georreferenciación como herramienta analítica de la delincuencia se inició en 1942 cuando Shaw y McKay descubrieron que los delitos no se distribuyen al azar en el espacio urbano.  El análisis de arrestos juveniles –ocurridos entre 1900 y 1933 en la ciudad de Chicago- mostró la existencia de áreas urbanas en las cuales estas tasas se mantenían estables, pese a que se observaba una alta rotación de sus residentes.  Se concluyó entonces, que la localización de delitos en determinadas áreas urbanas se veía afectada por las características del contexto ecológico y estos lugares fueron denominados como “áreas desviadas” o “deviant places” (Stark, 1996).  El trabajo de Shaw y McKay es usualmente considerado como el iniciador del uso de la georreferenciación de variables relacionadas con la delincuencia, ya que dio inicio a una línea de investigación orientada a comprender los factores que explican la concentración espacial de variables delictivas.

INVESTIGACION

En este tema, es importante destacar que se pueden identificar al menos dos tipos de factores asociados: los situacionales y los sociales. Con respecto a los factores situacionales, se dice que la concentración espacial de hechos delictivos en áreas determinadas se debe a que éstas comparten caracteristicas que facilitan y/o precipitan su ocurrencia (Felson, 1996).  Un ejemplo de esto son algunas zonas en las cuales existe cierta concentración de blancos atractivos, como, por ejemplo, los centros comerciales donde las personas suelen andar con dinero.  Otro ejemplo se refiere a áreas que se vuelven vulnerables debido a una iluminación inadecuada o a la ausencia de vigilancia formal o informal.  
Dichas condiciones contribuyen a generar situaciones de anonimato donde una conducta delictiva se ve facilitada porque el potencial delincuente estima que existe una baja probabilidad de ser detectado y aprehendido.

En cuanto a los factores sociales, se ha observado que ciertas áreas con altos niveles de delitos se caracterizan por la concentración de problemas sociales, tales como altos índices de desempleo, pobreza, bajos indices educacionales, mala reputación de comunidades y barrios, alta rotación de residentes, falta de sentido de control sobre el contexto, baja presencia de prácticas protectoras de socialización y bajos niveles de participación, entre otros (Rutter Giller y Hagell,1998).

LA GENERACIÓN DE MAPAS DE DELINCUENCIA 

Existen, básicamente, dos tipos de mapas de inseguridad: de factores asociados: los situacionales y los sociales. 
Con respecto a los factores situacionales, se dice que la concentración espacial de hechos delictivos en áreas determinadas se debe a que éstas comparten características que facilitan y/o precipitan su ocurrencia (Felson, 1996).  Un ejemplo de esto son algunas zonas en las cuales existe cierta concentración de blancos atractivos, como, por ejemplo, los centros comerciales donde las personas suelen andar con dinero.  
Otro ejemplo 
se refiere a áreas que se vuelven vulnerables debido a una iluminación inadecuada o a la ausencia de vigilancia formal o informal.  Dichas condiciones contribuyen a generar situaciones de anonimato donde una conducta delictiva se ve facilitada porque el potencial delincuente estima que existe una baja probabilidad de ser detectado y aprehendido.  
En cuanto a los factores sociales, se ha observado que ciertas áreas con altos niveles de delitos se caracterizan por la concentración de problemas sociales, tales como altos índices de desempleo, pobreza, bajos índices educacionales, mala reputación de comunidades y barrios, alta rotación de residentes, falta de sentido de control sobre el contexto, baja presencia de prácticas protectoras de socialización y bajos niveles de participación, entre otros (Rutter Giller y Hagell, 1998 
1) TIPOS DE MAPAS 

Existen, básicamente, dos tipos de mapas de inseguridad:  los mapas conductuales y los cognitivos o perceptuales.  Los primeros registran los lugares en los que ocurren determinadas comportamientos, como por ejemplo, dónde sucedió un asalto o arresto.  
En cambio, los mapas cognitivos permiten revelar cómo perciben los usuarios su espacio.  
En relación con la delincuencia, este segundo tipo de instrumento permite identificar aquellos lugares en los cuales las personas se sienten más atemorizadas o perciben mayores niveles de desorden social. En el contexto de un diagnóstico del delito orientado a la toma de decisiones, no sólo es relevante identificar lugares en que objetivamente ocurre una mayor victimización, sino que también sectores en que las personas se sientan atemorizadas o perciban que con frecuencia suceden hechos relacionados con una falta de control social.  Tanto la percepción de temor como el desorden social son variables relevantes que deben ser tomadas en cuenta ya que están asociadas a la inhibición de algunas conductas, como por ejemplo, ir a ciertos lugares.  
Es importante destacar que en el “Estudio comparado de políticas de prevención del crimen mediante el diseño ambiental” publicado por la Fundación Paz Ciudadana el año 2004, se constata que si bien la percepción de temor y de desorden social están asociados a la delincuencia, su distribución espacial no es siempre similar.  La distinción entre estos fenómenos es central en el desarrollo de políticas de prevención de la delincuencia de países como Canadá o Australia. 

FUENTES DE INFORMACIÓN PARA LA CONSTRUCCIÓN DE MAPAS DE DELINCUENCIA 

La información con la cual se construyen los mapas de delincuencia, puede tener al menos dos tipos de fuentes: 

Cuantitativas: especialmente útiles cuando se realiza el estudio de grandes extensiones territoriales, como por ejemplo, de una comuna.  Los mapas pueden ser construidos en base a denuncias de delitos o encuestas de victimización.  En el caso de estas últimas es relevante que el muestreo considere la “representatividad espacial” de los encuestados, para asegurar la representación de los distintos sectores territoriales. 

Cualitativas: apropiadas para trabajar en pequeñas extensiones territoriales, como por ejemplo, un barrio.  En estos casos los mapas pueden ser construidos sobre la base de entrevistas y grupos focales, ya sea con vecinos, encargados municipales, policías, entre otros. 
La utilidad de cualquier tipo de mapa de delincuencia depende de la precisión con la cual se definen los fenómenos que se van a georreferenciar.  Si lo que se busca es estudiar factores situacionales asociados, es necesario analizar por separado los patrones especiales de fenómenos acotados.  Por ejemplo, el patrón espacial del robo residencial puede ser diferente al patrón del robo en la vía pública, así como ambos pueden diferir del patrón espacial de la percepción de temor o desorden social. 

ANÁLISIS DE VARIABLES ASOCIADAS 

En el contexto de un diagnóstico orientado a la prevención, una vez identificados los “hot spots”, los mapas de delincuencia son utilizados para cruzar información relevante que permita establecer hipótesis sobre factores situacionales y sociales asociados.  
Particularmente, programas computacionales como el “Arc View” facilitan la realización de operaciones analíticas que permiten apreciar relaciones espaciales y caracterizar patrones de variables de delincuencia.  Un mapa de hechos delictivos puede ser superpuesto con indicadores de factores situacionales -como iluminación, ubicación de locales comerciales, plazas, colegios, entre otros-, indicadores sociales -nivel socioeconómico, índices de desempleo, escolaridad, entre otros-, e indicadores perceptuales -temor y desorden social-. En ambos casos, la formulación de hipótesis de trabajo se puede ver facilitada mediante la discusión comunitaria de mapas de delincuencia a través de talleres de participación ciudadana.  Ello, con el fin de indagar en su experiencia respecto de los factores que pueden estar explicando los patrones observados en los mapas. A continuación se muestran algunos ejemplos y aplicaciones de la georreferenciación de mapas de delincuencia. 


FUENTE: MATERIAL DE LA BIBLIOTECA DEL PROGRAMA COMUNIDADES SEGURAS ONG

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