viernes, 27 de junio de 2014

LO PEOR QUE PUEDE PASAR ES NEGAR SU EXISTENCIA


POR: ANDRES PENACHINO

El crimen organizado en Argentina y su actual relación con el narcotráfico.

La tan mentada globalización, sin duda también alcanzo a la criminalidad y el delito organizado que hoy desconoce cualquier tipo de fronteras. 
Que además recibe un impulso de singular complejidad con la mundialización de las comunicaciones, las transacciones comerciales, económicas y financieras de orden internacional. 
El crimen organizado es una realidad concreta en Argentina cuyas acciones repercuten a nivel mundial. 

La expresión “crimen organizado”, sin dudas devenido del termino Mafias, fue esbozado en noviembre de 1994 por el Consejo Económico y Social de la Organización de Naciones Unidas, producto de la Conferencia Ministerial Mundial sobre la Delincuencia Transnacional Organizada, efectuada en Italia.
Los intereses que se movilizan en los negocios espurios son realmente increíbles, echando buenas raíces  en países con mayores índices de corrupción, pobreza, exclusión y carencia de controles fiscales, jurídicos e institucionales. La Argentina no es la excepción.

En Argentina, el accionar de bandas criminales internacionales data de principios del siglo pasado cuya manifestación mas importante fue, la Swig Migdal, que, desde 1906  a 1930 controlaría el negocio de la prostitución en el país. 

Su mano de obra (en su mayoría mujeres judías) eran traídas desde Europa oriental (Polonia) con falsas promesas matrimoniales, antes de ser distribuidas en los tres mil prostíbulos que esa organización regenteaba en Buenos Aires y Rosario. El jefe de esta organización se llamaba Noe Trauman  también de origen judío, cuyo imperio se prolongó hasta 1930, cuando Raquel Liberman (una de sus protegidas) efectuó formalmente una denuncia ante las autoridades de aquella época contando con detalle el modus operandi de esta organización.

 Llegando a estos tiempos, han desembarcado y proliferado organizaciones criminales cuyas cepas se encuentran en algunos países de Latinoamerica, básicamente dedicados a la actividad del narcotráfico, que, desde los años setenta se encuentran en total expansión en la región, estableciendo nexos importantes con organizaciones criminales locales..

Así vemos como de a poco han comenzado a operar, apoyados por pares locales, agentes externos en nuevos territorios donde la posibilidad cierta de instalarse y armar pingues negocios les resulta fácil y atractivo, y Argentina sin dudas es territorio fértil para tal cometido.

El crimen organizado, forzosamente requiere la necesaria protección y clandestinidad para mantener sus actividad en el estado mas alto de rentabilidad. Este hecho singular se da, en países donde los funcionarios dedicados a los controles específicos de este tipo de delitos, poseen un importante grado de inoperancia y también de corrupción y nuestro país no es la excepción.

Argentina, desde fines de los setenta, dejo de ser un país de paso de la droga que se “exportaba países de consumo”, para pasar en forma acelerada a ser un país de consumo. 
Hoy Argentina es el primer consumidor de Latinoamérica de cocaína.
Recordemos que un país de paso, rápidamente se convierte también en un país de comercialización de narcóticos.

Un buen país para vivir:

La relativa facilidad con que se permitió residir a la viuda del archiconocido narcotraficante Escobar Gaviria, hizo que Argentina fuera un país apetecible para narcotraficantes.
Algunos no solo están residiendo, sino también han extendido sus redes comerciales.
Por prueba, el 30 de Noviembre de 2013, fue apresado el jefe narco Henry de Jesús López Londoño que residía en argentina desde principios de este año.
El asesinato de personajes ligados al narcotráfico tales como; Jairo “El Guajiro” Saldarriaga, Héctor Edilson Duque Ceballos y Jorge Alejandro Quintero Gartner, entre otros, todos ellos Colombianos muestra a las claras que Argentina es un pais buscado por personas ligadas al crimen organizado en sus mas variadas manifestaciones.

Pero Argentina, no solo es un país apetecible para el asentamiento de personas ligadas al narcotráfico de países limítrofes y cercanos a la Argentina, ahora también por ciudadanos mexicanos que, a partir de la prohibición de ese país para la comercialización de efedrina (precursor básico para la fabricación de droga sintética), han recalado en este país echando buenas raíces.

Sobre este ultimo tema veremos como las redes que han tejido narcotraficantes mexicanos han provocado una serie de eventos que han repercutido en ámbitos impensados.
El asesinato en el año 2008 de los empresarios farmacéuticos; Forza, Ferron y Bina, todos ellos argentinos, puso a descubierto una intrincada red de negocios sucios que llegaron a rozar al actual gobierno.

A partir de las pesquisas sobre el asesinato de los antes mencionados, los investigadores descubrieron que, no solo estaban vinculados a un cartel mexicano dedicado a la fabricación de drogas sintéticas, para los cual requerían grandes cantidades de efedrina la que era provista por los empresarios asesinados, sino que, en una derivación de las pesquisas, se descubrió que, también se dedicaban a falsificar medicamentos oncológicos, para tratar SIDA, para tratar enfermos hemofílicos, entre otros, todos ellos sin ningún poder curativo (inocuos), que eran comercializados no solo a particulares, sino que también a obras sociales de sindicatos, hecho por el cual fue puesto a disposición de la justicia Argentina el líder histórico del sindicato bancario argentino, Juan Jose Zanola y su mujer. 
También eran suministrados  a algunos centros de salud de la Provincia de Buenos Aires, hecho por el que debió renunciar el mismo Ministro de Salud Bonaerense. 

Las investigaciones determinaron que al menos uno de ellos, Forza, había aportado a través de una de sus empresas (Seacamp), una cifra importante de dinero a la campaña de la actual presidente la Nación, Dr. Cristina Fernández viuda de Kirchner.
Aquí vemos como, un suceso que a prima facie se trato de un secuestro y posterior asesinato de empresarios “exitosos” derivo en un escando sin precedentes en los anales criminales argentinos, con repercusión mundial, que incluyo a un país asiático como fabricante del precursor efedrina, a argentina por lo escrito anteriormente, a México como país de destino, incluyendo a un cartel mexicano que aparentemente habría ordenado los asesinatos.

Otro fenómeno, es el fabricación de cocaína en forma local para abastecer el mercado interno y externo, a partir de la adquisición de pasta de cocaína desde los países productores.
Este fenómeno mas o menos reciente hecho muy buenas raíces en los barrios donde se convive con la extrema pobreza aquí denominados villas miseria.
Por la complejidad de sus estructuras y la permisividad por acción u omisión de sus habitantes, algunas villas miseria se han convertido en verdaderas cocinas y comercializadoras de drogas.
Sus custodios son los mismos habitantes del barrio, algunos consumidores, que pagan con sus custodias el consumo propio, otros los vendedores de drogas que cobran con mercancía su hábil percepción de personas extrañas al entorno cotidiano del lugar.

Mediante un efectivo sistema de guarda, parecido a los utilizados para custodiar a personas importantes, mediante timbres remotos, chiflidos, llamadas telefónicas, gritos, etc., ponen sobre aviso al cordón intermedio de la presencia de extraños, a su ves este cordón pone sobre aviso al primer cordón que generalmente porta armas y este a su ves a quienes fabrican y o comercializan drogas alojados en el mismo núcleo de la villa.
Sus intrincados pasillos y el aceitado sistema de aviso hacen que la ley tenga graves problemas para llegar al mismo nodo de la cuestión.
La pasta de cocaina es adquirida en países productores, especialmente en Bolivia. 
Y, muchas veces no se paga con dinero, sino que se canjea por vehículos otrora en Paraguay para el canje por marihuana, hoy en Bolivia en canje por pasta de cocaina o cocaína. Los vehículos son vendidos en agencias de automotores locales obteniendo mayores ganancias que las que produce la venta de droga al minoreo. 
El robo de autos hoy es un delito de extrema gravedad pues, la acción de robo del automotor reiteradamente deriva en el asesinato de su legitimo propietario.

En otras oportunidades, los compradores de droga pactan con los vendedores el pago en efectivo: El seguimiento de billetes marcados producto de un secuestro extorsivo, o algún robo a un banco, que fueron rastreados a países limítrofes, fueron encontrados en poder de narcotraficantes que los han obtenido por pago de drogas.

De los eventos descritos podemos deducir que, hechos criminales aparentemente aislados (falsificación de medicamentos, robo de autos, secuestros extorsivos, robo a entidades bancarias) terminan representando un medio de adquisición de narcóticos para comercialización interna o su posterior exportación.

Este fenómeno tiene una sola explicación. 

Las ganancias que produce la comercialización de narcóticos no es comparable a ningún otro negocio, por lo tanto es dable que organizaciones delictivas con un cierto poder económico intenten integrar las filas de otras organizaciones criminales internacionales vinculadas al narcotráfico

Mientras que, los clanes mafiosos se disputaron por mucho tiempo el manejo de territorios dentro y fuera de sus fronteras de nacimiento, las organizaciones criminales internacionales han alcanzado acuerdos y entendimientos para dividir sus áreas geográficas, desarrollar nuevas estrategias de mercado, establecer formas para la asistencia mutua y el arreglo de conflictos a nivel mundial.

A diferencia de las Mafias, las organizaciones criminales internacionales  están diseñadas sobre principios racionales de gestión, típicos de cualquier industria lícita, como son la especialización y la división del trabajo.
En el tema que hoy nos ocupa, la fabricación de cocaína y su distribución, la logística que esos procesos requieren tales como la adquisición de materias primas (precursores), sistemas de transporte, sistema de ingreso del producto a los mercados consumidores, redes de distribución, cobranza, colocación de dinero en circuitos formales (bancos, inversiones diversas, etc.) convierten a estas organizaciones, en verdaderas redes comparables a empresas multinacionales.

Lavado de dinero.

Con el volumen impresionante de dinero que obtiene de sus acciones ilícitas, el crimen organizado desarrolla su ingeniería para proceder a legitimar tales activos, con lo cual despliega otra de sus peligrosas facetas sobre la sociedad, destruyendo el mercado, el valor de la moneda, la justicia y la competencia leal.

En suma: 

Esta actividad ilícita organizada se nutre de la pobreza, la exclusión, la ausencia de controles y que provoca muerte, corrupción, competencia desleal y destrucción de la institucionalidad de un Estado resulta un enemigo invisible, pero concreto de cualquier sociedad.
La peor actitud que puede asumir cualquier gobierno es negar su existencia, dado que eso le permite abrir más fácilmente las puertas para su instalación, actuación y consolidación.

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