miércoles, 23 de diciembre de 2015

PREVENCION Y REPRESION EN CIERTOS DELITOS SON LAS DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA


POR: ANDRES PENACHINO

Mas allá e discutir si la pena constituye una sanción o un mecanismo de rehabilitación social, no cabe duda que una eficiente represión del delito constituye un elemento disuasivo importante.

En determinado tipo de delitos, en especial aquellos llevados a cabo por “profesionales” la posibilidad de ser sancionado es un riesgo mensurable para el autor del mismo.

Tanto es así que, un sicario llega al país mata y regresa a su lugar de origen, sabiendo que corre escaso riesgo de ser judicializado. En cambio en los Estados Unidos un sicario tiene bien claro que, si es atrapado tiene una pena de cárcel de por vida en el mejor de los casos, cuando no pena de muerte.

En el otro extremo es improbable que en un crimen pasional el autor mida las consecuencias penales de su accionar.

Empero, entre otros delitos, como los relacionados a la corrupción de funcionarios públicos, o delitos ejecutados a mano armada, la eficacia del sistema represor actúa en forma directamente proporcional con la disuasión.

A mayor confianza en la eficacia del sistema mayor poder disuasivo.

Es por ello y en estos casos, que la represión y la prevención son caras de la misma moneda y no deben verse como conceptos antagónicos sino complementarios.

Este concepto general no debe confundirse con negar la necesidad de planes de prevención  de la delincuencia, rehabilitación de condenados, etc.

El fenómeno del delito en todas sus manifestaciones es posible controlarlo con la aplicación de leyes acordes y actualizadas, y con una actitud judicial firme, pero eso solo no alcanza, pues, cualquier política destinada a combatir la delincuencia debe necesariamente estar acompañada por un política social. 
No pueden reprimirse los efectos, sin atender y prevenir sus causas.

La aparición de una nueva topología de delitos que reconoce su origen en la falta de educación la marginalidad social, y la falta de contención familiar es el que ha desbordado los esquemas clásicos de seguridad publica. 

Teniendo en cuenta esta matriz, la estrategia de seguridad ciudadana debe ser integral, y debe incluir acciones que se encuentran en ese espectro que van desde la prevención, control y represión del delito.

Y RECORDEMOS SIEMPRE AMIGOS Y COLEGAS QUE REPRIMIR REPRIMEN LOS JUECES

Andres Penachino

Fuente: Material de la Biblioteca del Programa comunidades Seguras ong.

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