sábado, 2 de enero de 2016

¿EMPIEZA LA GUERRA?


ESCRIBE EL LICENCIADO EFRAIN MARRO


Tal vez los acontecimientos de hace unas pocas horas en la localidad de Gral Paz Ranchos, del que resultaran gravemente heridos dos oficiales de la policía de la Provincia de Buenos Aires, sea el hito inicial de una acción bélica en contra del crimen organizado que maneja el narcotráfico en nuestro país. 
Cabe ahora, plantearse algunas reflexiones respecto a las condiciones de desigualdad en las que se librará esta guerra.

1.
¿Existe una verdadera convicción política de llevar adelante una acción de estas características, que durará años y generará ríos de sangre? 

Todo indica que sí, las declaraciones de nuestros actuales gobernantes coinciden en sus promesas y aseveraciones. Lo que falta ahora es dimensionar desde el punto de vista estratégico y táctico el verdadero fenómeno, sus consecuencias, y el análisis concienzudo del verdadero estado de absoluta desigualdad en que se encuentran las fuerzas policiales que serán quienes en definitiva estén en la trinchera de esa guerra.

2. 

Esa desigualdad genera una gran ventaja al adversario. Hace unos cuantos años que a la Policía de la Provincia de Buenos Aires al menos se le resto poder de fuego. Primero se retiraron los fusiles de alto poder, luego los subfusiles UZI y PA3, luego la restricciones sobre los cartuchos de guerra para las escopetas, y eso fue solo el retaceo material del asunto.

Ni hablar de la cuestión ideológica, moral y espiritual conque se "intoxicaron" a las nuevas tropas que se fueron incorporando, y a los no tan nuevos les sembraron el "terror", a través del cual todo lo que hicieran en pos de su cumplir misión podía estar cercano a violaciones de la ley y los derechos humanos. y de este "adoctrinamiento del terror", fueron responsable no solo actores políticos sino también muchos funcionarios del Poder Judicial, aunque claro está y debe ser dicho, muchos otros políticos y judiciales pusieron todo de sí para aportar su contribución a mejorar las fuerzas policiales, a tratar de subsanar la desventaja y a recuperar la moral de las tropas, y Yo tuvo la suerte y el honor de compartir mi tarea con ellos de diferentes etapas de mi carrera.

Pero la realidad que en su gran mayoría, ha sido en este escenario poco alentador, en el que se han movido las fuerzas del orden en nuestro país desde hace al menos 20 años.

Por lo tanto ahora si realmente se pondrán a las fuerzas policiales a luchar hay que restituirles sus armamentos, dotarlos de la pericia en su uso y manejo, fijarles reglas claras, entrenarlos con la mirada en el análisis del riesgo que enfrentarán y por sobre todas las cosas dotar sus espíritus y sus corazones con el valor necesario para este servicio a la Patria.

Se acabó el tiempo, esto que ha pasado es la punta del iceberg, miremos los ejemplos cercanos sino estamos incrédulos, México, Colombia,, el mismo Brasil por citar territorios y situaciones parecidas.

Debemos todos, poder el empeño necesario e ir más allá, agregar un plus para comprender a que nos enfrentamos y como lo haremos de la forma más profesional que podamos. La sociedad toda deberá conocer y comprender los alcances de este flagelo.

3. 

Si todas las acciones propuestas por el Gobierno son llevadas a cabo, entonces Señores Policías, estaremos frente a una operación bélica de la que no hemos tomado dimensión y conciencia, y deberemos responder con profesionalismo, compromiso permanente, seriedad y convicción, cumpliendo las reglas, respetando los protocolos de operación, utilizando los elementos y equipos de seguridad, ,manteniendo y conociendo el armamento y desterrando por siempre la peligrosa y tentadora costumbre de entretenernos con el "telefonito", nos va la vida en eso.

Estas consideraciones que quienes instruimos a los cadetes en las academias de policía, y que resulta tedioso para los alumnos, y que parece estar entendido luego de algunas repeticiones, se contrasta con la realidad que luego vemos en la calle. La distracción mata, la indiferencia mata, la ignorancia de los protocolos mata, la inobservancia de lo aprendido en la academia también mata. 
Minimizar el riesgo es el deber profesional y personal de cada Oficial de Policía.

A quienes nos hemos preparado para el análisis estratégico nos compete, estar actualizados, emitir nuestras opiniones, aconsejar e instruir, aportar nuestro granito de arena desde el lugar en el que estemos. La mirada profesional y técnica sobre el problema, permite comprender el fenómeno, prevenir a las fuerzas policiales sobre los riesgos, y de algún modo anticipar acciones y operaciones que permitan revertir la situación de desventaja actual.
POR EFRAIN MARRO

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