jueves, 21 de enero de 2016

LA PROSTITUCION COMO NEGOCIO


PUBLICA ANDRES PENACHINO

Al comienzo de los años sesenta realicé un viaje a Estados Unidos. 

Era la época de los hippies y de los 
cuestionamientos generalizados, por ello no me resultó sorprendente ver impresas las dos líneas iníciales de este texto en ciertos grandes botones que se usan para llamar la atención y simultáneamente transmitir slogans. 
Apoye la libre empresa participe de la prostitución 

Pero ¿hasta qué punto la prostitución representa la libre iniciativa y la libertad de mercado? Considerar que en este tipo de actividad no existe la protección mafiosa, y la corrupción de funcionarios venales, es soslayar el problema, y por lo tanto el drama que él representa. 

La trata de personas es desde hace siglos un negocio que afecta a la humanidad. Consecuencia de ello es la esclavitud de mucha gente, y el tráfico de personas a través de fronteras en busca de lugares en donde ejercer la actividad. 
En los tiempos modernos, los agentes colocadores de esta mercancía han sido universalmente condenados a través de acuerdos y tratados internacionales referentes al tema. No obstante ello, la actividad se mantiene, o rebrota, aprovechando cualquier nueva modalidad que facilite disfrazar las acciones, como para poder apelar a argumentos que permitan a gestores bogar en defensa de esos perversos intereses. 

La prostitución no es una actividad aislada que funciona por sí sola; generalmente integra otras tramas conexas como la droga y el juego que generan nefastas adicciones. Como es lógico la administración de todos estos negocios no está precisamente en manos de hombres de bien o de benefactores de la sociedad. 

Permanentemente en la Organización Mundial del Turismo se discute de qué manera se puede desarrollar una lucha más efectiva contra el degradante turismo sexual, por lo tanto considerar que este tema tiene aspectos meramente circunscriptos a lo local, es facilitar leguléyicas trapisondas destinadas a trabar cualquier accionar legal contra la prostitución. 

No debemos confundir ciertos conceptos sobre libertad sexual, con el ejercicio metódico y organizado del proxenetismo como negocio. Detrás de esta actividad la violencia, encubierta o no, rompe individualidades y corrompe funciones y funcionarios. 

Para aquellos que se escudan en la ausencia de mecanismos legales para intervenir en este tráfico bastaría que tuvieran en cuenta la causa que significó la caída de Al Capone en Estados Unidos embretado por fraudes impositivos. Les ruego a mis lectores que me excusen la ironía pero ¿corresponde averiguar cuál es el número de CUIT de cada persona que ejerce la prostitución?; ¿quién va a extender la factura correspondiente? ¿la persona que ofrece los servicios, o el cafisho, gigoló o souteneur, según el idioma que quiera emplear, hará retención del IVA correspondiente? 

Muchas veces se oye hablar del reino del absurdo, pero es lamentable cuando muchas reglas se aplican en una democracia, en la que tanto se habla de la educación para el desarrollo y el crecimiento. Algunos 
discuten sanciones para los animales domésticos que ensucian la vía pública y se soslaya el quehacer de quienes corrompen públicamente la vida ajena. 

En una sociedad desorganizada y sin ostensibles parámetros éticos, la prostitución ayuda a que todo se convierta en un quilombo, en donde los que ganan son sus administradores y los que pierden son los que están adheridos mediante siniestros pactos. 

La preocupación de la ciudadanía es respetable. La docencia cotidiana que todos pretendemos, no debe 
ser anulada con la indecencia alentada por un impúdico negocio público, de traficantes y corruptos. 
LA FOTO ES REPRESENTATIVA Y NO TIENE QUE VER CON LA NOTA

Autor Carlos Besanson 

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