lunes, 15 de febrero de 2016

CAUSAS Y EFECTOS


PUBLICA ANDRES PENACHINO

La estación Ferroviaria de Carapachay nuevamente es noticia. Ayer, un hombre (cuarto en poco tiempo) fue arrollado por una formación del tren Mitre al ser arrojado a su paso por malvivientes con el "UNICO" objetivo de quitarle el celular.

Los «altos niveles de violencia y delincuencia» hoy se definen como un problema central para los argentinos, dado que, cualquier delito, otrora de menor cuantía como el arrebato, esta acompañado por un gran índice de violencia….
Ante la ola de violencia irracional que estamos viviendo, queremos, brevemente hacer tres consideraciones sobre el delito violento:

En primer lugar, los altos niveles de violencia y delincuencia afectan los derechos a la vida, la integridad y la libertad de las personas, así como a su patrimonio, entre otros derechos. Las familias se sienten temerosas aun dentro de sus propias viviendas.

A mayor inseguridad, mayores serán los recursos que el Estado, las empresas y las familias destinarán para enfrentarla. El estado nacional debe erogar recursos no previstos para cubrir las necesidades de seguridad en distintos puntos de la geografía, cifras muchas veces desperdiciadas por la ausencia de un verdadero plan de seguridad.
En tanto que, las empresas destinan sumas enormes de dinero en seguridad patrimonial y de sus funcionarios

En otras palabras, el delito violento, limita el ejercicio de los derechos y libertades ciudadanas; afecta la confianza interpersonal y la convivencia pacífica; impacta negativamente en la gobernabilidad democrática y la credibilidad en las instituciones; afectan la competitividad de las empresas y del país; y, finalmente, limitan el desarrollo de las personas, la sociedad y el país. 
A esto debemos agregarle; los costos materiales, que incluyen la pérdida de los bienes afectados y los gastos ocasionados por daños físicos; y los recursos del sistema de salud para atender a las víctimas.

En segundo lugar, junto con la afectación de estos derechos fundamentales causados directamente por la violencia y el delito, se genera un escenario de temor que vuelve a impactar en otros derechos humanos. La inseguridad puede modificar el comportamiento de las personas, al punto que estas terminen aceptando el temor cotidiano como una actitud de vida, lo que limita sus oportunidades y acciones en múltiples ámbitos, al restringir el ejercicio de libertades y derechos individuales. Entre las restricciones más importantes a la libertad, se pueden mencionar las de moverse en libertad dentro de su ámbito cotidiano, y aun de disfrutar de su propio patrimonio (casas quinta) y de recrearse en lugares públicos.

En tercer lugar, en suma de las dos anteriores, la violencia y la delincuencia, tienen un efecto negativo sobre el capital social, y esto refiere, a las relaciones entre las personas, pues mella la confianza entre estas y su capacidad de relacionarse y trabajar conjuntamente, lo que dificulta la convivencia pacífica. Cuando las comunidades están menos unidas y no disponen de referentes de control social o cultural, pueden resultar más propensas a incubar comportamientos violentos, citaremos como ejemplo la compra de armas para la autodefensa.
Definiendo al Capital Social como la reciprocidad entre las comunidades y sus hogares basados en los lazos de confianza derivados de interacciones sociales, los países desarrollados tienen innumerables ejemplos en el tema que acabamos de exponer, tanto internas como en la ayuda externa, donde la policía es una útil herramienta para la recapitalización a través de la reducción del delito y la violencia. 
Cuando en los organismos Internacionales se trata la lucha para recuperar los distritos azotados por las dificultades económicas y la violencia delictiva no deja de mencionarse el "Capital Social".
El Capital Social es el bien mas preciado para lograr el mejoramiento material. Es en este punto donde no-solo la policía sino que la comunidad en su conjunto debe ser incluida en el plan como integrante del programa de desarrollo social. 
El Capital Social debe ser uno de los más importantes activos de pertenencia de las comunidades, junto a su trabajo, su capital humano (salud, educación, habilidades que determinan cuan redituable es el trabajo desarrollado por un sector), sus activos productivos y las relaciones de familia / comunidad (el mecanismo por el cual comparte los ingresos).
La experiencia indica que cuando existe confianza en que y sin dejar de mencionar a los fiscales y jueces, las fuerzas del orden tienen la voluntad y la habilidad para enfrentar el delito, actuando de la mano de la misma comunidad, se puede ver un aumento significativo del Capital Social para el vecindario.

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