lunes, 29 de febrero de 2016

¿COMO LLEGA LA DROGA A LA PATAGONIA?


PUBLICA ANDRES PENACHINO
Como funciona el negocio de la droga en la región 
Las fuerzas de seguridad que tienen asiento en Río Negro y Neuquén han determinado mediante extensos trabajos de inteligencia las rutas por las cuales los narcotraficantes introducen y hacen circular droga en la región. Además, se ha podido establecer cuáles son los lugares desde donde se demandan más sustancias ilegales y las modalidades del tráfico. 
Bajo absoluta reserva, integrantes de las instituciones vinculadas a la seguridad reconstruyeron junto a "Río Negro" las rutas de la droga en la región, a sabiendas de que este negocio sigue creciendo y genera remesas tan atractivas como riesgosas para las personas que se dedican a esta actividad. 
Los principales envíos de estupefacientes, en su mayoría marihuana y cocaína, son remitidos desde Mendoza y el conurbano bonaerense al Alto Valle por las rutas 151 y 7, principalmente. A esos destinos la droga llega proveniente de Paraguay y Bolivia, tras ser introducida al país por pasos fronterizos del norte y litoral argentino. 
Para los narcos hay tres datos vitales: el tipo de droga, la cantidad y el destino. Con esa información en mano definen la modalidad de envío y las rutas a utilizar. 
Después de arduas tareas de investigación y cruces de datos, las brigadas que hacen inteligencia han permitido determinar tres destinos clave que son la génesis del tráfico hacia el sur del país. 

La más rentable de las demandas a satisfacer es la que se hace desde Chile. Introducir droga en el vecino país, según los investigadores, genera una diferencia económica más que importante para el traficante, motivo por el cual los distribuidores o "mulas" (así se llama a las personas que transportan los estupefacientes) están dispuestos a arriesgarse. 

¿Pero por qué la droga tiene que atravesar tantos kilómetros desde sus países de origen, Paraguay y Bolivia, para ser introducida en Chile?. Sencillamente porque Neuquén y Río Negro tiene varios pasos fronterizos, los cuales se pueden hacer hasta a pie y están abiertos durante todo el año. 

Además, en esa zona cordillerana la tecnología de los controles aduaneros es mucho más precaria que en Mendoza, donde se cuenta hasta con escáners especiales, o en el norte, donde la presencia de Gendarmería Nacional es mucho más marcada. 

Para estos envíos internacionales los narcos por lo general utilizan la modalidad de los vehículos, autos o camiones, envainados o con "buche" para poder sortear los controles que tienen en las distintas rutas que deben atravesar principalmente en Neuquén. Para estos casos los traficantes suelen armar un doble fondo, ya sea en el piso o en el techo del rodado, para cargarlo con cantidades de droga que superaran los 100 kilos y pueden llegar inclusive a los 300 kilos. 

La marihuana están obligados a enviarla en paquetes de iguales cantidades, en cambio la cocaína es más dúctil, por lo que puede venir escondida bajo cualquier forma: en un paragolpes, en una rueda, en un tubo de gas y demás, indicó un experto. 

Estos embarques especiales se hacen con una logística y un despliegue que incluye a muchos informantes, ya que de ser atrapados la pérdida es millonaria. Se ubican personas en distintos puntos del recorrido que van informando por celular las rutas y horarios en los que se podrían evitar los controles, lo que en la jerga se conoce como "limpiadores de camino", ya que hacen un trabajo de inteligencia cuasi milimétrico. 

Segundos destinos: 

la cordillera y el valle 

Los otros tipos de envío que concretan los narcos son producto de la demanda que generan los puntos turísticos cordilleranos de la región y el consumo interno valletano, donde el "trabajo" es menos riguroso pero también requiere de extremo cuidado. 

En el caso de los centros turísticos como El Bolsón, Bariloche, Villa La Angostura, San Martín de Los Andes y Aluminé, los traficantes tienen una gama de modalidades un poco más variada para hacer llegar al droga a destino. La principal es mediante encomiendas cuyo destinatario tiene una identidad falsa. Las cantidades son de un par de kilos, como mucho. El paquete que se envía por empresas de transporte lo recibe un distribuidor local, que se encarga de la venta en la zona. Pero también suelen viajar al Valle los comercializadores y llevar los estupefacientes en sus autos o en colectivo, haciendo las veces de simples pasajeros. El mayor riesgo que corren es cuando Gendarmería Nacional monta sus operativos de control sorpresa y los demora gracias al buen olfato de los perros entrenados. Siempre con la finalidad de no ser atrapados, los distribuidores suelen apostar a jóvenes adictos que por un par de gramos están dispuestos a fingir ser pasajeros para llevar pequeños envíos a las villas cordilleranas. 

Por último, la demanda que generan las localidades del Alto Valle se resuelve en dos etapas: 

Primero la droga proveniente de Mendoza y Buenos Aires se pone a resguardo en las zonas de chacras de Allen, Cipolletti y Cinco Saltos, en Río Negro. Estos embarques son por cantidades superiores a los 50 kilos en promedio. En estas fincas alejadas los comercializadores fraccionan la droga y con "mulas" locales y en horas de la madrugada inician la distribución a toda la región. 

Es menos perjudicial para los narcos perder una pequeña cantidad que es trasladada por una "mula" que todo un envío, y es por eso que se valen de esta modalidad, relató una fuente vinculada al área de inteligencia de una de las fuerzas de seguridad que combaten el tráfico en la zona. 

Las "mulas" ingresan la droga a Neuquén por el puente que une las localidades de Cinco Saltos y Centenario o atravesando el dique Ballester que une Contraalmirante Cordero con Vista Alegre, y el otro punto de paso es el puente carretero que une Cipolletti con Neuquén, quizás la referencia geográfica que más buscan esquivar debido a la cantidad de controles que se suelen realizar. 

Una vez sorteados los puentes la droga se introduce en barrios conflictivos donde la policía ve reducido su accionar. 

En estas barriadas los narcos tienen montado un sistema de alerta precario pero efectivo que les permite, en caso de que se produzca un operativo policial, sacar la droga rápidamente mientras grupos de choque, compuesto en su mayoría por menores de edad, enfrentan con piedras a los efectivos de la fuerza de seguridad. 

Romper estas cadenas requiere de arduos trabajos de inteligencia, personal infiltrado y los denominados "buchones", particulares que "pasan datos" para que las brigadas de investigaciones puedan dar golpes certeros. 

La conclusión de los investigadores, sin embargo, es que la droga es un negocio tan grande que si bien se pueden desarticular algunos eslabones de la cadena de comercialización, resulta prácticamente imposible ponerle fin. Es que el tráfico es tan rentable que se regenera muy rápidamente, por lo que es un trabajo permanente y muy desgastante, afirmó una de las fuentes consultadas.- 

Foto extraida de Fotolia, no tiene que ver con la nota
Fuente: Catriel25noticias.com

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