viernes, 12 de febrero de 2016

MECHERAS Y MECHEROS UNA MODALIDAD DELICTIVA LEJOS DE ESTAR EN VIAS DE EXTINCION


POR ANDRES PENACHINO

En estos días, un canal de televisión abierta, mostró un vídeo tomado de una cámara de seguridad una importantísima tienda local, donde se ve perfectamente como actúan las mecheras. En esta cinta se aprecia no solo a mujeres con elementos acondicionados para escabullir ropa, sino también niños apoyados por personas mayores que sustraen mercaderías.

El incremento de las acciones delictivas en la vía pública ha logrado modificar las costumbres de las personas, al punto que los paseos de compras tradicionales y los centros comerciales abiertos han sido reemplazados por los Shopping. Hasta los restaurantes más conocidos fueron sustituidos por los patios de comidas y los más famosos cines por los multicines ubicados en los mismos Shopping Centers.
Allí prácticamente no existen hechos violentos, sin embargo mezclados entre los visitantes hay otro tipo de delincuencia cuyos actos pasan desapercibidos entre la masa. Ellos son los famosos “descuidistas”, “levantadores” , “mecheros”, mecheras…..

UN POCO DE HISTORIA

En la década del 70 en Estados Unidos y en Francia se introdujo el sistema de venta de productos a través del autoservicio, comenzando así un sistema de comercialización que deriva en los supermercados y luego en los actuales hipermercados.
Este nuevo sistema de comercialización (venta no asistida o compulsiva), si bien aún tiene algún tipo de resistencia para diversos sectores, en especial por el renglón minorista, por sus regímenes laborales, por el impacto ambiental que ocasiona en el lugar de emplazamiento, etc., ha logrado un indudable posicionamiento comercial.
En la Argentina este sistema de comercialización también data de aquellos años, cuyos pioneros fueron Canguro y Gigante, con la diferencia que estos quebraron por varios factores, pero fundamentalmente por las perdidas que ocasionaron la sustracción de mercaderías de sus góndolas y percheros.
Este tipo de explotación, aunque aun posea un muy buen volumen de facturación, el margen entre el costo y el beneficio se ve disminuido por, el manejo no adecuado de la mercadería en: la recepción, la estiba, reposición en góndolas, exhibición, su control específico, y también por las perdidas ocasionadas tanto por el robo a manos de empleados infieles, como por el accionar de delincuentes del otro lado del mostrador.
Aquellos pioneros sentaron un precedente importante con relación a estos temas, y en especial a la seguridad. Un buen sistema de seguridad modifica sin duda el porcentaje de ganancias.

Sin embargo, con instalar sistemas de seguridad electrónica avanzados (CCTV), ubicar vigiladores estratégicamente, contratar agentes encubiertos como clientes, aún trabajando mancomunadamente, no alcanzan para controlar el robo hormiga. Al igual que en cualquier otro rubro, deben prevalecer las medidas preventivas y la capacidad de respuesta para enfrentar con eficacia un evento no deseado.
Si la tienda no adopta una política de seguridad acorde a sus necesidades específicas, generara un terreno propicio para el accionar de los delincuentes que “si” hacen inteligencia sobre su objetivo y están preparados para abordarlo.

PERDIDAS

Las perdidas por robos varían según: la ubicación del complejo, las áreas de influencia, el tipo de cliente, la posición dentro del mercado, los accesos y otros factores de neto corte comercial.
No hay un producto preferido, el hurto de mercaderías va desde, una botella de bebida, un perfume, una prenda, una golosina, hasta un producto estacional, (útiles escolares en marzo o regalos para las fiestas de fin de año)
Los días y horas preferidas son los de mayor concentración de personas, (sábados y domingos después de las 18 hs.)

TODAS LAS EDADES

Las edades de las personas que hurtan o roban mercaderías van de los 12 a los 65 años, guardándose esta relación prácticamente a escala mundial, excepto en la Argentina donde la proporción en la actividad delictiva se ha visto incrementada notablemente por parte de menores, por la permisividad y la inimputabilidad dada por las leyes vigentes.
Quienes ejecutan este tipo de ilícito son personas de distintos estamentos sociales, Ricos, clase media y pobres. Profesionales, empleados, desocupados, etc.
Recordemos el caso del Juez Federal Argentino detenido en Uruguay por hurtar diversos elementos de un supermercado de Punta del Este. El jugador Argentino Famoso, detenido en un Shopping de Miami, por cambiar el precio de un par de Zapatos, y otros miles de Etc.
Podemos diferenciar a los delincuentes externos básicamente en dos tipos. El profesional y el amateur.
Los profesionales son aquellos que estudian los movimientos propios del local, sus medidas de seguridad; compran mercaderías de menor valor, ensayan sus propios movimientos y roban elementos de elevado costo o de fácil reducción. Generalmente actúan en grupo. Mientras unos ejecutan tareas de distracción, otros se apoderan de mercaderías.
La indumentaria que visten los mecheros es generalmente holgada, lo suficiente para poder llevarse algo debajo de ella. También poseen grandes bolsillos internos para guardar el producto del ilícito.
Las mujeres tienen una variedad de vestimentas más amplias. Suelen utilizar falsas panzas simulando un embarazo donde ocultan la mercadería sustraída, o grandes polleras y vestidos acondicionados con ganchos internos para colgar los productos sustraídos.
Los cochecitos de bebe son frecuentemente utilizados para esconder mercaderías (nidos)
Las mesas de liquidaciones son el plato favorito de estas verdaderas profesionales. Llevan varias prendas a los probadores para probárselas, desde allí le entregan algunas a una compañera para que se las cambien, de esa forma ingresan y sacan artículos hasta que la empleada del probador pierde la cuenta. Las prendas restantes son colocadas entre las ropas o son ocultadas en bolsas forradas con un material metálico en su interior que impide que suenen las alarmas, (biónicas).

Los más arriesgados directamente sacan los precios y publicidad de la tienda adherida en el objeto a hurtar, colocan la mercadería en bolsas de otra tienda vecina. Si salen y son detenidos, aducen que la compraron en otro lugar. Otros, compran algo, lo pagan, lo llevan al auto, lo guardan, le entregan el ticket y la bolsa de la tienda a otra persona que regresa a la tienda cuantas veces puede y hurta la misma mercadería facturada. Mas tarde vuelve el comprador original con el producto comprado legalmente, muestra el ticket, y con cualquier excusa solicita devolución del dinero.
Esta última modalidad se da mucho en las tiendas que tienen una política liberal de cambio y devolución de mercaderías. Si bien no ejercen acciones violentas en el momento del despojo, nos podemos encontrar con delincuentes dedicados a otras modalidades criminales.
El producto del ilícito es vendido al minoreo, en ferias, casa por casa, etc.

En cambio los amateurs son aquellos que hurtan todo tipo de elementos, y entre ellos se encuentran los jóvenes que se llevan algún producto solo por el mero hecho de destacarse dentro de su ámbito (hazaña o pillería) Si bien superan en número a los profesionales el monto de la mercadería hurtada suele ser mucho menor.
Dentro de este grupo podemos clasificar también al cliente común que intenta tener un beneficio extra por su compra, cambiando el precio de un artículo caro por otro de menor valor, o simplemente robando algún elemento de escaso tamaño guardándolo dentro de sus bolsillos o en la cartera.

Otro elemento preocupante es el empleado desleal, que facilita de alguna forma la posibilidad para que se logre el despojo. Un solo numerario, genera perdidas equivalentes a siete clientes deshonestos, con la diferencia que al saber el movimiento propio de la tienda, incluyendo los de la seguridad, es mucho más difícil de detectar.
Como en general los controles son estrictos, cometen el despojo con la ayuda de un cómplice, facturan elementos similares pero de un valor muy inferior, anulan un ítem de la factura, etc., siendo el amigo quien se encargue de retirar la mercadería del local.
Los que tienen acceso a la custodia de probadores permiten que algún conocido se coloque prendas o elementos debajo de sus ropas, previamente despojadas de los dispositivos de seguridad (tag) y se retiren sin pagarlas.

La sección de la tienda poco tenida en cuenta hasta no hace mucho por los mismos jefes de seguridad, son los propios depósitos de mercancías. En este sector se desarrollan actividades varias que van desde la recepción de mercadería, desembalaje de la misma, estiba, hasta la expedición a la tienda. Al sector, también regresan los productos deteriorados y los estacionales no comercializados. Estos últimos son los preferidos para hurtar pues no hay recuento de los mismos hasta el balance que suele producirse una vez al año. Aquí también actúan preferentemente empleados deshonestos en combinación con personas externas a la tienda.
Se han descubierto infinidad de formas de hurto mediante esta combinación. Las más frecuentes incluyen el “arreglo” de algun empleado de expedicion con los que recogen los embalajes (cartoneros), o con los fleteros de la tienda que entregan mercancías a domicilio, o del traslado de algún producto por el mismo empleado de depósito hasta un vehículo estacionado estratégicamente generalmente cerca de la puerta.
Otro método de expoliación es el cometido por los mismos vigiladores de la tienda, quienes, “apoyados” por los compañeros de la central de monitoreo de cámaras de la tienda, extraen mercadería “sin ser vistos”. Se han dado casos en importantísimas tiendas que con solo reemplazar a los vigiladores que monitoreaban las cámaras de la tienda ha bastado para disminuir notablemente los hurtos.

Atendiendo esta innumerable cantidad de modalidades de substracciones, algunas empresas propietarias de tiendas importantes, modificando su filosofía reaccionaria a la adopción de políticas de seguridad, incorporaron a la mesa de asesores un profesional de la seguridad, adjudicándole directamente la tarea de disminuir y prevenir las perdidas por hurto y robo. Atendiendo sus consejos y sugerencias, en algunos lugares se han operado realmente cambios importantes como: el rediseño de los salones de venta, han modificado la altura de las góndolas haciéndolas mas bajas, han ampliado el espacio entre pasillos y exhibidores para dar mayor visibilidad al personal de vigilancia. Los stands de degustaciones se los trata de ubicar lejos de la mercadería de alto valor para que quede el sector siempre a la vista, etc. Han efectuado mayores inversiones en sistemas de seguridad tanto electrónicos como de personas físicas (utilizando ahora sistemas duales).
Han dictado cursos a sus vigiladores para que sepan “ver” algún evento como los enunciados en párrafos anteriores y otros difícilmente enumerables en esta nota
Los empleados han sido instruidos para acercarse a los clientes y ponerse a su disposición. De esa forma los delincuentes se dan cuenta que sus movimientos están siendo vigilados. Este servicio adicional no solo ahuyenta a los delincuentes, sino que aumenta el volumen de ventas.

En los productos mas hurtados ahora se colocan alarmas desechables parecidas a una etiqueta, escondidas en el interior del elemento, muy utilizadas en libros, medicamentos.
No podemos dejar de referirnos a la faz legal de este asunto. Si bien hoy la política de las grandes tiendas es denunciar cualquier acto ilícito que se cometa puertas adentro, y que el personal de seguridad legalmente puede detener a cualquier persona cometiendo un delito hasta la llegada del personal policial, quien notifica al fiscal y este decide los pasos a seguir, los encargados de la seguridad tienen muy en claro que son muy escasos los recursos legales que poseen para llevar a cabo la labor de encauzar a los culpables de los hurtos de mercancías.
Los ladrones expertos también saben muy bien como actuar cuando son hallados en infraganti delito.
Ellos luego de ser detenidos pueden litigar contra el local aludiendo: privación ilegal de la libertad, discriminación y cualquier otro artilugio legal que surja a favor de su posición legal y en contra de la empresa damnificada.
En este caso el perjudicado directo es el responsable de la seguridad.
LA FOTO ES REPRESENTATIVA Y NO TIENE QUE VER CON LA NOTA
POR ANDRES PENACHINO

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