lunes, 25 de abril de 2016

TOMA DE REHENES UN DELITO CADA VEZ MAS FRECUENTE, SUGERENCIAS PARA SALIR AIROSO


POR ANDRES PENACHINO
La noticiaMunro amaneció convulsionado. Esta mañana un grupo de delincuentes ingresó a una vivienda y tomó como rehén a una familia. La casa estuvo rodeada por policías y agentes de grupos especiales. Tras más de cinco horas de tensión, los asaltantes fueron detenidos. No hubo heridos.

La toma de rehenes comenzó cerca de las 5 de la madrugada, cuando delincuentes ingresaron a una casa ubicada en Carlos Tejedor y Alvear, en el partido de Vicente López.

Según confirmó el comisario Julio César Caradozzi, jefe departamental de Zona Norte, los ladrones primero asaltaron una casa en la zona. Los vecinos notaron lo que pasaba y llamaron al  911. Así fue que dos patrulleros de la comisaría de Vicente López llegaron al lugar cuando estaban por escapar.

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Al verse rodeados, los ladrones se fugaron por los techos. Así recorrieron unos 100 metros hasta la casa que eligieron para atrincherarse. Las víctimas -una mujer y sus tres hijos, todos mayores- fueron sorprendidas por los asaltantes mientras dormían. 

NUESTROS COMENTARIOS
Los objetivos del delito son por demás variados: asalto a un banco, una farmacia, casa particular, salón de fiestas o cualquier comercio que maneje dinero en efectivo.
Como no hay una persona igual a otra, tampoco hay un delincuente igual a otro, aunque la metodología de cada delito sea parecida, aun así, practique la modalidad de delito que fuere, es oportunista que no quiere tener problemas cuando actúa.
Su mayor ventaja es el factor sorpresa y la respuesta pasiva de la víctima, resultante de la agresión violenta, sea corporal o sicológica, o del miedo que produce un arma apuntada, además de los gritos y los insultos.
Si este patrón se altera, de alguna forma los sorprendidos serán los malvivientes. En esas circunstancias su prioridad no será el botín o el ataque, sino escapar del lugar.
Las comunicaciones avanzadas proveen a las autoridades policiales una capacidad de reacción importante. En algunos casos llegan al núcleo de los hechos al tiempo que el incidente está ocurriendo.
Frecuentemente, en ese caso el delito pasa de un simple robo a la toma de rehenes.

Para las víctimas, la situación se torna dramática, pues en ese momento cualquier persona que se halle en el lugar del hecho puede ser tomada como rehén.
Mientras que en el delito de secuestro extorsivo, la víctima tiene un valor económico, en el caso de ser rehén, su vida solo tiene valor de cambio. Quizás no valga nada.
En estas circunstancias se suman al escenario de los hechos otros actores tales como, policías, grupos especiales de mediación y toma de rehenes, funcionarios del poder judicial, médicos, ambulancias y por supuesto los medios de comunicación, generalmente solicitados por los malvivientes

De los hechos:
Los malhechores saben muy bien que rodeados por los efectivos policiales, sus posibilidades de huir son escasas. Aun así, siempre tratarán de escapar amparándose en un rehén, y con más razón, el caco que registra más antecedentes.
Las presiones que reciban del exterior, sus características sicológicas, la ingesta de alcohol o drogas los hace transformarse en despreocupados por su propia vida y la de los demás.
La sumatoria de penas, el agravamiento de su situación procesal, el infringir su libertad condicional, no son impedimentos para cometer ilícitos.
En gran número de casos y de esto no hay estadísticas, portadores e infectados de HIV, los convierte en verdaderos enemigos de la sociedad y de ellos mismos.

Evacuación de la zona:
Una vez establecido el cordón policial, las autoridades procederán a despejar la zona de toda persona ajena al evento, incluyendo a policías no afectados a tareas específicas. El personal policial que arriba al lugar del hecho que actúan como primeros respondedores, son reemplazados por profesionales en toma de rehenes.
Esta acción tiene dos objetivos:
a) Generar un clima de soledad, en el que los delincuentes no tengan posibilidades de imponer condiciones propicias para negociar ante el público en forma favorable para ellos.
b) Proveer seguridad a terceros no involucrados

De esa manera verán frustrados sus intentos de ocasionar conmoción en la población.
De la actuación policial:
La policía tiene dos objetivos: el primario, salvar al rehén y, el secundario, pero también importante, es evitar un episodio más grave.
Al producirse el cerco policial comenzará una negociación, a través de un grupo multidisciplinario denominado comité de crisis. Intervienen: mediadores, sicólogos, expertos en comunicaciones, electricistas, camarógrafos, etc. También se tendrá presente la adquisición de comestibles exigidos por los malvivientes.
El comité de crisis se constituirá en un lugar cercano al escenario de los hechos. Ese sitio contará con la tranquilidad necesaria para operar sin interferencia alguna.
Para ello, los vecinos deben facilitar un local, el comedor de su vivienda, un garaje o cualquier lugar cómodo donde el grupo pueda actuar convenientemente.
Tanto el delincuente y aun mas el rehen, desean que la situación se resuelva lo más rápido posible.
Sin embargo el tiempo, es el factor más importante que utiliza la policía. Necesitan que el marginal comprenda que no tiene posibilidades de huir y que no debe causar más violenci
Esta negociación generalmente es prolongada y tensa. Los delincuentes en consecuencia son llevados a reflexionar sobre el agravamiento de su situación en el caso de herir al/ los rehenes

Para ello llevará a los delincuentes a una situación de cansancio, de agotamiento psicológico con miras a que pierda el control de su propia atención.
La demora en la negociación genera discusiones entre los propios malvivientes, impidiendo coordinar planes de acción entre ellos. Es muy probable que alguno de estos trate de entregarse sin el consentimiento de los cómplices.
Este crítico momento es el inicio del fin de la situación.
Son los momentos de mayores amenazas. Pero allí es cuando el rehén debe comprender que debe estar calmo.
Es el delincuente el que empieza a entender que está perdiendo el dominio de la situación.
Si la víctima es obligada y sólo si es obligada a participar en la discusión tendrá que recordarle a sus captores que los rehenes son la garantía de la vida de ellos. Sin rehenes no hay nada que negociar. Jamás debe ofrecerse o tratar de ofrecerse como mediador. Para dicha circunstancia están los profesionales.
Si las negociaciones se prolongan pueden aparecer problemas de suministro de energía eléctrica, luz y el corte de las líneas telefónicas. Incluyendo el corte de la señal de cable o de la antena de TV del lugar donde ocurren los hechos.
Aunque el rehén espera que la policía resuelva favorablemente el hecho, liberándolo sano y salvo, deteniendo a los delincuentes, el objetivo principal de la fuerza policial es proteger la vida del rehén, por lo tanto si la situación se torna insostenible, puede que opten por facilitar la huida de los malvivientes, aunque existen otras Fuerzas Policiales que descartan de plano el facilitar la huida de los secuestradores.
Estando de por medio la vida de una persona, si es necesario se posibilitará dicha alternativa, y ante la premisa que los malvivientes podrán ser detenidos en otra oportunidad, en cambio la vida es irrecuperable.

De los medios de comunicación:
Los medios de comunicación - solo cuando pueden llegar al lugar de los hechos antes del cierre del precinto policial- en busca del mero raiting, pasan a desarrollar un rol protagónico perjudicial dentro del marco de estos virulentos episodios; cuando lo único que se busca es la nota dramática dejando de lado la actuación de los profesionales en este tipo de eventos destacados en el lugar. Por ejemplo conseguir el teléfono de la vivienda donde se desarrolla el evento y establecer contactos con los delincuentes.
Establecer contactos con los parientes, mostrarlos y hacerlos hablar por cámaras en señal abierta, para que los cacos puedan establecer su real situación. Recordemos que, entre ellos existen códigos que no todo el mundo interpreta, esos códigos manifiestos en esos momentos pueden agravar la situación de los rehenes.

El hecho de no estar preparados profesionalmente para este tipo de eventos y sin conocer la metodología del desarrollo de las negociaciones, las intromisiones pueden ser letales en estos casos.
En realidad, son convocados casi invariablemente por los delincuentes con el objeto de garantizar su entrega, manifestando el temor de ser abatidos o de recibir abusos por parte de las fuerzas policiales. Es indudable que algunos medios, sobre todo la televisión, hará de esta dramática situación el capítulo de una serie cada día más frecuente, que le aporte mayor audiencia.
Pero, íntimamente - ¿ Qué buscan los delincuentes?.
Lo que en realidad pretenden es montar un show de coyuntura y que, realización mediante, puedan escapar.
Ciertamente, lo que el malviviente pretende es adquirir notoriedad, toda vez que dicha atípica conducta lo jerarquizará ante sus pares.
Regresar a su lugar de origen (asentamiento o aguantadero) o en el peor de los casos a su celda, con el triste honor de haberse transformado en un delincuente conocido por haber consumado acciones violentas, no es poco currículum dentro del mundo del hampa y del delito
En resumen, establecer cualquier tipo de contacto con los medios puede resultar altamente contraproducente para las tratativas, por lo tanto no es conveniente que la víctima se preste al juego de periodistas accediendo a reportajes radiales o telefónicos.
El que está dentro de la noticia es el rehén, por lo tanto es favorable que únicamente hable con la policía o funcionarios idóneos destacados en el lugar.


SUGERENCIAS

Si UD. tiene la desgracia de ser abordado por delincuentes, deberá tener en cuenta que puede estar delante de individuos sumamente peligrosos, nerviosos, excitados, alcoholizados o drogados. Saben que lo que están haciendo no es inocuo, pero no les interesa; el delincuente cuando actúa jamás piensa que lo van a detener, tampoco les interesa la integridad física del damnificado. Por lo tanto el mejor modo de salir airoso de esta situación, es guardar la calma y obedecer estrictamente sus instrucciones; procurando no aterrarse.
Intente no discutir y aunque reconozca a algunos de ellos no lo comente; es un argumento para que lo asesinen.
Escuche sus reclamos y sus instrucciones. Cuando se las den, haga exactamente lo que le indican, ni un paso más ni uno menos; no realizando movimientos bruscos, que puedan entenderse agresivos hacia los atacantes.
Descarte toda acción que lleve a pretender quitarle el arma al agresor o situación análoga.

Mantenga siempre las manos en alto, no sostenga absolutamente nada, trate de mantener incluso los dedos abiertos. De esa forma si las fuerzas policiales irrumpen, demostrará que no es una amenaza para ellos..
Si es llevado como rehén, mantendrá siempre la cabeza agachada, procurando tomar tanta distancia como fuere posible del cuerpo del delincuente; con ello disminuirá el riesgo de que algún disparo impacte en su cuerpo, en el caso de producirse un enfrentamiento.
Si es transportado en algún vehículo y se le permite ver, trate de recordar puntos claves como carteles indicadores, rutas, negocios etc., brindando luego esas indicaciones a la policía.
En otro orden de cosas, prestará atención a todo lo que hablan entre ellos, así podrá dar más datos a las autoridades, memorizando sus características y señas personales, formas de vestir, hablar, etc.; sus observaciones les serán útiles a la policía.
No intente escapar, salvo que le resulte fácil; de ser fallido el acto, irritará a los malhechores y deberá soportar represalias, los hechos indican que, en estos casos, pocos lo han logrado y seguramente practicarán tiro al blanco con su cuerpo
Por otra parte y de ser conminado a manejar un vehículo, así sea el de su propiedad, no se atemorizará e intente conducir lo mas prudentemente posible.
En líneas generales los antecedentes demuestran que los rehenes salen ilesos, salvo los que adopten actitudes temerarias, por lo tanto, es conveniente no correr riesgos inútiles.
Lo más importante en estos casos es mantener la calma.
fuente mismo autor: 


POR ANDRES PENACHINO

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