sábado, 21 de mayo de 2016

LA CORRUPCION EN LA ARGENTINA


PUBLICA ANDRES PENACHINO

La corrupción en Argentina, así como su denuncia y la lucha contra los actos de corrupción, tienen larga data en el país. 
Entre los escándalos más resonantes se encuentran los que involucraron a las empresas Baring Brothers, los ferrocarriles ingleses, la Compañía Hispanoamericana de Electricidad (CHADE) y la Compañía Ítalo Americana de Electricidad (la Ítalo),5 los frigoríficos ingleses y las empresas Swift y Deltec, Suchard, 

VEAMOS:

El empréstito Baring, contraído por Bernardino Rivadavia,  se terminó de pagar en 1947, unos 120 años después. El argumento para pedir el préstamo fue el supuesto propósito de construir un puerto, fundar ciudades y dar aguas corrientes a Bs.As. (nada de eso se hizo finalmente). Con algunas honrosas excepciones y resistencias, se aprobó pedido y se autorizo a un ”consorcio” (Guillermo y Juan Parish Roberston, Braulio costa, Miguel Siglos y J. Pablo Sáenz Valiente) para negociarlo en Londres al 70 % de su valor. La estafa era tan evidente que el principal banquero ingles (Nathan Rostschild) se abstuvo de participar, y finalmente se negoció con la casa Baring. El país se comprometió por una deuda de 1.000.000 de Libras al 6 % de interés anual garantizadas con rentas y hasta con tierra pública. Del millón de Libras se descontó la comisión del “consorcio” (120.000), intereses y “servicios” adelantados, quedando en definitiva un saldo de 560.000 Libras, que debía recibir Bs.As. por el 1.000.000 que se endeudaba. Cuando el gobierno reclama el envío del dinero, Baring remite 2.000 en monedas de oro, 62.000 en letras de cambio (papelitos) y propone por “prudencia de mandar dinero a tanta distancia”, dejar depositado en su banco los 500.000 restantes, pagando 3 % de interés anual. (Un negocio redondo. Pedir dinero, al 6 % y prestarlo al 3 % “al mismo prestamista”) Ni se construyó el puerto ni se puso un solo caño en Bs.As. Se pago catorce veces la deuda, hasta cancelarla en 1.904. 


En 1890, el presidente Miguel Juárez Celman, cuñado a su vez del importante político Julio Argentino Roca, fue removido en medio de graves denuncias de corrupción. El período conocido como la Década Infame (1930-1943), fue denominado así por los generalizados actos de corrupción que involucraron a los partidos oficialistas y opositores.2 En ese momento el senador Lisandro de la Torre se hizo célebre por denunciar los negociados de los frigoríficos ingleses y funcionarios del gobierno, ganándose el apodo del Fiscal de la Patria. 

El "escándalo de la venta de tierras del Palomar" consiste en la denuncia efectuada el 16 de mayo de 1940 por el senador Benjamín Villafañe, en relación a una venta de tierras destinadas a la ampliación del Colegio Militar de El Palomar por un intermediario, a precio sobrevaluado a fin de que los beneficios, una vez pagados los verdaderos propietarios, fueran repartidos entre funcionarios del Ministerio de Guerra de la Nación Argentina. 
La suma había sido aprobada en el presupuesto del Ministerio de Guerra por el Congreso de la Nación Argentina, previo pago de sumas de dinero a diputados radicales y al presidente de la Cámara de Diputados y de la Comisión de Presupuesto.

El 3 de abril de 1953 el gobierno de Perón abrió una investigación sobre denuncias por negociados en el comercio de la carne y pocos días después Juan Duarte, cuñado y secretario de Perón a quien se había mencionado en esas denuncias -y cuyo ritmo de gastos era muy superior al de sus ingresos declarados- se suicidó.

 El 19 de septiembre de 1955 el presidente Juan Domingo Perón fue derrocado después de una sublevación militar-marina dirigida por oficiales inspirados por el creciente descontento popular por la corrupción reinante.
Veinte años más tarde, María Estela Martínez de Perón fue puesta bajo la lupa, entre otras causas, por el famoso ­cheque de la Cruzada de Solidaridad Justicialista.

Los gobiernos constitucionales de los últimos 30 años no quedaron al margen de denuncias o sospechas que afectaron su imagen.
Recordemos en la gestion Alfonsin, el negociodo y sobreprecios de las cajas PAN, los galpones de Tierra del Fuego, los pollos podridos de Mazorin, el negociado del traslado de la Capital, para dar solo algunos ejemplos.

La gestión de Carlos Menem, el ­segundo presidente del ciclo, estuvo jalonada de casos de corrupción. Algunos de los más sonados: compra de guar­dapolvos y leche, el llamado Swiftgate, las valijas de Amira Yoma, los negocios de María Julia Alsogaray, el affaire IBM-Banco Nación, la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, entre otros.

En 2000 se denunció un soborno generalizado de senadores por parte de empresarios y funcionarios, con el fin de modificar las leyes laborales, estando procesado por la maniobra, el ex presidente Fernando de la Rúa, entre otros altos funcionarios de su gobierno.

En la última década se repitieron hechos similares que comprometieron a altos funcionarios, a los que deben agregarse las denuncias recientes del periodista Jorge Lanata. IBM, Siemens, Skanska, Lazaro Baez (preso), Ricardo Jaime Preso), De Vido, Boudou, y los amigos del poder, etc.

La otra cara de la moneda de la corrupción es la impunidad. La historia argentina registra muy pocos, por no decir poquísimos, antecedentes de condenas judiciales a gobernantes acusados por eventos de corrupción.
A su vez, en las últimas década hubo más denuncias mediáticas y castigo social que investigaciones y sanciones judiciales. Algo que debemos cambiar si aspiramos a tener una república de verdad.

Fuente: la voz temas
Diario la nación
Wickipedia
Material de la biblioteca del programa comunidades seguras

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