sábado, 18 de junio de 2016

SEGURIDAD PUBLICA, SEGURIDAD DEMOCRATICA, SEGURIDAD INTERNA, FORMAN PARTE DEL GLOSARIO POLITICO


POR ANDRES PENACHINO

Hace treinta años, nuestra seguridad estaba contemplada dentro de la ley de seguridad nacional. Y bajo la orbita de las fuerzas armadas y también de seguridad.

Con la promulgación de ley de seguridad interior, la seguridad “interna” quedo bajo el control de las fuerzas de seguridad exclusivamente., y por ende en forma excluyente en sus manos la construcción de la seguridad.
A partir de la promulgación de la ley de seguridad interior, se pretendió buscar un consorte para la palabra seguridad, diferenciar definitivamente la nueva “seguridad” de la anterior doctrina de Seguridad Nacional.

Así las cosas, seguridad publica, seguridad democrática, seguridad interior, pasaron a formar parte del glosario político, que mas allá de, pretender marcar las distancias con el pasado, mostraba además las carencias que los consensos políticos debían afrontar y revertir.
Consolidada esta posición, comenzamos un lento camino de transición de “electores” a “ciudadanos”, y esto implica el ejercicio de una ciudadanía integral, abarcativa de sus tres dimensiones, política, civil y social.

En el orden civil, la In-seguridad impacta directamente en lo personal, familiar y social, afectando directamente el derecho a la libertad y a la seguridad personal.
En tanto que en nuestro país, la matriz sobre la que se opera, se funda en los mecanismos y tecnologías de control por parte del estado, donde las acciones se dirigen al incremento de nuevos policías y el fortalecimiento de las capacidades reactivas del estado.

El abordaje unidireccional del estado a través del control (que por supuesto no debe despreciarse), implica desconocer el carácter multidimensional del delito y la violencia y su prevención que es el camino certero para mejorar los niveles de seguridad ciudadana.

Si establecemos una línea en la que la prevención este en un extremo y el control en el otro, podríamos determinar que la ciudadanía tendría mayor capacidad de actuaciones el área de prevención y a medida que avanza hacia el control decrece su actuación aumentando la actuación estatal.

Es sumamente amplia la bibliografía que intenta explicar desde distintas disciplinas las causas y comportamientos violentos y delictivos. 

La matriz de enfoque integral que presupone la aceptación del concepto de seguridad ciudadana, pretende agruparlas en distintas categorías de problemas, en los que se agrupan distintos factores asociados: 
Con ello se pretende facilitar el diagnostico de la situación de la violencia y la delincuencia de un determinado lugar y con ello coadyuvar a la identificación de líneas de intervención, que incidan sobre los problemas diagnosticados para el diseño de una política integral de convivencia y seguridad ciudadana.

Es prioritaria en este nuevo enfoque, la intervención del ciudadano en la mancomunión de esfuerzos con la policía en la confección de un sistema de seguridad, que, a partir de un correcto diagnostico local, se puedan ejecutar acciones preventivas, disuasivas y coercitivas oportunas, eficientes y eficaces de los actos vulneratorios que mas los aquejan.

La seguridad es un derecho esencial básico, debe ser parte de la estrategia del desarrollo de; las ciudades, de la provincias, del país, de la región. 
Sin seguridad no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no hay desarrollo posible. Ningún país con altos niveles de inseguridad atrae inversiones, al contrario las espanta.

La seguridad no es de derecha ni de izquierda, la seguridad no tiene ideología, simplemente es un derecho que debe garantizar cualquier gobierno independientemente de su condición ideológica. 
En los últimos años hemos visto como la seguridad se debate entre la mano dura y el garantismo a ultranza, sustentado en la suposición de que, mientras no se acabe la pobreza, no podrán reducirse los índices de violencia y delincuencia. 

Las dos posiciones extremas no miran la importancia de la integralidad de la prevención y el control para garantizar la seguridad de los ciudadanos. (entiéndase control a la represión en el marco del Estado de Derecho y ejecutada por las instituciones legalmente constituidas).
Hoy la seguridad trasciende la actuación de las fuerzas de seguridad y la justícia, también, se requiere la participación de otros actores; el poder político local, salud, y la comunidad organizada.

Ya no sirven los esfuerzos aislados, el delito afecta a todos por igual, es por eso que todos debemos tomar cartas en el asunto y asumir la responsabilidad que nos compete. Solo un frente unido contra el delito y la violencia no podrá devolver la paz y tranquilidad que hemos perdido.

Andres Penachino

La foto es representativa y no tiene que ver con la nota

No hay comentarios: