martes, 27 de septiembre de 2016

EL TATUAJE UNA FORMA VALIDA PARA IDENTIFICAR IDENTIFICAR AL DELINCUENTE


PUBLICA: ANDRES PENACHINO

La Policía Federal comenzó a sumar a los prontuarios criminales las fotos de los dibujos que los detenidos tienen en la piel. Ya cuenta con más de 45.000 registros. Qué significados esconden.
Se supone que policías y ladrones corren una carrera en la que cada parte pone obstáculos para que el otro tropiece, se retrase o, si es posible, caiga. Históricamente, el ladrón va adelante y el policía, atrás. Pero los avances tecnológicos cambiaron en los últimos años las reglas de este poliladron . La sofisticación hizo posible que una nueva técnica aumente las posibilidades de los investigadores de dar con un sospechoso: los tatuajes, cada vez más comunes en la sociedad, se transformaron enuna nueva huella que sirve a los policías para seguir el rastro de un delincuente.
A los métodos biométricos tradicionales más usados en el país, como las huellas digitales y el ADN, además de los registros filiatorios y las fotos de los rostros, la Policía Federal ha sumado desde hace poco tiempo en su archivo criminal una base de datos de alrededor de 45 mil tatuajes, que sirve para individualizar y detectar sospechosos a partir, por ejemplo, de la descripción de una víctima.
En los últimos años, a cada persona que detiene, la Policía también le agrega en su prontuario fotos de sus tatuajes –en caso de que existan– y el detalle de la zona en la que los tiene. “De esta forma, si una víctima es precisa y cuenta que el ladrón tenía tal dibujo en, por ejemplo, su mano derecha, nosotros podemos filtrar la búsqueda.
Si se acuerda el dibujo, el filtro es aún más preciso ”, comenta uno de los policías de la Dirección General de Registros y Ciencias Biométricas.
Muchas veces, como en el caso de un barra de Boca involucrado en la muerte de dos hinchas ocurrida el 21 de junio frente a la cancha de San Lorenzo, todo lo que puede verse de un delincuente filmado por una cámara es un tatuaje. Y entonces el dato resulta determinante para la búsqueda.
Claro que los ladrones conocen estas técnicas y algunos se los tapan o los deforman. Entre los expertos de la Federal que trabajan este tema es célebre el caso de un hombre que era buscado por haber matado a un policía. Los investigadores sabían que el asesino tenía un tigre tatuado en su bíceps derecho. Cuando lo encontraron, fueron directo a esa huella corporal, pero se encontraron con el rostro de Jesús. Sin embargo, uno de los agentes miró bien y logró encontrar detrás del rostro de Cristo los rastros de un tigre enfurecido.
La base de datos del archivo criminal contiene, además del nombre de cada persona, una descripción física: la altura, la edad aparente, el color de la piel y del cabello y más. Por eso, el titular del área de Registros y Ciencias Biométricas de la Federal, Juan Antonio Calderón, aclara que esta herramienta “es una forma más de ampliar el universo de búsqueda”.
Los tatuajes expresan un significado desde su origen, que según varios estudios, se remonta a los pueblos antiguos de la Polinesia, donde la marca expresaba el estatus de esa persona en la comunidad. Los marineros y los presidiarios han sido por décadas personajes ligados simbólicamente al tatuaje. En la cárcel, muchos detenidos se expresan con los dibujos que se hacen en sus cuerpos mientras están encerrados.
A riesgo de parecer estigmatizante, los especialistas aseguran que los “tatuajes tumberos” responden a ciertos significados o jerarquías, en los que están incluidas referencias a la muerte, al delito, al odio al Policía e, incluso, al arrepentimiento por un crimen. Eloy Torales es profesor en Investigación Criminal y trabaja desde hace una década sobre el significado de los dibujos en el cuerpo de los presos. Hizo estudios en cárceles de diferentes puntos del país, donde encontró similitudes en el lenguaje del tatuaje.
Así, se puede determinar que hay un tatuaje para cada jerarquía carcelaria. El culto a San La Muerte, por caso, es el más extendido por la creencia de que protege de la muerte en los enfrentamientos con balas. Hay quien incluso se inserta debajo de la piel un hueso o madera con una calavera tallada. “Hemos visto tipos tatuados que sobrevivieron a siete tiros ”, comenta Torales. En el imaginario escalafón “tumbero” le siguen el león (“solo se lo hacen los presos de mayor fiereza”, asegura el experto), el escorpión y la serpiente. Algunos presos tienen todos los tatuajes, lo que expresa su crecimiento dentro de la jerarquía carcelaria o delictiva.
Uno de los tatuajes más comunes es la serpiente enroscada en un cuchillo. Según Torales, la víbora simboliza al animal frío y letal y es la metáfora del odio, no sólo al policía sino también al “buchón” que delata. “Se enrosca en el cuchillo porque así marca el deseo de hacer justicia con el policía”, dice el experto. Cuando en ese mismo tatuaje el cuchillo tiene una calavera significa que su portador es un miembro jerárquico de una banda de piratas del asfalto. Los escorpiones dibujados en el cuerpo, en tanto, representan a los que custodian a estos personajes.
Aunque suene extraño, los violadores también se tatúan su prontuario. Saben que serán abusados en la cárcel y se hacen dibujos en la espalda para buscar, en la mirada del otro preso, compasión (angelitos, por ejemplo), excitación (una mujer desnuda) o amenazarlos con venganza (se dibujan ojos).

Los adictos también se hacen tatuajes alegóricos: pueden ser psicodélicos o con hojas de marihuana. La palabra “madre” es un homenaje a la única persona que no deja de visitarlos nunca en la cárcel y la rosa, en un penal de adultos, “marca” a los homosexuales. “Mi estudio puede colaborar en una investigación o ampliar la mirada”, asegura Torales. Y evita la polémica: “Aunque no vas a condenar a nadie por un tatuaje”.
FOTOS SON REPRESENTATIVAS Y NO TIENE QUE VER CON LA NOTA
FUENTE POLICIA FEDERAL OTRAS

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