miércoles, 5 de octubre de 2016

SUICIDIOS EN LA ADOLESCANECIA



PUBLICA: ANDRES PENACHINO.

Hace pocos días nos enteremos que, cuatro menores de un barrio de La Plata se habían suicidado. ¿Que tendencia marca este fenómeno recurrente en los adolescentes?

¿Qué entendemos por suicidio?
El suicidio es toda muerte que resulta, mediata o inmediatamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la víctima misma, sabiendo ella que debía producir ese resultado. Acto de matarse uno mismo.
El suicidio, que es extremadamente raro antes de la pubertad, se vuelve más frecuente a lo largo de la adolescencia.
¿Qué es un acto suicida?
Es un hecho por el que un sujeto se causa una lesión, independientemente de su intención y del conocimiento de sus motivos.
¿Qué es la tentativa de suicidio?
La tentativa o el intento de suicidio es un acto suicida detenido en su camino y cuyo resultado no fue la muerte, supone un fracaso material de la intencionalidad de la muerte.
¿Qué es la ideación suicida?
Son los pensamientos, planes o deseos persistentes de un sujeto a cometer suicidio. Son comunes en los niños y adolescentes de ambos géneros y no están necesariamente asociados con otros rasgos de psicopatología. Suelen ser motivo de consulta cuando se enuncian como amenazas.
La ideación suicida incluye pensamientos sobre el deseo de matarse; hacer planes sobre cuándo, cómo y dónde llevar a cabo el suicidio y pensamientos sobre el impacto del propio suicidio sobre los demás.

¿Cómo se define el concepto de muerte en niños y adolescentes?

El concepto de muerte es un fenómeno universal, natural, irreversible, inevitable y supone la finalización de la vida. Por tanto, debido a lo abstracto y complejo del concepto, requiere ciertos requisitos cognitivos previos: distinción entre lo animado y lo animado, dominio de la constancia del objeto, diferenciación del yo y concepto del tiempo (pasado, presente y futuro).
¿Cómo varía el concepto de muerte según la edad?
Se pueden distinguir tres etapas, iniciadas hacia los 5 años (antes el niño no considera la muerte):
• Consideran la muerte como una separación temporal, provisional y reversible. Los niños entre 5 y 9 años suelen personificar la muerte. Hasta los 7 años y medio la consideran como algo alejado, que no afecta a los niños. Entre los 7 años y medio y los 8 y medio empiezan a reconocer la muerte como una posibilidad personal e inmediata, sí bien remota.
- Entre los 9 y 13 años, aparece el concepto de muerte como irreversible y capaz de afectar, primero a personas neutras y, luego a las próximas.
- A partir de los 12-13 años, con la adolescencia y la adquisición del pensamiento abstracto, aparece el pleno concepto de muerte: final de la vida, irreversible, biológico.
¿Existen diferencias en el concepto de muerte los niños que intentan suicidarse que los que no lo hacen?
Los niños con tentativas de suicidio tienen más miedo a su propia muerte y las de sus familiares, un alto nivel de rechazo por la vida y atracción por la muerte o bien muestran un bajo nivel de atracción por la vida y rechazo por la muerte. Suelen mostrar fluctuaciones en su comprensión de la muerte, normalmente en relación con situaciones ansiógenas, pudiendo reaparecer la idea de muerte como proceso reversible.

¿Cuál es su prevalencia en niños y adolescentes?

Los índices de suicidio en niños menores de 5 años no son informados, aunque existen descritos algunos casos de 3 y 4 años, por la consideración general de que el niño pequeño no es capaz de suicidarse.
Siguiendo las directrices de la OMS, que informa de los datos de suicidios en grupos de 10 años de edad, la tasa de suicidio de los 5-14 años de edad es muy baja. Los índices para niñas se sitúan en un rango de 0 a 1,1 por 100.000 mientras que en niños presentan un rango de 0 a 2,5 por 100.000. Aproximadamente el 2% de los preadolescentes en la población general presentan un intento de suicidio.
En Estados Unidos, la tasa de suicidio específica entre los 10 y los 14 años es 1,6 por 100.000. Representa el 1% de todos los suicidios y la mayoría de muertes se dan de los 12 a los 14 años. Entre los 15 y los 19 años es de 9,5 por 100.000, que representa aproximadamente el 6%. En el rango de 20 a 24 años de edad es de 13,6 por 100.000, lo que da cuenta del 8% de todos los suicidios.
Se estima que la tasa de intentos de suicidio en la escuela es del 11% de los estudiantes de Bachillerato y del 15-18% de los universitarios. Entre los adolescentes, en la población general, se ha encontrado que aproximadamente el 9% de los adolescentes ha presentado una tentativa de suicidio.

¿Se puede hablar de incidencia del suicidio en niños y adolescentes?

Recientes investigaciones muestran que, aunque es posible, parece improbable que diferentes mecanismos pudieran operar coincidentemente para promover el fenómeno casi universalmente observado de incremento de riesgo de suicidio joven masculino. Entre las razones que se ofrecen para explicar la reciente declinación de las tasas de suicidio se incluyen el incremento en la prescripción de antidepresivos en jóvenes con depresión.
¿Se aprecian diferencias de género?
Entre todos los países de la OMS los índices de suicidio varían ampliamente: en chicas desde 1,1 a 17,2 por 100.000; para los chicos el rango va de 5,0 a 61,0 por 100.000.
Los suicidios son más frecuentes en los chicos que en las chicas, la relación entre chicos/ chicas es de 2,7 entre los 10 y 14 años y de 4,9 entre los 15 y 19 años. Globalmente, las tentativas son más frecuentes en las chicas; si bien, en la infancia (hasta los 12 años) es más frecuente en varones: 2,7 varones por cada niña, y en la adolescencia es a la inversa.
Las chicas cometen más tentativas autolíticas que los chicos. Sin embargo, la ratio de suicidio es más elevado en los varones que en las mujeres.
En Estado Unidos la relación masculino a femenino para suicidio en varones jóvenes es de 3:1; Entre los 15-19 años la relación es de 4,5:1 y entre los 20-14 años es mayor de 6:1.
¿Se aprecian diferencias en las tasas de suicidio en función de la geografía?
No existen datos en España sobre posibles diferencias en las tasas de suicidio según las diferentes regiones. En Estados Unidos los niveles de suicidio son mayores en los estados del Oeste y Alaska, y menores en los estados del sureste, centro norte y noroeste.
¿Cuáles son los métodos utilizados por niños y adolescentes para suicidarse?
El método más utilizado en la tentativa de suicidio es la autointoxicación medicamentosa, siendo notablemente superior la proporción en adolescentes (91%) que en niños (44,4%).
Este hecho es explicable por el número y la diversidad de fármacos, así como la disponibilidad y accesibilidad a los mismos que tienen los niños y adolescentes, tanto dentro como fuera del hogar.

Los fármacos más frecuentemente utilizados son los analgésicos, los psicofármacos (principalmente ansiolíticos y antidepresivos) y mezclas de diferentes sustancias medicamentosas.
Otros métodos también utilizados son: la flebotomía, cortes en las muñecas), la precipitación y el ahorcamiento. Estos últimos son más frecuentes en varones que en mujeres, quienes suelen realizar tentativas más violentas. Los niños, a diferencia de los adolescentes, utilizan preferentemente métodos violentos en el 66% (precipitación, arma blanca...), siendo el método utilizado por los niños tanto más violento y traumático cuanto menor es su edad.
¿Cuáles son las características clínicas de los adolescentes que cometen suicidio?
El suicidio consumado sucede más comúnmente en los adolescentes más mayores, pero también puede suceder en niños de 6 años. Los estudios muestran que aproximadamente el 90% de los suicidios adolescentes suceden en individuos con un trastorno psiquiátrico preexistente. En aproximadamente la mitad de éstos, el trastorno psiquiátrico ha estado presente durante 2 años o más.

Las formas más comunes de trastorno psiquiátrico son:

1) alguna forma de trastorno del humor, que en los chicos a menudo comórbido con trastorno de conducta o abuso de sustancias, y

2) abuso de sustancias y/o abuso de alcohol, concretamente en los chicos mayores de 15 años. La mayoría de los niños y adolescentes que cometieron suicidio eran muy irritables, impulsivos, volátiles y propensos a las explosiones de agresión. Sin embargo, este modelo de comportamiento no es universal.

¿Existe la personalidad suicida?

Se han realizado múltiple estudios para averiguar la existencia de un tipo de “personalidad suicida”. Las personas suicidas tienden al aislamiento social, experimentan dificultades interpersonales en mayor grado, baja autoestima y desconfianza hacia los demás. Es frecuente la hostilidad, la rabia, la baja tolerancia a la frustración y la impulsividad
¿Qué eventos suelen preceder al suicidio?
Aunque algunos adolescentes – predominantemente chicas que sufren un trastorno depresivo mayor parecen haber pensado en el suicidio durante algún tiempo y a menudo habrán hecho algún preparativo para su muerte, la mayoría de suicidios adolescentes parecen ser impulsivos. El suicidio suele estar precedido por un evento estresante, como meterse en problemas en la escuela o alguna institución legal, una ruptura con el novio o la novia, o una discusión entre amigos. También puede precipitarse en un joven presumiblemente suicida– por la exposición a noticias de suicidio de otra persona o al leer o ver un suicidio relatado de una manera romántica en un libro, revista o periódico.
Alrededor de un tercio de los suicidas han realizado un intento anterior. Los intentos previos son más comunes en las chicas y entre los suicidas que sufrían un trastorno del humor al momento de la muerte. El suicidio debe de ser distinguido de la asfixia autoerótica, que es la inducción de una deficiencia de oxígeno para incrementar la excitación sexual y el orgasmo. Sin embargo, las muertes autoeróticas en jóvenes son extrañas; cuando efectivamente ocurren las víctimas tienen otras formas de psicopatología (como depresión o abuso de sustancias).

La mayoría de los pactos suicidas suceden entre parejas casadas y/o otros miembros de la familia. Son más comunes en la mediana edad y población más mayor y son muy poco comunes en la gente joven.

¿Qué síntomas se deberían considerar como indicadores de tendencias suicidas?
- Cambios en los hábitos de dormir y alimentarios. Retraimiento de las amistades, familiares o actividades habituales.
- Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o fugas del hogar.
- Consumo de drogas o alcohol.
- Abandono inusual en la apariencia personal.
- Cambios bruscos de personalidad.
- Aburrimiento persistente, dificultades de concentración o deterioro en la calidad de las las tareas escolares.
- Quejas frecuentes de dolores físicos como cefaleas, dolor de estómago o fatiga, que suelen estar asociados al estado emocional del joven.
- Pérdida de interés en sus aficiones o su tiempo libre.
- Poca tolerancia de los elogios o los premios.

¿Cuál es la evolución de las conductas suicidas?

Solo entre el 30-40%, aproximadamente un tercio, tiene un control y seguimiento adecuados cumpliendo las indicaciones recibidas. Alrededor de un 16% no vuelve a ser visitado tras la primera consulta, alrededor de un 25% acude a una o dos visitas posteriores y, alrededor del 27% es visitado solo en 3 o 4 ocasiones. En el caso de los adolescentes se han encontrado similares niveles de abandono del tratamiento contra el criterio médico, en adolescentes con tentativas de suicidio y adolescentes no suicidas.
Otro aspecto es la repetición de las conductas suicidas. La repetición es un hecho comprobado, con una frecuencia alta, sí bien, con una amplia variación en las tasas de distintos estudios. Los índices de recurrencia de los intentos de suicidio se sitúan entre el 27,6 y el 65% variando los resultados en función de la población estudiada y el tiempo de seguimiento, pero se acepta una tasa del 40% de repetición en 2 años.
Si bien solo un pequeño porcentaje acaba suicidándose, ocurre preponderantemente al año o dos del intento inicial. Entre el 5% y 12% de los varones y el 0,8 y el 3,9% de las chicas fallecen por suicidio.
Por ello, el control y seguimiento de los niños y adolescentes con tentativas de suicidio se establece sobre un periodo de dos años. Durante el primer año, después de realizar el intento inicial, destacan los primeros meses como el plazo de mayor riesgo.
¿Qué trastornos psiquiátricos tienen un riesgo potencial?
Chicas. El factor de riesgo más significativo es la presencia de depresión mayor que aumenta el riesgo de suicidio en 20 veces. Le sigue un intento previo de suicidio, que aumenta el riesgo significativamente.
Chicos. Un intento previo de suicidio es el predictor más potente, incrementando la tasa más de 30 veces.
Es seguido por la depresión, abuso de sustancias (alcohol o drogas) y comportamiento disruptivo.
Los trastornos disruptivos son comunes en los jóvenes varones que cometen suicidio. Estos suelen ser comórbidos con un diagnóstico de trastorno del humor, ansiedad o abuso de sustancias. Se debe tener en cuenta: una privación temprana u otras experiencias de la niñez que predisponen a la depresión y a la conducta antisocial, una predisposición temperamental o un comportamiento violento o impulsivo.
Aunque la tasa de suicidio está muy incrementada en la esquizofrenia, dada la rareza de esta condición, da cuenta de muy pocos suicidios en niños y adolescentes.
¿Cuál es la importancia de los estresores psicosociales?
A menudo un suicidio o un intento de suicidio va precedido por eventos vitales estresantes. Raramente son una causa suficiente para el suicidio y su importancia radica en su acción como factores precipitantes en los jóvenes que están en riesgo en virtud de su condición psiquiátrica.
Una pobre comunicación entre padre e hijos puede actuar como factor de riesgo mientras que la discordia familiar, la carencia de calidez en el hogar y la distorsión en las relaciones padre-hijo no juegan un papel importante para el suicidio.
Sobre los factores culturales...
No existen estudios referidos a población española. Hasta hace pocos años, el suicidio era más común entre los blancos que entre los afroamericanos de todas las edades. Sin embargo, desde 1987, la diferencia de niveles entre estos dos grupos se ha estrechado. Esto es porque el nivel de suicidios en los hombres afroamericanos y otras minorías ha aumentado rápidamente, mientras que el nivel entre los blancos ha permanecido o ha descendido.

¿Qué factores actúan como facilitadores del suicidio?

No están claras las razones por las cuales el suicidio sería una opción para algunos jóvenes y no para otros.
Algunos de los factores que contribuyen al suicidio incluyen:
- Estilos desadaptativos de atribución y afrontamiento.
La percepción de desesperanza, visiones negativas sobre la propia competencia, la pobre autoestima, sentido de responsabilidad para los eventos negativos y la inmutabilidad de estas atribuciones pueden contribuir a la “desesperanza” que se ha relacionado repetidamente como asociada al suicidio.
- Los factores biológicos, especialmente la desregulación del sistema serotoninérgico, son comunes los suicidas adultos. La desregulación se manifiesta por bajos niveles de metabolitos de serotonina en los fluidos del SNC, bajas concentraciones de receptores serotoninérgicos presinápticos, y densas concentraciones de receptores presinápticos.
Estas anormalidades serotoninérgicas han sido localizadas en el córtex prefontal ventrolateral y el troncoencéfalo de victimas de suicidio y de tentativas (en estudios de TEP postmortem así como en los ensayos biológicos in vivo).
-La serotonina parece inhibir las fluctuaciones extremas del humor y la reactividad. La vulnerabilidad al suicidio de individuos con estas anormalidades biológicas puede ser mediado por la impulsividad y la volatilidad emocional. Mientras que el córtex prefontal ventral juega un papel en la inhibición del comportamiento, es concebible que las irregularidades de la serotonina en esta área hagan más difícil para un individuo suicida controlar sus impulsos suicidas.

- Según los diferentes estudios tres cuartas partes de jóvenes que intentaron el suicidio tenían concentraciones de 5-hidroxiindolacético (5-HIAA) en el LCR que indicarían riesgo severo de suicidio en adultos. Así, las bajas concentraciones en LCR de ácido homovanílico podrían ser más predictivas en adolescentes. Conocer el estatus biológico de los que intentan el suicidio puede tener un valor práctico y las bajas concentraciones de 5-HIAA en LCR examinadas poco después de un suicidio pueden diferenciar entre los que podría cometer suicidio o repetir el intento dentro de un año y aquellos que no.
-Psicopatología parental. Son factores de riego adicional para el suicidio adolescente: una historia familiar de comportamiento suicida, psicopatología parental, depresión y abuso de sustancias parental.

No está claro si estas historias familiares indican una vulnerabilidad genética o estresores ambientales, o una combinación de los dos.
- Factores socio-psicológicos. El suicidio puede ser facilitado en adolescentes vulnerables por la exposición a relatos reales o ficticios de suicidios. Incluye a los medios de comunicación cuando hablan de un suicidio, como un informe intenso del suicidio de una celebridad o la representación ficticia de un suicidio en una película famosa o un programa de televisión. El riesgo es especialmente alto en jóvenes y dura aproximadamente 2 semanas.
- El fenómeno de los suicidios en grupos (un número excesivo de suicidios que suceden en proximidad temporal y geográfica) suele estar relacionado con la imitación. Los grupos suicidas involucran a jóvenes previamente perturbados que sabían de la muerte de otro pero no conocían a la victima personalmente; representa un porcentaje muy bajo del total de suicidios.
- Diagnóstico positivo de VIH y SIDA. Aunque la infección por el virus del VIH aumenta el riesgo de suicidios y el comportamiento suicida en adolescentes y adultos jóvenes los estudios concluyen que la alta tasa de positividad para VIH entre los suicidas podría ser explicada por otros factores d riesgo comunes subyacentes, como el abuso de sustancias o alcoholismo.
¿Cuál es la epidemiología de las tentativas de suicidio en niños y adolescentes?
Las tentativas suicidas incluyen cualquier comportamiento que intenta terminar con la vida del niño o adolescente. Los actos suicidas no consumados por ingestión, con intención no letal, son a veces denominados parasuicidios. Los intentos de suicidio en adolescentes son aproximadamente el doble de comunes en chicas que en chicos y producen el 40% de los ingresos en paidopsiquiatría. La ideación suicida es muy común entre los estudiantes de instituto, habiendo considerado seriamente el suicidio en un periodo de 12 meses, aproximadamente una de cuatro chicas y uno de cada seis chicos.
¿Las amenazas suicidas implican un intento de suicidio?
Las amenazas suicidas son expresiones realizadas a otros para indicar la intención de cometer un suicidio.
Pueden estar acompañadas por acciones para iniciar un plan de suicidio. En niños y adolescentes las amenazas más frecuentes son la defenestración (normalmente dicho cuando el niño está cerca de una ventana), correr hacia el tráfico o apuñalarse.
¿Qué se conoce del inicio del comportamiento suicida?
A pesar de los pocos datos que existen sobre la historia natural del comportamiento suicida, el inicio temprano del comportamiento suicida en la pre-pubertad pronostica comportamiento suicida en los adolescentes y el inicio temprano del trastorno de depresivo mayor está asociado al comportamiento suicida en adolescentes y adultos.
¿Cuál es el pronóstico del comportamiento suicida?
Se han descrito algunos casos de comportamiento suicida entre los niños preescolares a pesar de su inmadura apreciación cognitiva de la finalidad de la muerte. Cuanto más joven es el niño, el método utilizado es más simple y más disponibles son los métodos utilizados para llevar a cabo los impulsos suicidas. Las diferencias son menos marcadas entre los niños que tienen ideación suicida y los que intentan el suicidio.
Tanto la ideación suicida como los intentos de suicidio en prepúberes predicen un intento de suicidio en la adolescencia. Los problemas de adaptación social de estos jóvenes consisten principalmente en relaciones intrafamiliares problemáticas, en el caso de los prepúberes, mientras que los conflictos con los pares son más comunes entre los adolescentes.
La distribución modal de las edades de inicio de los síntomas y los trastornos psiquiátricos que aumentan el riesgo de comportamiento suicida en los adolescentes varían a lo largo de la adolescencia, siendo todos ellos más comunes en los adolescentes más mayores. El suicidio se convierte en algo más común con la edad, alcanzando su cota máxima entre las edades de 19-23 años.

¿Qué diferencias existen entre el intento de suicidio y el suicidio consumado?

El espectro de severidad del comportamiento suicida va desde la idea suicida, a través de amenazas de suicidio e intentos de suicidio, hasta el suicidio consumado.
El tipo de caso que se presenta más a menudo es el de una chica de 15-17 años con sobredosis de alguna medicación ya disponible, normalmente algún analgésico o medicación tomada por algún miembro familiar.
El comportamiento es normalmente impulsivo y sucede en el contexto de una disputa con la familia o el novio/ a.
Las tasas de intentos de suicidios entre los chicos son considerablemente mayores en la población que entre los pacientes que se presentan en urgencias. Una de las razones puede ser que el método preferido por las chicas – ingestión no letal – no tiene efecto inmediato y es tratable. Si el paciente cambia de parecer, normalmente buscará ayuda médica para los efectos médicos de la sobredosis. Sin embargo, parece probable que la mayoría de chicos intentan colgarse y fallan, y sólo raras veces buscan o necesitan asistencia médica.
Muchos estudios han confirmado que los jóvenes que intentan suicidarse, a diferencia de los que lo consuman, son menos propensos a ser bipolares, tener un arma de fuego en el hogar, tener elevada intencionalidad suicida o padecer combinaciones de trastornos del humor con otros trastornos. Al comparar pacientes que intentan el suicidio con los que lo consuman se descubren perfiles diagnósticos muy similares.

¿Cómo se valora el comportamiento suicida?

La valoración de pacientes suicidas requiere una evaluación del comportamiento suicida y la determinación del riesgo de muerte por repetición, así como del diagnóstico o los factores precipitantes.
¿Cómo se evalúa el intento de suicidio?
- Determinar el tipo de método utilizado en el intento: los intentos más inusuales, o sea, distintos a los cortes o las ingestiones leves, conllevan a un peor pronóstico.
- La letalidad médica potencial.
- El grado de planificación involucrada
- El grado en que la probabilidad de intervención o descubrimiento fue minimizado (significando una mayor intencionalidad).
- Los intentos de suicidio previos hacen más probable un intento posterior
- Cierta ideación suicida en el momento de la evaluación persistente y frecuente también denota una mayor severidad y una mayor posibilidad de enfermedad mental asociada.
La disponibilidad de armas de fuego o medicaciones letales: en caso de que la hubiere, deben retirarse.
¿Qué cuestiones son relevantes para descartar la ideación suicida?
La cuestión clave es si el niño o adolescente está contemplado el suicidio o lo ha intentado sin el conocimiento de nadie. Se deben realizar las siguientes preguntas diagnosticas:
- “¿Alguna vez te has sentido tan harto que has deseado no estar vivo o te has querido morir?”
- “¿Alguna vez has hecho algo que sabías que era tan peligroso como para hacerte daño o matarte al hacerlo?”
- “¿Alguna vez te has hecho daño a ti mismo o lo has intentado?”
- “¿Alguna vez has intentado matarte?”
- “¿Alguna vez has pensado o tratado de suicidarte?”
Al evaluar la presencia y el grado de intención suicida se debe tener en cuenta que el intento de suicidio conlleva un balance entre el deseo de morir y de vivir. Hay que dirigir la importancia a la severidad del comportamiento, los esfuerzos realizados para ocultarlo y evitar el descubrimiento, y la formulación de planes específicos (Ej. “¿Hiciste algo para prepararte para matarte?”, “¿Has pensado que lo que hacías te podría matar?”). Los niños y adolescentes sistemáticamente sobrestiman la letalidad de los diferentes métodos de suicidio.
También hay que evaluar la motivación, por ejemplo, el deseo de llamar la atención, de generar un cambio en las relaciones interpersonales, de reunirse con algún ser fallecido, evitar una situación intolerable o de vengarse. Si estas motivaciones no han sido satisfechas en el momento de la evaluación, puede estar aún presente una elevada intención suicida.
¿Qué condiciones llevan al comportamiento suicida?
Se debe valorar las siguientes condiciones:
- Los diagnósticos psiquiátricos normalmente asociados al comportamiento suicida incluyen la depresión, la manía o hipomanía, los estados mixtos o ciclado rápido o el abuso de sustancias. Los pacientes que están irritables, agitados, desilusionados, amenazantes, violentos, delirantes, con alucinaciones o manifiestan un deseo persistente de morir, poseen un mayor riesgo a corto plazo. Una historia de cambios rápidos de humor, desde periodos breves de depresión, ansiedad o ira, a la eutimia y/o manía, que pueden estar asociados con síntomas psicóticos transitorios, e incluyen ideas paranoicas y alucinaciones auditivas o visuales, está asociado a un riesgo de intentos suicidas posteriores.
- Factores sociales o ambientales como el aislamiento, ira y estrés;
- Distorsiones cognitivas que acompañan a la depresión (normalmente la desesperanza) que puede ser un indicador de abandono del tratamiento;
- Estilos de afrontamiento inadecuados (Ej.: impulsividad o catastrofismo).
- Una historia de psicopatología familiar, especialmente de comportamiento suicida, enfermedades bipolares, abuso físico o sexual o abuso de sustancias, pueden dar una indicación del riesgo y de las áreas que requerirán intervención.
- La discordia familiar y otros eventos vitales estresantes que conlleven problemas en las relaciones interpersonales.
Se utilizan varios diagnósticos para caracterizar a los jóvenes con esta gama de síntomas: trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar, trastorno esquizoafectivo y trastorno límite de la personalidad.
Es esencial reunir información por medio de entrevistas, observación del juego y del comportamiento y el uso de escalas de nivel estándar válidas y fiables. La fidelidad y validez de las entrevistas con el niño puede verse afectada por el nivel de desarrollo cognitivo, el tipo, intensidad y severidad de las emociones que se relatan.
Existe discrepancia entre los relatos de los padres y del niño; éstos se muestran más propensos a contar sus ideas suicidas y sus acciones suicidas.

la foto es orientativa y no tiene que ver con la nota

fuente material del Programa Comunidades Seguras ong, maxmailcursos

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